La Sociedad Internacional de Investigación con Células Madre (ISSCR por sus siglas en inglés) publicó una nueva guía de directrices en este ámbito que modifica el límite impuesto durante más de 40 años por la comunidad científica, que obligaba a detener el trabajo cuando los embriones humanos alcanzaban cierto grado de desarrollo.

Fue una norma ética desarrollada en 1979, un momento en el que los cultivos apenas superaban los 5 días, y que algunos países como Australia, Reino Unido y España convirtieron en ley.

Pero el panel de expertos, con sede en Illinois (EE.UU.), destaca en su publicación que la investigación ha avanzado a pasos agigantados en los últimos años y que para seguir progresando necesita estudiar el funcionamiento de los embriones durante el periodo que va más allá de los 14 días.

A partir de ese momento se inicia una fase crítica en el desarrollo -la gastrulación- donde se forman los tejidos que generarán los órganos del futuro individuo.

Investigar esta fase permitiría a los científicos obtener más datos sobre la infertilidad, los abortos y los defectos de nacimiento, considera la agrupación.

"Las actualizaciones abordan nuevos métodos para comprender los procesos biológicos fundamentales que, en última instancia, pueden conducir al alivio de enfermedades y trastornos debilitantes", aseguró la presidenta de la ISSCR, Christine Mummery.

La nueva guía, que supuso un trabajo de 2 años y contó con profesionales de 14 países diferentes, será estudiada ahora por las entidades reguladoras de los países donde una ley impone el limite a la investigación.

En otros lugares como EE.UU. la adopción o el rechazo de las directrices caerá en manos de las universidades e instituciones académicas.

Se trata de un asunto controvertido en la comunidad científica, cuyo debate volvió a abrirse después de que el mes pasado el equipo del investigador español Juan Carlos Izpisúa publicara que había desarrollado embriones híbridos con células de mono y humano durante 19 días en China, donde el límite no está tan regulado como en Europa.

Fuente: EFE