Según la Organización de las Naciones Unidas, las flatulencias y eructos de las vacas -en gran parte compuestas por metano- representan un 14,5% de los gases de efecto invernadero a nivel mundial.
Aunque a lo largo de los años se ha probado a reducir esta emisión a través de cambiar la dieta de las vacas, e incluso modificando las bacterias que se alojan en sus estómagos, se busca optimizar los recursos.
Así, según consigna Gizmodo, unos científicos canadienses elaboraron un proyecto dentro de Genome Canada, una iniciativa que a través de la genómica busca solucionar diferentes problemas del país. En este caso, los expertos buscan reducir las emisiones de metano de las vacas a través de la ingeniería genética. En criollo: se trata de criar vacas grandes pero con menos comida.
El proyecto cuenta con 10.000 vacas y laboratorios en Estados Unidos, Reino Unido, Dinamarca, Australia y Suiza. A través de la investigación se identificará a las vacas que producen menos metano y se distribuirán sus genes en zonas que no tienen recursos para criar vacas más ecológicas.