Los investigadores descubrieron que los hombres pegan más fuerte cuando están sobre sus dos piernas, y que los golpes desde arriba son más contundentes que los realizados desde abajo, lo que explicaría por qué los simios comenzaron a caminar erguidos.
Según los científicos, las mujeres prefieren a los hombres que superan el 1,80 de altura porque los ven con una mayor capacidad para pelear por ellas, defender sus recursos y proteger a sus hijos.
El biólogo David Carrier, conductor del estudio, dijo que "los resultados son consistentes con la hipótesis de que nuestros antepasados adoptaron la postura bípeda para que los machos pudieran ser mejores en pegarse y matarse unos a los otros mientras competían por las hembras".
La conclusión se tomó tras analizar la fuerza de los golpes de boxeadores y aficionados a las artes marciales en cuatro direcciones diferentes: hacia adelante, hacia los lados, arriba y abajo; primero de rodillas y luego de pie. El resultado arrojó que los hombres golpearon con más fuerza cuando estaban de pie y el doble de fuerte cuando dirigían sus golpes hacia abajo que hacia arriba.
"La explicación alternativa es que los varones altos entre nuestros antepasados eran más capaces de defender sus recursos y a sus hijos. Si los machos golpean más fuerte de arriba a abajo que de abajo a arriba, los altos tienen ventaja en una pelea, porque pueden alcanzar los blancos más vulnerables de su oponente", señaló Carrier.