Un sistema de inteligencia artificial desarrollado en Australia podría transformar la detección y prevención del cáncer de mama al identificar a mujeres con alto riesgo de desarrollar la enfermedad incluso después de recibir una mamografía aparentemente normal, según un estudio publicado este miércoles.
La investigación, difundida en la revista The Lancet Digital Health, analiza una herramienta denominada BRAIx, que utiliza algoritmos de aprendizaje profundo para examinar imágenes mamográficas y calcular una puntuación individual de riesgo en los años posteriores al examen.
Los resultados sugieren que esta tecnología permitiría pasar de un modelo de cribado uniforme a uno más personalizado, adaptado al perfil de riesgo de cada paciente.
Cómo funciona el sistema BRAIx
El estudio fue realizado por la Universidad de Melbourne y se basó en datos de más de 96.000 mujeres que participaron en el programa público BreastScreen Victoria, en el sur de Australia.
A partir de las mamografías, los investigadores calcularon el llamado índice de riesgo BRAIx, que estima la probabilidad de desarrollar cáncer en el momento del cribado o en los cuatro años siguientes.
Según los resultados, el sistema predice con alta precisión qué mujeres tienen mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad tras un resultado negativo.
En particular, el 2 % de las mujeres con el índice de riesgo más alto tenía cerca de un 9,7 % de probabilidad de recibir un diagnóstico de cáncer de mama en los cuatro años posteriores, una cifra comparable o incluso superior al riesgo de algunas portadoras de mutaciones genéticas asociadas a la enfermedad.
Ventajas frente a los métodos tradicionales
De acuerdo con los autores, una de las principales fortalezas del enfoque es que la IA puede extraer señales de riesgo directamente de la imagen mamográfica, superando factores tradicionales como:
- Densidad mamaria
- Edad
- Antecedentes familiares
Esto permitiría una estimación más precisa del riesgo futuro.
En la práctica, las mujeres con mayor riesgo podrían someterse a pruebas adicionales —como resonancias magnéticas o mamografías con contraste— mientras que aquellas con riesgo muy bajo podrían espaciar los controles, reduciendo estudios innecesarios.
Próximos pasos y cautelas
Los investigadores subrayan que aún se requieren ensayos prospectivos y evaluaciones clínicas adicionales para determinar cómo integrar esta tecnología en los programas de detección existentes y medir su impacto real en el diagnóstico temprano y la supervivencia.
El contexto global
El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres a nivel mundial. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año se diagnostican alrededor de 2,3 millones de casos en el mundo.
En Australia, más de 20.000 mujeres reciben este diagnóstico anualmente y unas 3.300 mueren por la enfermedad.
La incorporación de inteligencia artificial en los programas de cribado podría abrir una nueva etapa en la medicina preventiva, orientada hacia estrategias cada vez más personalizadas.
Con información de EFE