Los principales medios de investigación rusos, incluido el equipo del encarcelado líder opositor Alexéi Navalni, lanzaron hoy una aplicación móvil para burlar la censura del Kremlin.

"En los últimos años todos los medios independientes rusos se han topado con represiones sin precedentes. Pero los que más han sufrido han sido los periodistas investigadores", señala el comunicado publicado en el portal de noticias Meduza.

Para resistirse a esas presiones, Proekt, Bazhnie Istorii, The Insider, Bellingcat y el equipo de Navalni han decidido crear "la aplicación Samizdat", el nombre que recibían las publicaciones clandestinas durante la Unión Soviética.

La aplicación se puede descargar rápidamente a partir de hoy, viernes, en el teléfono móvil sin necesidad de una VPN.

Samizdat incluye en su estreno varios reportajes sobre la corrupción en la administración pública rusa, incluido el entorno del presidente Vladímir Putin.

Aunque la investigación más controvertida es la elaborada por el equipo de Navalni sobre cómo el actual comandante de las fuerzas rusas que combaten en Ucrania, el general Serguéi Surovikin, amasó una fortuna durante la guerra en Siria.

"Redacciones al completo recibieron el sello de agente extranjero, se convirtieron en organizaciones indeseables, fueron objeto de registros y casos penales, y nuestras páginas web fueron bloqueadas por las autoridades", señalaron.

Según estos medios, el objetivo de la represión contra los medios libres es "exterminar el periodismo de investigación en Rusia" y convertir en "inaccesible para los rusos la información sobre la corrupción y el caos en el país".

Los autores de la aplicación instan a todos los periodistas independientes interesados a sumarse al proyecto.

Los principales periodistas de investigación de este país se han tenido que exiliar ante la amenaza de detención y procesamiento por desprestigiar a las autoridades o al Ejército por su intervención militar en la vecina Ucrania.

Además, la represión contra la prensa tradicional ha llevado en los últimos meses al cierre de todos los medios federales críticos con el Kremlin, desde el periódico Nóvaya Gazeta, cuyo director recibió el Nobel de la Paz, a la emisora Eco de Moscú o al canal Dozhd.

EFE