En plena Semana Australiana de los Polinizadores, una investigadora de la Universidad Curtin ha anunciado el descubrimiento de una nueva especie de abeja nativa en Australia Occidental, cuyo rasgo más llamativo son los diminutos cuernos en su rostro, lo que le valió el nombre de Megachile (Hackeriapis) lucifer.
El hallazgo tuvo lugar en la región minera de Goldfields, una vasta y árida zona del interior australiano, rica en recursos como oro y níquel, pero también hogar de ecosistemas frágiles y especies endémicas poco estudiadas.
“La hembra tenía unos pequeños cuernos en la cara. En ese momento estaba viendo la serie Lucifer y el nombre simplemente encajaba. Además, soy gran fan del personaje”, explicó Kit Prendergast, científica a cargo del descubrimiento, en un comunicado de la universidad con sede en Perth.
Un hallazgo raro y urgente
La investigación, publicada en el Journal of Hymenoptera Research, es el primer registro de una nueva especie dentro de este grupo de abejas en más de 20 años en Australia. Según Prendergast, las pruebas de ADN confirmaron que los ejemplares recolectados —macho y hembra— no coincidían con ninguna especie existente en colecciones científicas o bases de datos taxonómicas.
Además, esta abeja mantiene una relación directa con otra especie crítica: la flor nativa Marianthus aquilonarius, un arbusto de flores azules que también se encuentra en peligro de extinción. La pérdida de hábitat en la zona —presionada por la expansión minera— amenaza simultáneamente a ambos organismos.
“Esto demuestra que todavía hay vida por descubrir, incluso en zonas amenazadas por la minería. Muchas empresas ni siquiera realizan estudios sobre abejas nativas, por lo que podríamos estar perdiendo especies sin saberlo”, alertó Prendergast.
Biodiversidad bajo presión
La región de Goldfields, situada unos 600 kilómetros al este de Perth, combina riqueza mineral con una biodiversidad única, especialmente de insectos, aves y plantas adaptadas al clima semiárido. Sin embargo, la expansión de proyectos extractivos y el cambio climático están acelerando la pérdida de hábitats, muchas veces sin estudios previos de impacto sobre especies polinizadoras.
El descubrimiento subraya la necesidad urgente de realizar relevamientos científicos en zonas de desarrollo industrial y de fortalecer la protección de especies polinizadoras, esenciales para la regeneración de flora nativa y la seguridad alimentaria a largo plazo.
Un nombre con doble sentido
Aunque Lucifer significa en latín "portador de luz", la investigadora reconoce que su elección tiene también un matiz lúdico y cultural. Lejos de lo demoníaco, la Megachile lucifer es un ejemplo más de la riqueza desconocida que aún habita en los suelos australianos.
La noticia llega en una semana simbólica: la Semana de los Polinizadores en Australia, una campaña nacional que busca sensibilizar sobre el rol crucial de las abejas, mariposas y otros insectos en la salud de los ecosistemas y en la agricultura.
Con información de EFE
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