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Ciencia

Por The New York Times

El enigma de la antigüedad del bichón maltés

Durante mucho tiempo han existido linajes de perros que fueron criados para la persecución, para ser falderos o para pastorear las ovejas.

12.10.2021 15:01

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2021-10-12T15:01:00
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Por The New York Times | James Gorman

Una amiga del autor, que ha querido permanecer en el anonimato. (Jerilea Zempel via The New York Times) Un bichón maltés compitiendo en la exposición canina del Westminster Kennel Club en Tarrytown, Nueva York, en junio. (Karsten Moran/The New York Times) “El pequeño bichón maltés”, nos dice el American Kennel Club, “ha vivido cómodamente con nosotros desde que estaban escribiendo la Biblia”.

Un amigo mío, dueño de una bichón maltés (la perra también es mi amiga), opina lo mismo y recientemente invocó a los griegos y a los romanos como los primeros admiradores de la raza.

En algunas ocasiones converso con personas que sienten devoción por una u otra raza y suelo asentir con la cabeza y decir que, bueno, quizá tienen algo de razón. Es cierto que Aristóteles alabó las proporciones de un tipo de perro faldero descrito como canes melitenses. Los estudiosos debaten si esto significaba que el perro procedía de Malta, o de otra isla llamada Melite o Miljet, o tal vez de una ciudad de Sicilia. Al fin y al cabo, eso fue hace mucho tiempo. Aristóteles también comparó al perro con una marta, miembro de la familia de las comadrejas, quizá por su tamaño. Y sí, los romanos adoraban absolutamente a estos perros

Así que no cabe duda de que había pequeños perros falderos blancos hace 2000 años. La cuestión es si la raza moderna de bichón maltés desciende directamente de las mascotas a las que los romanos les rascaban las orejas.

No se lo he comentado a la propia perra, que prefiere permanecer en el anonimato porque internet puede ser muy cruel. Y dudo que le preste mucha atención a las intrigas genealógicas. Sus intereses, por lo que veo, van más hacia las golosinas, las arrogantes e intolerables ardillas y los lugares malolientes donde le gusta revolcarse.

No solo los aficionados a los bichón maltés se interesan por las antiguas raíces de su raza. Los basenjis, los pomeranias, los samoyedos, los salukis, los terriers y otros tienen partidarios que quieren remontar esas razas a tiempos antiguos. Pero el bichón maltés parece un buen perro para discutir eso porque su registro histórico es muy rico. Obviamente, el bichón maltés es una raza antigua. ¿No es así?

Le planteé el tema a varios científicos que suelo consultar cuando tengo preguntas sobre el ADN de los perros. ¿Es la raza bichón maltés moderna, de hecho, antigua? Los científicos, te sorprenderá saber, dijeron que no. Pero, como todo lo que tiene que ver con los perros y la ciencia, es complicado.

Un poco de contexto. Todos los perros descienden de los primeros perros, al igual que todos los humanos pueden rastrear su ascendencia hasta el primer Homo sapiens. Ninguno de nosotros, ni nuestros perros, tenemos una ascendencia más antigua que los demás. Lo que la gente quiere saber es si esos antepasados eran callejeros o nobles, Guillermo el Conquistador o uno de los conquistados, un perro faldero que se metió en un retrato o un perro callejero que se metió en problemas.

Por cierto, no estoy mirando esto desde fuera. Yo mismo he pasado por eso, escarbando todo lo que he podido en la larga y honorable historia de mis cairn terriers y pomeranias. También he tratado de rastrear los O’Connor y O’Leary y Fallon y Goritze de mi familia. (Todavía no he encontrado ningún conquistador). Pero a veces la idea de valorar la pureza genética resulta espeluznante, aunque sea en animales a los que les gusta revolcarse en bosta de vaca cuando tienen la oportunidad.

Elaine Ostrander, especialista en genómica canina de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por su sigla en inglés), ha profundizado tanto en las diferencias de las razas y en su historia como cualquier científico. Afirma que el ansia por conocer los ancestros de las razas antiguas es similar al deseo de remontarse al Mayflower en busca de antecedentes humanos. “Pensamos así de nosotros mismos. Por eso pensamos así de nuestros perros”.

“La gente del podenco faraónico fue la primera en contactarme y hacerme esa pregunta”, recuerda.

“¿Nuestros perros se remontan realmente a la época del faraón?”, preguntaron los criadores. Por desgracia, no. Esa raza, dijo Ostrander, fue “totalmente recreada al mezclar y combinar razas existentes” después de la Segunda Guerra Mundial.

Otras razas se establecieron escogiendo un grupo de perros existente en la época victoriana y clasificándolos como raza con una definición que significaba que solo encajaban los perros cuyos nombres estaban en un registro o cuyos antepasados podían ser identificados como pertenecientes a ese registro. Y hace 2000 años, dijo, “el concepto de raza no existía”.

El ADN tampoco muestra ninguna línea directa entre los bichones malteses antiguos y los modernos. Para entender en qué consiste la investigación del ADN canino, conviene explicar algunos detalles. Los marcadores genéticos que Ostrander y otros investigadores usan en las comparaciones del genoma para identificar las razas no son, en su mayoría, los genes que contienen la receta para las orejas caídas o las patas dobladas o un determinado color de pelaje.

No buscan una receta genética para un bassett hound o un beagle, sino una forma de ver el grado de parentesco entre ambos. La mayor parte del ADN de los humanos y los perros no tiene ninguna función conocida. Solo una porción del genoma constituye un verdadero genoma. Y los tramos repetitivos de ADN de función desconocida, si es que existen, han demostrado ser útiles para comparar grupos e individuos. Cambian más de generación en generación y, por lo tanto, ofrecen más variación para que los científicos trabajen en la comparación de razas. Lo que los investigadores desarrollan es una huella dactilar de la raza, pero no un mapa.

Ni Ostrander ni Heidi Parker, colega y colaboradora del NIH, dieron una respuesta concreta sobre la antigüedad de una raza, pero coincidieron en que dependía básicamente de los registros que tengan los clubes de razas, no de lo que hubiera en el ADN de un perro. Antes de esa época, la cría no estaba tan regulada.

Los genomas del maltés, el habanero (el perro, no el chile), el frisé y el boloñés están relacionados, afirma Parker. Es posible que las razas se hayan separado de un ancestro común hace unos cientos de años y que ese ancestro ya no exista, o que haya estado más cerca de una de las razas que de las otras. Pero no hay ninguna línea de ADN que pueda rastrearse hasta la época de Aristóteles.

Cuando le pregunté a Greger Larson, de la Universidad de Oxford, que estudia el ADN antiguo y moderno de los perros y otros animales, si alguna raza se remonta a la antigüedad, puso cara de haberle preguntado si la Tierra era realmente plana.

“Las razas tienen líneas de reproducción cerradas”, dijo. “Esa es la idea. Una vez que se establecen, no se permite introducir nada en ellas. Y ese concepto de criar hacia una estética y cerrar la línea de cría: todo eso es solo de mediados del siglo XIX en el Reino Unido”.

“Me da igual que se trate de un pug o de un perro cantor de Nueva Guinea o de un basenji”, dijo. Las razas, por definición, son recientes.

Sin embargo, durante mucho, mucho tiempo han existido linajes de perros que fueron criados para la persecución, para ser falderos, o para pastorear las ovejas. Uno de estos linajes, llamado bichón maltés, podría definirse como “perros realmente pequeños con patas cortas y que requieren mucha atención y la gente está enamorada de ellos”, dijo Larson. Sin duda, ese linaje ya existía en la antigua Roma.

Mi amigo, el militante del bichón maltés, me envió imágenes de pinturas antiguas. María, reina de Escocia, tiene una especie de perrito en un retrato de alrededor de 1580, pero tengo que decir que parece más el fantasma de un papillón que un bichón maltés vivo. La reina Isabel también tiene un perro en un retrato de alrededor de la misma época, que parece un pequeño perro blanco, más o menos.

Hay muchos otros, pero dudo que puedan participar en la exposición canina del Westminster Kennel Club. Y nada de esto significa que el bichón maltés moderno o cualquier otra raza moderna sea igual que los perros de la antigüedad.

“Queremos decir que nuestro perro es muy antiguo en su versión actual, que no ha sido modificado”, dijo Larson. “Como que el bichón maltés es el maltés desde hace 2000 años. Y eso claramente” no es cierto. Aunque “no es cierto” no fue la expresión que usó.

“La gente no lleva mucho tiempo criando perros de la forma en que lo hacemos ahora, para nada”, dijo. “Lo que nos falta en nuestro vocabulario es una palabra para designar a los perros que, en su mayoría, tienen el mismo aspecto y hacen el mismo tipo de trabajo”.

Pero, dejando a un lado las palabras, le pregunté qué pasa con el ADN. ¿Nos dice el ADN lo cerca que está un perro que ahora se parece a un bichón maltés de un maltés de esa época? Dijo que la cría de perros en el pasado nunca se hizo según el tipo físico, que los perros se desplazaban como la gente, de Roma a Gran Bretaña, y de vuelta a España y Roma, y que nadie llevaba la cuenta de los pedigríes. Además, cuando se establecían las razas, se basaban en un número limitado de perros admitidos en la raza en ese momento. Esto se conoce en genética como cuello de botella extremo. Y todos los perros modernos descienden de unos pocos, a no ser que se produzcan cruces y mezclas que cambien el aspecto de la raza, lo que puede ocurrir.

En la primera exposición canina de Westminster, celebrada en Nueva York en 1877, se exhibió un perro león maltés. Después de eso, los bichones malteses se cruzaron a veces con caniches, y se dice que algunos muestran rasgos de caniche. El libro genealógico, o registro, se inició con dos hembras en 1901 y llegó a tener unos 50 perros en la década de 1950.

Ahora puedes averiguar si tu bichón maltés es realmente un maltés comprobando su pedigrí o, si quieres indagar en su genoma, enviando un poco de saliva (del perro) a una empresa como Embark, con más de 100 empleados a la caza de los secretos del ADN canino, o a una empresa académica como Darwin’s Dogs, que forma parte del proyecto Darwin’s Ark de la Universidad de Massachusetts. (El arca, sin prejuicios, incluye a los gatos). Los científicos que participan en este trabajo también se ven arrastrados a la cuestión de la antigüedad de las razas por propietarios de perros curiosos y periodistas (también curiosos).

Adam Boyko, cofundador de Embark y genetista de la Escuela de Veterinaria de la Universidad de Cornell, está de acuerdo en que las razas modernas, con sus “poblaciones cerradas”, tienen unos 200 años de antigüedad.

Dijo que no hay duda de que los pequeños perros falderos blancos tienen una larga historia. “Eran muy populares en la época romana. Pueden o no haber venido de Malta o de alguna otra isla griega”. Pero dijo que es una cuestión abierta el tipo de continuidad genética que puede existir con los modernos perritos falderos blancos.

Incluso en la genealogía humana, en la que se puede rastrear el equivalente humano de un pedigrí de hace 1000 años, la idea de continuidad genética está divorciada de la realidad de los genes.

A lo largo de los años, cada vez que un hombre y una mujer tienen descendencia, toman la mitad del ADN de cada uno de los padres. La baraja genética se mezcla y se descarta la mitad de las cartas. Esto se repite una y otra vez. En cada generación, es como si se mezclaran dos barajas de 52 cartas para obtener una nueva baraja que sigue siendo de 52.

“Cuando uno se remonta diez generaciones atrás”, dijo Boyko, “la mayoría de esos antepasados, diez generaciones atrás, en realidad no aportaron nada de ADN. Se barajó y descartó”. Lo mismo ocurre con un bichón maltés. Aunque hubiera una línea directa documentada, que no la hay, los descendientes no tendrían gran parte de la variación genética específica de los antepasados.

Al final, por supuesto, explicó Elinor Karlsson, investigadora de genómica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts que dirige Darwin’s Arc, no podemos tener una claridad total sobre las razas de perros porque la “raza” significa cosas diferentes para distintas personas.

Hablando de los perros en el arte, dijo: “Podría ser que el perro del cuadro simplemente se parezca a un bichón maltés y no tenga ninguna relación con los bichones malteses que hay hoy en día. Podría ser que ese perro tuviera exactamente la misma variante genética que hace que un bichón maltés sea pequeño o que un bichón maltés sea blanco”. Pero, añadió, “no sé si eso los convierte en la misma raza o no. Es algo así como un concepto cultural”.

“Entonces, ¿eso significa que tu bichón maltés es antiguo porque había un maltés antiguo que tenía esa misma mutación? Es decir, creo que eso depende de la perspectiva de cada uno”, dijo Karlsson.

James Gorman es escritor científico y autor de libros sobre la hipocondría, los pingüinos, los dinosaurios y el océano que rodea la Antártida. Escribe sobre animales, virus, arqueología y la evolución de los perros. Dogs Breeding of Animals Genetics and Heredity Maltese Research your-feed-science your-feed-animals