Contar con drones para operaciones de búsqueda y rescate puede ser algo invalorable, especialmente en zonas de desastre o -por ejemplo- en edificios u otras estructuras donde es peligroso hacer entrar a socorristas humanos.

Sin embargo, utilizarlos para tal fin no es tan sencillo: las aspas de los aparatos podrían lastimar a las personas que deberían ayudar, y además sus partes expuestas y fragilidad general, los inhabilitan para tareas donde podrían sufrir golpes.

Sin embargo, los científicos de la Ecole Polytechnique Federale de Lausana, Suiza, dieron con una solución: Gimball, el dron con "armadura". Se trata del primer aparato de esa clase diseñado a prueba de choques, ya que su protección esférica le permitiría "Rebotar entre edificios como una pelota", según dicen los creadores.

Todas las partes frágiles o móviles del aparato quedan cubiertas dentro de la jaula esférica, lo que le permite volar, chocar contra muros y rodar por el suelo, sin dejar de filmar.
"Gimball puede volar con seguridad en interiores y en entornos complejos, es fácil de manejar, y puede ser operado cerca de personas", ponderan.