La más escolar antropología señala que una de las características que nos hace humanos es el pulgar oponible, singularidad anatómica que los otros primates no poseen y nos ha permitido convertirnos en hacedores y artesanos de nuestro destino. Las manos humanas crearon la rueda, levantaron las pirámides de Egipto y pintaron las grutas de Altamira. También, y con menos gloria, forjaron la espada, anudaron la horca y agregaron ananá a la pizza.

Pero dejemos quietas las manos. Humanos somos por poseer una inteligencia capaz de concebir abstracciones tales como el bien, el mal, la justicia o la libertad, conceptos ajenos a las otras criaturas del planeta. Lo mismo sucede con el humor.

Con la llegada de la pandemia, todas las actividades debieron adaptarse a una nueva realidad marcada por el distanciamiento físico, el confinamiento —más o menos estricto según qué país— y dosis mayores de las habituales en materia de estrés, ansiedad e inseguridad.

En ese súbito cambio existencial, el humor estuvo presente, incluso cuando no había razones para reír. Se repitió el “humor de patíbulo” que Freud describiera y que presentara con el ejemplo del condenado a la pena capital al que iban a ejecutar un lunes. “Vaya, bien empieza la semana”, exclamaba el reo de muerte.

En esta breve nota no aspiramos a plasmar todas la variantes y cepas que el mutante virus del humor nos obsequió durante estos tres años, sino a ofrecer algunos ejemplos, agrupados en tres categorías: los memes, el humor involuntario y el trabajo de algunos comediantes.

Los memes del coronavirus

Surgieron en simultáneo con la pandemia, e incluso antes. Tuvieron su propia cuenta de Twitter y, al igual que el virus, mutaron, presentaron variantes y atacaron en oleadas. Estos son algunos de ellos.

Humor involuntario

En este rubro también hubo de todo, como en botica. Del archivo rescatamos algunos casos que fueron sumamente virales, como el de “la jefa del Perú” y su “covin”.

También se destacó en su momento la presentadora española Paz Padilla y su alucinante explicación sobre la “variante ornitrón” y el “virus de Luján.

En la categoría de gracias involuntarias recae también el trabajo del argentino Gabriel Lucero y su ya famosa “Gente Rota”.

Lucero, quien recopila e ilustra desopilantes mensajes de audio que circulan por WhatsApp, no dio abasto durante la prolongada cuarentena que se impuso en su país.

Además, también pasó por sus manos el recordado caso de la uruguaya Carmela Hontou, a quien en su momento se acusó de ser una suerte de Hernandarias de la pandemia e introducir el Sars Cov 2 en nuestro país. Posteriormente, Hontou inició diversas acciones legales.

También las noticias supieron caer en el humor sin proponérselo. Especialmente aquellas que se prestaban al uso de una de las armas más vastas, antiguas y efectivas de la comicidad: el doble sentido.

Informaciones acerca de la influencia del virus en la virilidad masculina, como esta y esta otra, fueron pasto de humoradas, al igual que las que involucraban las partes posteriores del cuerpo.

Comediantes

En este último ítem recogemos breves muestras de tres artistas que gozaron de gran aceptación durante la pandemia, y siguen cosechando aplausos.

Los primeros son los españoles Alberto Casado y Rober Bodegas, quienes conforman el dúo Pantomima Full.

Juntos se destacan por generar videos breves con un humor que apunta a la descripción risible de personajes y comportamientos. A menudo logran más reflexión que carcajadas.

El segundo caso es el del argentino Guillermo Aquino, quien practica un humor de alto octanaje social y político. Se caracteriza por ofrecer videos ágiles donde la velocidad va de la mano con la acidez y la irreverencia.