Contenido creado por Gerardo Carrasco
Ciencia

El otoño del cohete

Cohete Long March 5B está -literalmente- al caer, pero no se sabe dónde. Seguilo en vivo

El tamaño del objeto "merece un monitoreo cuidadoso" de su regreso a la Tierra.

07.05.2021 10:00

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2021-05-07T10:00:00-03:00
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En julio de 1979, la caída del laboratorio espacial norteamericano Skylab acaparó espacios en la prensa de todo el mundo.

Los científicos sabían que la estructura se desintegraría al ingresar a la atmósfera, pero era posible que algunos fragmentos considerables resistieran y llegaran al suelo. Esto generó expectativas y temores en todo el planeta, donde no fueron pocos lo que creyeron que el aparato se precipitaría sobre sus cabezas.

Finalmente, ocurrió lo que era más probable desde el punto de vista estadístico, y el Skylab no le abolló el cráneo a nadie. Algunos trozos cayeron en un área despoblada de Australia, cuyo gobierno cobró a la Nasa una multa de 400 dólares por arrojar basura en áreas públicas.

Ahora, un nuevo artefacto aeroespacial genera expectación por su inminente regreso al planeta.

El cohete (un Long March 5B) fue utilizado la pasada semana por China para lanzar al espacio uno de los módulos de su futura estación espacial, y se espera que a lo largo del fin de semana impacte con la atmósfera terrestre, lo que ha provocado preocupación ante la probable caída a la Tierra de algunos de sus escombros y la activación de diferentes servicios de vigilancia espacial.

Entre éstos, el Servicio de Vigilancia y Seguimiento Espacial de la UE, un consorcio internacional del que forman parte varias agencias espaciales y organismos públicos de numerosos países europeos, y entre ellos el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación español.

Este consorcio está desde hace varios días monitoreando el retorno a la atmósfera terrestre del gigantesco objeto espacial chino, que tiene una masa estimada de entre 17 y 21 toneladas y un tamaño de aproximadamente 30 metros, y ha observado que esas dimensiones lo convierten en uno de los trozos más grandes que vuelven a la Tierra y que por lo tanto "merece un monitoreo cuidadoso".

La red de sensores y radares de este servicio de vigilancia espacial está observando el objeto "de cerca" y ha comprobado que está cayendo, y ha reducido su ventana de entrada a la atmósfera terrestre a un periodo comprendido entre los días 8 y 9 de mayo, según detalla la agencia noticiosa EFE.

Los datos que ha publicado en abierto este consorcio revelan que el objeto lleva una inclinación que sugiere en principio que los restos o "escombros" del mismo caerían en una región de la Tierra cubierta en su mayor parte por el océano o áreas deshabitadas, y ha aseverado que la probabilidad estadística de un impacto en suelo en áreas pobladas "es baja".

Precisa también que las predicciones son todavía muy inciertas ya que el objeto está descontrolado, y las estimaciones más aproximadas sobre el lugar donde caerían esos restos sólo será posible hacerlas unas pocas horas antes del reingreso real del objeto en la atmósfera terrestre.

El ministro de Ciencia e Innovación de España, Pedro Duque, ha asegurado en su cuenta de Twitter que la mayoría de los restos "se desintegrarán durante su reentrada a la atmósfera", y ha explicado que España está proporcionando datos de su radar en la base de Morón de la Frontera (Sevilla) al consorcio encargado de realizar el seguimiento del cohete.

En este video podés seguir en vivo el destino del cohete