En un inédito operativo de emergencia, China lanzó la nave no tripulada Shenzhou 22 para servir como bote salvavidas a tres astronautas a bordo de la estación espacial Tiangong, luego de que una de las cápsulas de retorno resultara dañada por un impacto con chatarra espacial.
El lanzamiento, adelantado con rapidez por la Agencia Espacial Tripulada de China, se produjo el lunes por la noche (hora estadounidense), cuando un cohete Long March 2F despegó desde el desierto de Gobi. La nave se acopló exitosamente a la estación apenas tres horas y media después, restableciendo una vía segura de regreso a la Tierra para la tripulación en caso de una emergencia.
Primer gran incidente orbital del programa espacial tripulado chino
La situación se originó el 4 de noviembre, cuando los astronautas detectaron una grieta en la ventana de la cápsula Shenzhou 20, presumiblemente causada por un fragmento de escombro espacial. Las simulaciones en tierra indicaron que la grieta, ubicada en el vidrio exterior de aislamiento térmico, podría expandirse durante la reentrada, haciendo riesgosa la operación de retorno.
Aunque los astronautas inicialmente usaron la Shenzhou 21 para repatriar a la tripulación saliente, los tres miembros que permanecieron en órbita quedaron sin cápsula segura hasta ahora. Los ingenieros, técnicos y equipos de misión activaron rápidamente el plan de contingencia y pusieron en marcha una nave de reemplazo en tiempo récord.
La Agencia Espacial Tripulada calificó la operación como un “ejemplo exitoso de respuesta eficiente ante emergencias en la industria espacial internacional”, destacando la coordinación y preparación del programa espacial chino, en gran parte gestionado por las Fuerzas Armadas.
Una señal de madurez espacial ante desafíos crecientes
La misión Shenzhou 22 simboliza la madurez técnica y operativa del programa espacial chino, que desde el primer vuelo tripulado en 2003 ha mantenido una trayectoria ascendente. Desde 2021, China mantiene presencia humana continua en órbita baja terrestre con la estación Tiangong, que continuará en funcionamiento al menos hasta fines de esta década.
La decisión de lanzar un rescate recuerda dos eventos recientes en la Estación Espacial Internacional (EEI): la fuga de refrigerante de una nave rusa Soyuz en 2022, y los problemas técnicos de la cápsula Starliner de Boeing, que también exigieron ajustes sobre la marcha para garantizar la seguridad de las tripulaciones.
Este incidente expone nuevamente el creciente riesgo que representa la basura espacial para las operaciones orbitales. China ya había instalado escudos de protección adicionales en Tiangong tras anteriores impactos menores. Pero como admiten incluso sus ingenieros, detectar y mitigar estos microfragmentos sigue siendo uno de los grandes desafíos del futuro espacial global.
Lo que sigue
Los astronautas en Tiangong, Zhang Lu, Fu Wei y Zhang Hongzhang, permanecerán a bordo hasta mediados de 2026, cuando sean relevados por una nueva tripulación. Antes de su regreso, realizarán una caminata espacial para inspeccionar la nave dañada. La cápsula Shenzhou 20 será desacoplada y enviada de vuelta a la Tierra sin tripulación para su análisis técnico.
Con la mira puesta en futuras misiones lunares hacia 2030, China continúa consolidando un modelo espacial autónomo, disciplinado y reactivo, que busca posicionarse como referente global en operaciones tripuladas más allá de la órbita terrestre.
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