Las principales compañías de inteligencia artificial llevan 18 meses convergiendo, casi en silencio, en un mismo objetivo: construir la próxima generación de servicios digitales sobre una base común, un estándar que permita a los agentes de IA acceder a información y herramientas de forma unificada en toda la web. Ese estándar existe, ya domina el sector y tiene tres letras: MCP.
El Model Context Protocol nació en 2024 como un proyecto interno de dos ingenieros de Anthropic, David Soria Parra y Justin Spahr-Summers. Lo que empezó como un experimento para que los empleados usaran más a Claude rápidamente se convirtió en el esqueleto de un nuevo modo de operar para los modelos. En cuestión de meses, OpenAI, Google, Microsoft, Cursor y hasta sugerencias de Apple comenzaron a adoptarlo.
Según informó The Verge, esta semana, Anthropic dio un paso decisivo: cedió MCP a la Linux Foundation y anunció, junto a OpenAI, Google, Microsoft, AWS, Block, Bloomberg y Cloudflare, la creación de la Agentic AI Foundation (AAIF), destinada a impulsar estándares abiertos para agentes de IA. Al quedar bajo una gobernanza neutral, MCP elimina temores de dependencia tecnológica y queda listo para expandirse aún más.
Para el usuario final, MCP permite que sistemas como Claude se conecten sin fricción a servicios externos —por ejemplo, Slack—, intercambiando información y ejecutando tareas en segundos. Anthropic define este ida y vuelta como un “ping-pong de inteligencia”: el agente detecta qué herramientas están disponibles, confirma permisos, actúa y luego reporta el resultado.
La comparación inevitable es con las APIs que impulsaron la web 2.0 y la explosión de apps móviles. Pero las empresas coinciden en que los agentes necesitan un tipo distinto de interfaz, diseñada para que las máquinas conversen entre sí a la velocidad de los modelos. Por eso MCP ya es la base de las integraciones de ChatGPT con Booking, Expedia, Canva, Spotify, Notion y muchas otras.
Sus creadores aseguran que no surgió de una teoría, sino de observar patrones que los desarrolladores ya usaban. Un hackatón interno en Anthropic en 2024 fue el punto de quiebre: “Todos construyeron con MCP”, recuerda Soria Parra. Ese entusiasmo interno coincidió con una expansión externa igual de rápida: Microsoft anunció compatibilidad en Copilot Studio, Sam Altman celebró el estándar públicamente y Sundar Pichai pidió opiniones en redes. En pocas semanas, MCP estaba en todos lados, incluso en cartelería en San Francisco.
Pero esa adopción masiva también mostró sus límites. Por más que Anthropic lo mantuviera abierto, seguía existiendo la posibilidad de que la empresa tuviera control final. Con la transferencia a la Linux Foundation, esas dudas desaparecen. Junto a MCP, Block donó su agente Goose y OpenAI aportó Agents.md, reforzando el giro hacia un ecosistema verdaderamente abierto.
Para figuras como Jim Zemlin, director de la Linux Foundation, el fenómeno no tiene precedentes: “Nunca vi algo crecer tan rápido”, dijo, aludiendo al “aluvión” de compañías que quieren sumarse al estándar. Otros actores, como Josh Blyskal, proyectan que en un año la forma en que la IA navega la web actual parecerá “anticuada”.
El impulso detrás de MCP también responde a un problema crítico: los agentes todavía fallan demasiado. Son lentos, poco confiables y luchan por manejar la web pensada para humanos. Al permitir conexiones directas y seguras entre sistemas, MCP apunta a corregir esas falencias y habilitar escenarios más ambiciosos, como agentes que compren online, administren pagos y planifiquen viajes completos sin intervención humana.
Ese futuro, sin embargo, implica elegir una tecnología y apostar a que sobreviva. Los expertos recuerdan ejemplos como la apuesta fallida por HTML5 en los primeros años móviles o la batalla entre protocolos como HTTP y Gopher. Aun así, quienes impulsan MCP creen que el estándar ya plantó una semilla duradera: un camino hacia interoperabilidad real entre agentes.
Soria Parra insiste en que, idealmente, el público nunca debería enterarse de la existencia del protocolo: “Debería simplemente funcionar. Para el usuario, el modelo hace su magia y resuelve la tarea”.
El traspaso también abre la puerta a mejoras cruciales para la seguridad, uno de los desafíos más urgentes del campo. Empresas con mayor experiencia en ciberseguridad podrán reforzar aspectos como autenticación y prevención de ataques, algo que, admiten en Anthropic, ellos no siempre pueden abordar primero.
Zemlin resume el impacto que espera ver: cuando la industria trabaja junta en un estándar que habilita comunicaciones seguras, pagos confiables e integraciones estables, “es cuando realmente se crea un mercado”.
Con su salto al ecosistema abierto, MCP aspira ahora a convertirse en la columna vertebral del próximo internet impulsado por agentes. Y según las señales de la industria, ya está más cerca de lograrlo que cualquier otro intento anterior.
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