Ciencia

En tela de juicio

¿Qué daño puede hacernos el uso de insecticidas y pesticidas? Las arañas uruguayas quizá tengan la respuesta

Las arañas están poniendo en tela de juicio si la inocuidad que nos venden algunos pesticidas e insecticidas es cierta, así como los efectos secundarios de productos tradicionales, según un trabajo de expertos uruguayos y extranjeros.
22.08.2018 09:20
2018-08-22T09:20:00
Compartir en

A lo largo del siglo XX, los trabajadores de las minas de carbón utilizaron canarios como "centinelas" para prevenir accidentes. Estos animales, mucho más sensibles a los gases tóxicos que los seres humanos, cumplían una función esencial para la que muchas veces daban, literalmente, su vida. Si se enfermaban o morían, era señal de que los trabajadores debían evacuar, porque probablemente hubiera una fuga inadvertida de monóxido de carbono

Esta sociedad quizá no era muy beneficiosa para los pobres canarios, pero ayudó a salvar muchas vidas durante 75 años. La situación de las arañas tejedoras hoy en Uruguay no es tan drástica, pero estos animales pueden cumplir una función de advertencia igualmente valiosa.

Las arañas cumplen un rol como "insecticida natural". Son un gran controlador biológico, ya que depredan las plagas que afectan a todo tipo de cultivos sin atacar la planta. Y si bien no pueden usarse como única estrategia para el control de plagas, si se las suma a otras prácticas agrícolas -como la aplicación racional de insecticidas o la conservación de algunos parches de vegetación nativa- pueden cumplir un trabajo muy efectivo.

Las arañas, justamente por ello, no son el objetivo de los insecticidas y pesticidas usados en varios cultivos. Supuestamente, tampoco son afectados por muchos de ellos, o al menos así es anunciado en varios productos. Sin embargo, un trabajo realizado por especialistas uruguayos y extranjeros demuestra los efectos residuales de algunos productos, mientras que nuevas investigaciones ponen en duda la aparente inocuidad de productos más selectivos para algunas arañas.

Para ello, el biólogo colombiano Luis Fernando García Hernández -docente del CURE (Centro Universitario Regional del Este) que integra el Grupo Multidisciplinario en Ecología para la Agricultura en Treinta y Tres- unió fuerzas con el especialista australiano en seda de artrópodos Dr. Sean Blamires de la Universidad de New South Wales y dos docentes locales: el Dr. Marco Benamú y la Mag. Mariángeles Lacava, pertenecientes al CUR (Centro Universitario de Rivera).

De izquierda a derecha: Luis F. García, Marco Benamú, Mariángeles Lacava, Sean Blamires

Mucha tela para cortar

Luis y sus colegas notaron que cuando se aplicaban insecticidas la abundancia y diversidad de arañas en los cultivos de soja caía dramáticamente y era persistente, lo que sugería una acción residual de algunos productos y ponía en entredicho algunos otros que supuestamente no debían afectarlas. De allí surgió la idea de analizar en detalle los efectos de los insecticidas, con la colaboración de la sección de Entomología de la Facultad de Ciencias y el Instituto Clemente Estable.

En un reciente trabajo publicado en la revista especializada Chemosphere, se utilizó como modelo a la especie Parawixia audax, una pequeña araña con una tela medianamente resistente que se encuentra en cultivos de soja. "Sometimos a las arañas tejedoras a diferentes condiciones - les aplicamos insecticidas en bajas dosis- y vimos que las propiedades físicas de la seda se veían afectadas, como la fuerza y la elasticidad. Luego dimos un paso más y analizamos la composición de aminoácidos, y descubrimos que las concentraciones de estos productos eran distintas en las arañas expuestas a los insecticidas", contó García-Hernández a
Montevideo Portal.

El cambio que producen en estas arañas no es inocente. Además de ser letales en algunas concentraciones, los residuos de estos insecticidas o su exposición en bajas dosis pueden afectar la capacidad de tejer en las arañas, que al largo plazo hacen que el animal se muera o deterioran su historia de vida, efectos conocidos como "subletales". Por lo general esto no se tiene en cuenta en los productos, porque "los criterios que se usan generalmente para definir si un insecticida es perjudicial para algunas especies es solamente si las matan o no" al momento de la aplicación, aclaró García-Hernández.

"Algunos productos se dicen inocuos, porque no matan al organismo, pero puede que no lo sean tanto. En recientes investigaciones, encontramos que hay insecticidas que dicen ser específicos de larvas de lepidópteros pero afectan a las arañas", remarcó.

Para el especialista, este trabajo es uno de los primeros registros que demuestran que las telas de araña pueden ser afectadas a este nivel. Y no solo los insecticidas están en entredicho. Los especialistas también realizan experimentos aplicando otros productos como glifosato o fungicidas, que supuestamente tampoco perjudican a estos animales. Por ejemplo, en una reciente investigación el equipo encontró que el glifosato no mata a las arañas, pero afecta de forma drástica su consumo de alimento. Cuando están contaminadas comen menos, lo que es también un efecto subletal.

Actualmente se está investigando si tras la contaminación con distintos tipos de productos químico (insecticidas, fungicidas y herbicidas), se producen cambios a nivel genético en arañas. "La tela de araña se produce mediante aminoácidos que se generan en las glándulas de seda del animal. Si hay un cambio en las propiedades de la tela, lo esperable es que sea debido a que los insecticidas están alterando las expresiones de algunos genes", agregó el biólogo. Este trabajo se desarrolla en conjunto con el CUR (Centro Universitario de Rivera).



Extracción de seda de la Parawixia audax. Foto: S. Blamires

Otra vez arroz

Los primeros experimentos se hicieron en arañas que suelen estar presentes en los cultivos de soja, donde es común aplicar productos químicos. Esta línea se inició tras varios proyectos en conjunto con la participación de la Dra. Carmen Viera (Facultad de Ciencias) y el Dr. Enrique Castiglioni (CURE). Tras esa primera experiencia se están iniciando investigaciones similares en los cultivos de arroz mediante trabajos conjuntos con el INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria).

Uruguay históricamente no usa muchos insecticidas en los cultivos de arroz, a diferencia de otros países, pero esta realidad está cambiando en los últimos tiempos. Hay un sistema de rotación que "está haciendo que muchos productos de la soja afecten al arroz como consecuencia de esta práctica", señaló García-Hernández. El trabajo de estos especialistas, justamente, pretende demostrar que si el uso de insecticidas se extiende a estos otros cultivos puede generar efectos negativos.

"Algunos de estos productos pueden afectar a enemigos naturales nativos que hay en los cultivos como son las arañas, pero no son los únicos. Hay una cantidad de fauna benéfica que puede verse afectada pese a no ser el blanco de los productos, con la abeja como un caso muy emblemático", apuntó el biólogo.
Este estudio, aseguró, podría servir para desarrollar prácticas que colaboren en la agricultura pero sean más amigables con el medioambiente. La tela del asunto, sin embargo, da para mucho más.

Mucho más que Peter Parker

Lo que sucede con las arañas puede tener relación también con la salud de los humanos. Y no porque una araña "genéticamente modificada" vaya a morder a algún trabajador de los cultivos y dotarlo de poderes sobrehumanos, como nos enseñó la cultura pop.

Muchos de los productos que no se consideraban peligrosos para el ser humano y que luego demuestran no ser inocuos "se descubren así", señaló García-Hernández, "estudiando primero cómo se ve afectado un modelo animal por un producto que supuestamente no debería afectarlo".

"Uno comienza a preguntarse, por ejemplo: si en un animal con un ciclo de vida corto la concentración de un producto lo afecta así, ¿qué pasa con el hombre? Eso deja una línea abierta de investigación para comprobar los efectos negativos en el ser humano", contó el entomólogo. Y, además, permite poner en tela de juicio si esa inocuidad que nos venden es cierta o no, señaló.

Las arañas, para volver al comienzo, podrían ser en este caso los nuevos "centinelas" de una época en la que la aplicación de productos agrícolas se convierte en un desafío medioambiental. Quid pro quo: los científicos, de paso, ayudan así a alejarlas de la mala reputación que las persigue injustamente.

Martín Otheguy/motheguy@montevideo.com.uy