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Tecnología

Por The New York Times

Google indica que es momento de que paguen los usuarios de empresas pequeñas

Aunque el costo del servicio de pago es más una molestia que un impacto financiero doloroso, los propietarios de las pequeñas empresas afectadas afirman que están decepcionados

22.06.2022 08:16

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2022-06-22T08:16:00
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Por The New York Times | Nico Grant

Cuando Google les dijo a algunas empresas pequeñas en enero que el uso de un servicio de correo electrónico personalizado y otras aplicaciones para trabajo de oficina ya no sería gratuito, Richard Dalton, un usuario desde hace mucho que opera una compañía de preparación para exámenes académicos en Vancouver, Columbia Británica, Canadá, sintió como si se hubiera roto una promesa.

“En esencia, nos están obligando a cambiar a algo de pago después de que nos acostumbraron a este servicio gratuito”, comentó Dalton, quien creó su cuenta de correo electrónico profesional de Google para su empresa, Your Score Booster, en 2008.

Google declaró que los usuarios veteranos de lo que llama su edición antigua gratuita de G Suite, que incluye correo electrónico y aplicaciones como Documentos y Calendario, tendrán que empezar a pagar un cargo mensual, alrededor de 6 dólares por cada dirección de correo de negocios. Las empresas que no hayan hecho el cambio al servicio de paga de manera voluntaria para el 27 de junio pasarán de forma automática a dicho servicio. Serán suspendidas las cuentas de quienes no hayan pagado para el 1.° de agosto.

Aunque el costo del servicio de pago es más una molestia que un impacto financiero doloroso, los propietarios de las pequeñas empresas afectadas afirman que están decepcionados por la torpeza con la que Google ha llevado el proceso. No pueden evitar sentir que una compañía gigante con miles de millones de dólares de ganancias está exprimiendo a los más pequeños (algunas de los primeras empresas en usar las aplicaciones de Google para el trabajo) solo por un poco de dinero.

“Me pareció innecesariamente mezquino”, opinó Patrick Gant, propietario de Think It Creative, una consultoría de mercadotecnia en Ottawa, Ontario, Canadá. “Es difícil sentirse mal por alguien que recibió algo gratis durante mucho tiempo y ahora le dicen que necesita pagar por ello. Sin embargo, se hizo una promesa. Eso fue lo que me motivó a tomar la decisión de optar por Google en lugar de las otras alternativas”.

La decisión de Google de cobrar a las organizaciones que han usado sus aplicaciones gratis es otro ejemplo de su búsqueda de formas de obtener más dinero de su negocio, así como cuando, en ocasiones, ha puesto cuatro anuncios hasta arriba de los resultados de búsqueda en lugar de tres y saturado con más comerciales los videos de YouTube. En los últimos años, Google ha impulsado de manera más agresiva la venta de suscripciones de software a empresas y competido más directamente con Microsoft, cuyos programas Word y Excel dominan el mercado.

Después de que una parte de los usuarios con mayor antigüedad se quejaron por el cambio a un servicio de paga, se retrasó la fecha límite que se había fijado inicialmente el 1.° de mayo. Google también aseguró que las personas que utilizan cuentas antiguas para cuestiones personales y no de negocios podrían continuar haciéndolo gratis.

No obstante, algunos propietarios manifestaron que mientras reflexionaban sobre si pagarle a Google o abandonar sus servicios les costó trabajo ponerse en contacto con atención a clientes. Con el plazo límite cada vez más cerca, seis pequeños empresarios que conversaron con The New York Times criticaron la comunicación confusa y a veces ambigua sobre el cambio del servicio.

Samad Sajanlal, propietario de Supreme Equipment Co., compañía dedicada a la consultoría de software y otros servicios tecnológicos en McKinney, Texas, opinó: “No me importa que nos saquen, pero no nos den una fecha límite poco realista para encontrar una alternativa mientras todavía están decidiendo si en realidad quieren sacarnos”.

Google precisó que la edición gratuita no incluía soporte técnico al cliente, pero brindaba a los usuarios múltiples formas de ponerse en contacto con la empresa para ayudarles con la transición.

Google lanzó Gmail en 2004 y aplicaciones empresariales como Documentos y Hojas de cálculo dos años después. Al gigante de las búsquedas le interesaba mucho que las empresas emergentes y los negocios familiares adoptaran su software de trabajo, así que ofreció los servicios sin costo y permitió que las compañías integraran dominios personalizados con los nombres de sus negocios en Gmail.

Cuando apenas estaba probando las aplicaciones, les dijo a los dueños de los negocios que sus productos serían gratuitos para siempre, aunque Google puntualiza que, desde el principio, los términos de servicio de su software de negocios especificaban que la compañía podía suspender o concluir la oferta en el futuro. Google dejó de aceptar la creación de cuentas nuevas gratuitas en diciembre de 2012, pero continuó dando el servicio a las cuentas de lo que se conoce como la edición antigua gratuita de G Suite.

En 2020, la G Suite fue renombrada como Google Workspace. La gran mayoría de la gente (la compañía indica que tiene más de 3000 millones de usuarios totales) usa una versión gratuita de Workspace. Más de siete millones de organizaciones o individuos pagan por versiones con herramientas adicionales y soporte técnico a clientes, un aumento respecto a los seis millones de 2020. El número de usuarios que todavía están en la edición antigua gratuita asciende a miles, señaló una persona familiarizada con esos datos que pidió permanecer en el anonimato porque no está autorizada a revelar de manera pública esos números.

“Estamos aquí para ayudar a nuestros clientes con esta transición, incluso con grandes descuentos en las suscripciones a Google Workspace”, afirmó Katie Wattie, una vocera de Google, en un comunicado. “Cambiarse a una suscripción de Google Workspace se puede hacer en unos cuantos clics”. Richard J. Dalton Jr., presidente de Your Score Booster, en Vancouver, Columbia Británica, Canadá, el 7 de junio de 2022. (Jennilee Marigomen/The New York Times) Patrick Gant, el dueño de la consultoría de mercadotecnia Think It Creative, en Ottawa, Ontario, Canadá, el 10 de junio de 2022. (Jessica Deeks/The New York Times)