Contenido creado por Gerardo Carrasco
Ciencia

Qué elementos

Hallan por casualidad la tabla periódica más antigua que se conserva

Se trata de una verdadera reliquia de la ciencia, y apareció al hacer limpieza.

18.01.2019 14:48

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2019-01-18T14:48:00-03:00
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Cualquiera que haya hecho limpieza a fondo en algún altillo o sótano poco frecuentado, se encontrará con sorpresas: esa herramienta que no aparecía por ningún lado, las cartas de algún amor "sin duda inolvidable y ya olvidado" por parafrasear a Jorge Luis Borges. O bien, siendo un poco más prosaicos, un montón de mugre y unas cuantas cucarachas escurridizas.

Mejor suerte corrió el científico Alan Aitken, de la escocesa universidad de Saint Andrews, quien hace cinco años se puso a limpiar y ordenar un sector de la casa de estudio que llevaba años intocado. Allí se topó con un tesoro inesperado: la tabla periódica más antigua del mundo.

Escondida entre frascos de sustancias y antiguos equipos de laboratorio, para muchos podría parecer un vejestorio más para arrojar a la basura. De hecho. Pero Aitken notó rápidamente que valía la pena investigar un poco más, y decidió enviársela a un colega experto que trabaja en la Universidad de California.

Según informa la revista de divulgación Quo, el contenido de la tabla fue una gran ayuda para su datación, tanto por lo elementos que contenía como por aquellos de los que carecía. El germanio fue descubierto en 1886 y no se encontraba en la lista, mientras que el Galio y el Escandio aparecieron en 1875 y 1879, y sí estaban presentes. Eso reducía muchísimo el rango de fecha.

Posteriormente, en la universidad escocesa se localizó un documento del siglo XIX que hacía referencia a "la compra de una tabla en 1885 a un editor con sede en Viena". La tabla en cuestión estaba en alemán, por lo que se cree que esta podría ser la fecha de edición y por tanto ser considerada la más antigua que se conozca hasta la fecha.

Desde su hallazgo hasta hoy, la tabla pasó por un completo tratamiento de conservación, que incluye una limpieza a fondo, así como un par de baños químicos para equilibrar el pH del papel. También se la sometió a un proceso de restauración mediante un tipo de papel japonés conocido como Kozo, y una pasta de almidón de trigo.

Ahora, finalmente se almacenará en condiciones de temperatura y humedad controladas en la universidad donde se encontró, pero un facsímil estará disponible en el departamento de Química de la casa de estudios.

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