Ciencia

El convidado de piedra

¿Qué pasará este año con las cianobacterias? Análisis de un problema complejo

¿Qué puede hacerse para evitar un problema con consecuencias para la salud y para el turismo? La mirada del químico Bernardo Borkenztain.

12.12.2019 08:25

Lectura: 6'

2019-12-12T08:25:00
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Se aproxima el verano (de hecho, estamos a unos 10 días de su inicio astronómico) y una espada de Damocles pende sobre las cabezas de los que nos tomamos las licencias en esta época: las floraciones de cianobacterias. La temporada pasada fueron una de las noticias más tristemente relevantes, y lo que nos preguntamos es si este año aparecerán en Uruguay. 

La respuesta más obvia es que sí, aparecer ya aparecieron de forma temprana en el Arroyo Valizas, así que ya están entre nosotros en forma de floración perceptible (así como imperceptible en Montevideo al menos en una ocasión), pero el verdadero tema es si adquirirán las proporciones y magnitudes del verano anterior. Todo parecería apuntar a que no, pero depende de que las predicciones climáticas en la zona se cumplan.

¿Qué son las cianobacterias?

Ya se ha repetido hasta el cansancio que son organismos muy antiguos, del filo de las bacterias, etcétera. Pero la verdad es que son bastante interesantes.

Por un lado, son las únicas bacterias capaces de fotosíntesis (lo que implica que producen oxígeno) y no todas las especies son las perjudiciales. Por otro lado, tienen la capacidad de fijar nitrógeno del aire, lo que le da acceso a una fuente inagotable de ese nutriente (que como el proceso de tomarlo es incompatible con la fotosíntesis han evolucionado para realizar una de día y el otro de noche, e, incluso algunas especies han desarrollar células especializadas no fotosintéticas llamadas heterocistes que solo pueden fijar el nitrógeno).

Existe una gran cantidad de especies (cianobacteria es lo que se llama un "filo", una categoría taxonómica superior) y tienen capacidades muy diferentes; algunas toleran la salinidad y otras no, algunas pueden colonizar medios terrestres húmedos, y, lo que nos interesa, algunas pueden dar origen a floraciones masivas que manchan amplias zonas de vede dándole aspecto muy desagradable al agua de uso recreativo e incluso produciendo toxinas que son muy difíciles de extraer con los sistemas de potabilización.

¿Cuál es el problema?

Se puede resumir en una sola palabra, "contaminación", pero de tan amplia prácticamente no explica nada, así que lo intentaremos analizando el tema.

Por un lado, lo que complica son las especies capaces de floraciones masivas, en especial si empiezan a abundar las que resisten cantidades superiores de salinidad (halófilas), lo que les permitiría avanzar hacia las costas del este.

La razón de estas floraciones se dan por la "tormenta perfecta" de tener demasiados nutrientes en disolución en las aguas superficiales, lo que genera el fenómeno cada vez más conocido de la "eutrofización" o aumento de la capacidad nutritiva del agua, la gran cantidad de energía solar disponible para fotosíntesis en la mitad del año, junto con temperatura elevada, y multiplicación de las aguas quietas (lo que podría empeorar por la ley de riego y los embalses hidroeléctricos) que aportan los elementos esenciales para un descontrol de la población de cianobacterias a niveles que los peces forrajeros no pueden controlar.

Estas floraciones, por un lado, arruinan los espacios recreativos, como ya mencionamos, y eso en un país turístico es muy grave, pero además generan sustancias tóxicas que pueden afectar personas y animales(1).
  
Las enfermedades dependen de la especie y el tipo de compuesto que se produce; en Uruguay por ejemplo se detectó microcistina (producida por la especie Microcystis) que es hepatotóxica (daña el hígado) pero también otras que producen otros síntomas como irritación de la piel, dolores estomacales, náusea, diarrea, fiebre, vómitos, dolor de cabeza, de garganta y musculares o articulares. Obviamente depende de la magnitud y tiempo de la exposición a la sustancia.

Es importante tener en cuenta que se puede absorber por ingestión del agua contaminada, lo que hace crítico que se cuida las fuentes de agua para potabilizar muy especialmente, pero también por inhalación del aerosol que producen olas y salpicaduras.

Como medida general lo lógico es no bañarse en aguas con floraciones visibles de cianobacterias, y muy especialmente si hay presencia de espuma en las mismas.

¿Qué se puede hacer?

Se pueden tomar varias medidas y algunas se están tomando, pero a corto y ultracorto plazo no existe nada que se pueda implementar con resultados medibles.

Por un lado, desde 2013 se monitorean las playas de toda la costa por presencia de varios compuestos problemáticos, no solamente las cianobacterias, por parte de las intendencias, pero con centralización del análisis de la información en la Dinama, para obtener una imagen global.

También se estudian con particular interés las cuencas del Río Santa Lucía por su importancia como fuente de agua potable para Montevideo y otras zonas, y del Río Negro por su caudal que lo hace especialmente relevante.

El tema es que además de estudiar el problema se deben tomar acciones paliativas o - si se pudiera - resolutivas, pero como parte del problema se genera además en Brasil el poder de acción se limita bastante y de momento la única acción costo efectiva es el de controlar el aporte de fósforo y nitrógeno para que no exista condiciones de eutrofización.

Lo molesto es que los productores rurales le echan la culpa del problema a las plantas de disposición de aguas residuales de industrias y ciudades, mientras que a la vez se les echa a ellos por el exceso en las cantidades de fertilizantes usados.

No queda más remedio que implementar controles nuevos y fortalecer los existentes, dotando a los organismos de contralor de presupuesto y profesionales suficientes.

Por cierto, nada de eso se hizo durante el gobierno de Mujica, y menos de lo necesario durante el de Tabaré Vázquez. El anuncio de Lacalle de crear un Ministerio de Medio Ambiente parece auspicioso.

De momento, no podemos hacer predicciones infalibles, pero varios factores están asegurados: la eutrofización, la luz solar y la presencia de las cianobacterias. Solamente la ausencia de exceso de lluvia o de calor en la cuenca norte podría minimizar el arrastre a las playas, pero eso no evitaría las floraciones, solamente su arrastre. Veremos...

(1) - No es el alcance de la nota, pero tanto peces y plancton como animales que beben el agua resultan afectados por las toxinas.

Q.F. Bernardo Borkenztain
Email borky@montevideo.com.uy
Twitter @berbork