En la tarde del jueves, el cónclave de cardenales electores reunido en el Vaticano anunció que se había llegado a la elección de un nuevo papa.
Tal como señala la liturgia prevista para tales casos, la decisión fue anunciada mediante la emisión de humo blanco por la chimenea de la Capilla Sixtina.
Posteriormente, el cardenal protodiácono se asomó a los balcones de San Pedro y anunció ante miles de fieles la identidad del nuevo pontífice: el estadounidense Robert Prevost, quien escogió para sí el nombre de León XIV.
El proceso de elección, las cábalas sobre la posible identidad del elegido y la develación del enigma atrajeron los ojos del mundo, y dieron pábulo a todo tipo de memes y chistes.