Recientemente, científicos de la estadounidense Universidad de Princeton descubrieron que sus retinas tienen cinco conos sensibles al color, mientras que los humanos sólo contamos con tres, con los que registramos el rojo, el azul y el verde. El resto de los colores son resueltos por el ojo mediante mezcla lisa y llana.

Así, las gallinas nos superan al contar con un cuarto cono destinado al violeta y sus tonos complementarios, y un quinto cuya función aún no está del todo clara.

Previamente, los científicos ya habían descubierto que los átomos del ojo de la gallina se agrupaban en un estado de la materia inédito en la biología, lo que le confiere propiedades tanto de cristal sólido como líquido. Esta conformación ocular permite registrar colores de una forma muy nítida.

Así las cosas, resulta difícil imaginar cómo ve los colores una gallina, pero sabemos que sí los ven de un modo más intenso.