Contenido creado por Felipe Capó
Tecnología

Chipiado

Nvidia, los chips y la deuda: cómo se financia el boom de la IA y por qué genera alertas

Empresas compran procesadores con préstamos y usan ese mismo hardware como garantía; el sistema impulsa ventas, pero puede ser riesgoso.

24.12.2025 07:19

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2025-12-24T07:19:00-03:00
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El crecimiento explosivo de la inteligencia artificial no se explica solo por avances tecnológicos. Detrás del despliegue de grandes centros de datos hay un modelo financiero poco visible, pero cada vez más extendido, que gira alrededor de Nvidia, sus chips y el acceso al crédito.

En términos simples, existen empresas que alquilan potencia de cómputo. No crean aplicaciones, no venden productos al público y no desarrollan modelos propios. Su negocio consiste en comprar miles de procesadores gráficos (GPUs), montar centros de datos y vender “horas de uso” a compañías que necesitan correr sistemas de IA sin construir infraestructura propia. A este tipo de firmas se las conoce como neoclouds.

Para crecer rápido, muchas de estas empresas piden préstamos multimillonarios para comprar chips. La particularidad es que esos mismos chips se usan como garantía del préstamo: si la empresa no puede pagar, el prestamista se queda con el hardware. En la práctica, el dinero prestado vuelve a Nvidia en forma de ventas, alimentando un círculo que acelera la expansión del sector. Según un análisis de The Verge, este esquema se volvió central para explicar cómo se financia hoy el boom de la IA.

La fragilidad aparece cuando entra en juego la depreciación. Las GPUs pierden valor con el tiempo: salen nuevas generaciones más eficientes, suben los costos de energía o baja la demanda. Si ese deterioro es más rápido de lo previsto, la garantía deja de alcanzar y las empresas endeudadas pueden verse obligadas a poner más activos, renegociar deudas o asumir pérdidas.

El riesgo no se limita a esas compañías. Si varias fallan al mismo tiempo, el mercado podría llenarse de chips usados revendidos a bajo precio, lo que presionaría las ventas futuras y el valor del hardware nuevo. Es un escenario que recuerda a lo ocurrido tras el derrumbe de la minería de criptomonedas, cuando el exceso de equipos usados golpeó a los fabricantes.

El impacto también puede llegar al sistema financiero. Muchos de estos préstamos provienen del crédito privado, que está conectado directa o indirectamente con bancos, fondos de inversión, universidades y sistemas de pensiones. Una cadena de incumplimientos podría escalar desde empresas de infraestructura hasta actores financieros mayores.

A esto se suma la competencia. Varias grandes tecnológicas están desarrollando chips propios para reducir su dependencia de Nvidia. Si esas alternativas se consolidan, podrían acelerar la pérdida de valor de las GPUs actuales y dejar a las empresas más endeudadas con activos que rinden menos.

El modelo es sencillo de entender: chips comprados con deuda, deuda respaldada por chips y un negocio que se sostiene mientras la demanda siga creciendo. La incógnita es qué ocurre si ese crecimiento se frena. Ahí es donde un sistema que hoy parece sólido puede empezar a mostrar grietas.