Contenido creado por Laura Meléndez
Ciencia

Por la equidad

Las pastillas de la compasión están cada vez más cerca

Científicos de la Universidad de California en Berkeley, EEUU, logran demostrar que un medicamento usado contra el Parkinson puede hacer a las personas más sensibles y menos tolerantes a la desigualdad social.

20.03.2015 09:29

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2015-03-20T09:29:00-03:00
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En un nuevo estudio, investigadores de la Universidad de California en Berkeley constataron que un medicamento que altera el equilibrio neuroquímico de la corteza prefrontal del cerebro provoca una mayor disposición a participar en comportamientos prosociales, como asegurar que los recursos se dividan de manera más equitativa, según reporta Tendencias21.

En general, la corteza prefrontal está involucrada en la planificación de comportamientos cognitivamente complejos, en la expresión de la personalidad, en los procesos de toma de decisiones y en la adecuación del comportamiento social en cada momento.

En el estudio, 35 participantes (18 de ellos mujeres), recibieron, en una visita, una píldora que era un placebo. En una segunda visita, recibieron una píldora de tolcapona, que es un medicamento que prolonga los efectos de la dopamina, una sustancia química del cerebro asociada con la recompensa y con la motivación. Esta sustancia se usa para tratar a personas con la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurológico progresivo que afecta al movimiento y al control muscular.

En ambas ocasiones, los participantes jugaron un juego económico sencillo, en el que se repartieron el dinero entre ellos y también a un destinatario anónimo.

Resultados

Después de recibir la tolcapona, los participantes se dividieron el dinero con los desconocidos de una manera más justa, más igualitaria, que después de recibir el placebo.

Por otra parte, mediante el modelado computacional, los investigadores constataron que, bajo la influencia de la tolcapona, los jugadores eran más sensibles y menos tolerantes a la desigualdad social, en este caso, a la brecha económica relativa percibida entre los participantes y el extraño o destinatario anónimo.

Implicaciones

Estudios previos ya habían mostrado que la desigualdad económica se evalúa en la corteza prefrontal, un área cerebral que afecta a la dopamina; este trabajo aporta nueva información sobre cómo se inician ciertas conductas prosociales, como la equidad, en el cerebro.

"Normalmente pensamos en la imparcialidad como una característica estable, que forma parte de la propia personalidad. Nuestro estudio no rechaza esta idea, pero sí muestra cómo ese rasgo puede ser afectado sistemáticamente, mediante influencia en vías neuroquímicas específicas del cerebro humano", explica Ming Hsu, uno de los investigadores a cargo del estudio, en un comunicado de la UC Berkeley.

Por otra parte, "hemos dado un paso importante hacia el aprendizaje de cómo nuestra aversión a la inequidad está influenciada por la química de nuestro cerebro", explica Ignacio Sáez, otro de los investigadores. "Los estudios realizados en la última década han arrojado luz sobre los circuitos neuronales que rigen la forma en que nos comportamos en situaciones sociales. Lo que mostramos aquí es un ‘interruptor' con el que podemos influir en el cerebro".

Los investigadores creen, además, que su estudio da pistas importantes sobre el diagnóstico y el tratamiento de las disfunciones sociales.