Ciencia

Todo se aprovecha

Cáscaras de banana para limpiar aguas con metales pesados

Científicos comprueban su eficacia, especialmente ante el peligroso mercurio.

04.03.2020 08:30

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2020-03-04T08:30:00
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Las cáscaras de banana son altamente eficientes para eliminar metales pesados del agua contaminada, particularmente mercurio, un metal que es muy tóxico para la salud y el medio ambiente. Así lo comprobó un equipo de investigadores de la Universidad de Aveiro, Portugal.

Compuestas por celulosa, lignina y hemicelulosa, materiales con grupos funcionales que capturan mercurio del agua, el grupo de investigación también descubrió que las cáscaras de plátano son efectivas para eliminar otros metales tóxicos como el plomo o el cadmio.

Respecto al mercurio, este material vegetal demostró ser un verdadero campeón de la limpieza. "Lo que las distingue de otros materiales biológicos [que también están formados por celulosa, lignina y hemicelulosa] es que son más ricas en grupos de azufre, y el mercurio tienen una gran afinidad por este elemento", explica la investigadora Elaine Fabre, en un comunicado emitido por la citada casa de estudios.

Por esta razón, "estos depósitos son tan eficientes para eliminar el mercurio del agua", añade la científica, oriunda de Brasil y radicada en tierras lusas.

Publicado en la revista Science of the Total Environment, el trabajo muestra que, para tratar 100 litros de agua contaminada con 0.05 miligramos de mercurio, y para alcanzar la concentración permitida para el agua potable, que es 0.001 miligramos de mercurio por litro, solo se necesitarían 291 gramos de cáscaras.

Solución probada con éxito

La aplicación de las cáscaras de plátano para eliminar el mercurio se puede llevar a cabo en plantas de tratamiento de aguas residuales, en efluentes industriales o incluso en cualquier otro sistema que contenga agua contaminada. Para hacerlo, afirman los científicos, basta con poner las cáscaras en contacto con el agua contaminada durante un cierto tiempo.

Las cáscaras ya han sido probadas en varios sistemas reales. Con agua del grifo, agua de mar o agua de efluentes industriales, y en presencia de muchos otros elementos además de metales pesados. Y en todos los casos se mostraron efectivas. "Los resultados muestran un potencial muy prometedor en la aplicación en sistemas reales", señala Fabre.