El venado de campo es una de las especies autóctonas consideradas en peligro extinción, debido a la escasa cantidad de ejemplares que pueden encontrarse en territorio uruguayo. Sin embargo, el número de estos animales no siempre fue bajo y una investigación de un equipo de científicos apunta a demostrar que se trataron de la primera fauna "predomesticada" por los primeros pobladores de nuestro territorio.
"Aportes de la genética molecular a la comprensión de la relación entre comunidades indígenas y ungulados a partir del registro arqueológico: primera amplificación por PCR de ADN antiguo de venado de campo". Ese es el nombre del proyecto que llevan adelante los científicos Federica Moreno, del Museo Nacional de Antropología; Mariana Cosse, Leticia Repetto y Susana González del Instituto Clemente Estable y Gonzalo Figueiro de la Facultad de Humanidades.
En diálogo con Montevideo Portal, Moreno explicó que el proyecto combinó los trabajos en genética y en arqueología, intentando comprobar a través de los análisis de ADN de restos prehistóricos de venados de campo, la relación entre el humano y ese animal.
"El venado de campo aparece en la región hace unos 4000 años como recursos económico", señaló Moreno, indicando que los hallazgos arqueológicos que se han hecho muestran que este tipo de animales no sólo eran utilizados como alimento, sino también para la construcción de herramientas y la confección de vestimenta.
Los restos de venado de campo se centran, generalmente, en los llamados cerritos de indios, especialmente en la Cuenca de la Laguna Merín. Por ese motivo, las dos muestras arqueológicas seleccionadas para la investigación fueron tomadas de la zona del Bañado de San Miguel donde, según indica un resumen de la investigación elaborado por los científicos, "en el mismo cerrito se recuperaron 20 enterramientos humanos y abundantes restos de fauna, material lítico y cerámica".
Moreno explicó que la disposición de los restos encontrados habilita la hipótesis de la existencia de "sociedades complejas" en esa zona de nuestro territorio, ya que puede inferirse "algún tipo de propiedad del territorio" y, por tanto, "cierta sedentarización". Además, la cercanía entre los restos humanos y los de venados indicarían "experiencias de predomesticación" del animal.
La investigadora consideró, basándose en una hipótesis del historiador Diego Bracco, que esos restos podrían corresponder a guenoas, civilización de tipo "pastoril" que llegaron a "manejar rebaños muy grandes".
En esa época, la concentración de venados de campo en el territorio que hoy corresponde a Uruguay era muy alta. Sin embargo, en la actualidad no quedan más de 1500 ejemplares. Según Moreno, la explicación es que "cuando llega el europeo, esa fauna colapsa". En efecto, la posterior introducción del ganado vacuno y las nuevas prácticas económicas vieron en el venado de campo a un "competidor", lo que llevó a una "matanza" del animal.
Los análisis desarrollados por el equipo en el marco de la investigación apuntaron a identificar una "asociación genética entre individuos de venado de campo dentro de un mismo evento de ocupación", así como comprobar la "explotación de animales emparentados a lo largo del tiempo". Estas variables permitirían hallar "establecer patrones de uso e interacción entre los grupos humanos y los animales explotados".
Los resultados de las primeras muestras arrojaron un "alto polimorfismo genético". En base a los datos, el equipo está abocado a identificar el sexo de los ejemplares, con el objetivo de "establecer si el patrón de utilización presentaba una selección por sexo del ejemplar vinculado con la caza selectiva", así como "establecer la asociación entre grupos de indígenas y linajes de venados, para determinar la existencia de una interacción particular en el espacio y el tiempo".
Para Moreno, la línea de investigación es particularmente importante porque se trata de "lo que se llama arqueología aplicada, ya que permite resolver problemas actuales", en referencia a las políticas de población de este tipo de fauna en la actualidad, cuando se presenta como una de las especies a preservar.
El objetivo del equipo, además, es lograr la publicación de sus resultados en revistas internacionales, ya que redundaría en mayores posibilidades para conseguir fondos. En 2011, los investigadores consiguieron la aprobación académica de la Agencia Nacional de Investigación de Innovación (ANII), aunque no obtuvieron recursos económicos.
Actualmente el proyecto continúa con el apoyo de la Dirección de Innovación, Ciencia y Tecnología (DICYT) del MEC, en el marco del Programa Antropo-arqueológico de Investigación y Desarrollo.