Contenido creado por Gerardo Carrasco
Ciencia

Mi visión sesgada es mejor que la tuya

“La cruzada de los guerrilleros sociales ¿ciencia o vudú?”

En su última entrega del ciclo, el químico Bernardo Borkenztain no aborda un tema de estricta pseudociencia, sino un peligroso sabotaje interno en el terreno científico.

19.12.2018 12:17

Lectura: 9'

2018-12-19T12:17:00-03:00
Compartir en

¿PERSPECTIVA O IDEOLOGÍA?

Uno de los debates más candentes a nivel de las agendas de derecha e izquierda es sin dudas el de la agenda de derechos, y - si salvamos la tendencia a argumentar emocionalmente llamando de "machirulos" o "feminazis" a los oponentes - ambos invocan a la biología en algún punto.

A nuestro modo de ver la agenda de la derecha tiene dos puntos: una comprensión reduccionista de la biología que la lleva a negar el concepto de "género" y reducir todo a sexo biológico o cromosómico incluso, o, peor, una religiosa que la lleva incluso a negar los aspectos evolutivos, por lo que no la consideraremos en este artículo que es sobre el carácter científico de la argumentación. Por otro lado, cuando la derecha argumenta, como tiene escaso peso en la academia, no influye en los resultados del a investigación, algo que no puede decirse de la izquierda que influye y sesga la balanza en gran medida.

Como bien puntualizara el Dr. Colin Wright, en este momento la ciencia está siendo manipulada por un agente que tiene el poder de influirla, los temas de género han tomado tanto peso que la sola crítica metodológica puede poner el cargo de un docente o investigador en riesgo (recordemos lo que ocurrió hace poco en la Facultad de Ciencias Sociales que un Profesor, el Dr. Nicolás Trajtemberg fue virulentamente atacado con intentos de descalificación ideológicos por un mero planteo de que lo que Steven Pinker llama "el modelo estándar" debería ser analizado). Los ataques fueron calificativos y no científicos, lo que nos lleva a plantear el primer problema.

Para la derecha la agenda de derechos es llevada adelante por los que detentan "ideología de género", mientras que la izquierda sostiene que no, que es conducida "desde una perspectiva de género", para obviar el carácter debatible que tienen las ideologías.

La realidad, es que es lo que se llama en lógica una "diferencia sin distinción", o, como cantara Silvio Rodríguez, "que no es lo mismo pero es igual".

Conducir el tema por ese camino es caer en lo que Vaz Ferreira llamaba "una cuestión de palabras" y enfocar en la terminología lo que debería ser un hincapié en los hechos científicos.

El problema es que, como el debate sí es ideológico, cada parte niega la base científica de la otra, y la realidad es que todos tienen algo de razón.

Seguiremos analizando la posición de la izquierda porque, como ya dijimos, la base científica de la otra es escasa y poco defendible en el mejor de los casos.

EL UNIVERSO EN EL QUE VIVO

Es sabido por los estudios de León Festinger, que la mente es propensa a caer bajo un efecto llamado "disonancia cognitiva", que es una tendencia de las personas a tomar como verdaderos los aspectos de la realidad que se acomodan a su horizonte conceptual y creencias, descartando, a veces a nivel inconsciente, los otros. Esto se llama "sesgo de información". El efecto que produce es que quienes caen en este proceso, manifiestan lo que se conoce como "visión de túnel", donde el sujeto solamente puede ver el universo que habita bajo las directivas que su sesgo le impone, generando un efecto de invisibilización - y por lo tanto de fácil denostación - de los argumento e ideas del otro. Esto es tan fuerte que no es arriesgado decir que ambos contrincantes en este debate perciben vivir en mundos diferentes, y de ahí lo complicado de llegar a puntos en común.

El problema, como veremos, sucede cuando esta visión de túnel es forzada dentro de la academia y ésta pierde su poder de ser el fiel que equilibre la balanza.

Un ejemplo: los fundamentalismos religiosos de las tres religiones abrahámicas mayoritarias son igualmente detestables, pero si bien los guerrilleros sociales no tienen problemas en criticar (con razón) a la Iglesia Católica o al judaísmo (sin tener ningún problema con ser abiertamente antisemitas incluso) se ponen de rodillas ante el islamismo radical, que viola, mata y mutila porque la "islamofobia" es culpa de la sociedad y esa culpa debe ser expiada.

EL APORTE DE DE ALAN SOKAL

Como bien apunta el Dr. Wright, el tema actual es que la academia está siendo forzada por un enemigo que tiene un gran poder desde dentro del sistema, herramientas ideológicas como el "lenguaje inclusivo" o los estudios de género son forzados para que permeen la actividad de las ciencias naturales y la realidad es que muchos investigadores tienen miedo de perder sus financiamientos y sus cargos si no bailan la música que les tocan.

El Dr. Alan Sokal probó con su fantástica broma de 1996, el abuso que los estudios sociales (y agrego, en particular los de género) hacen de las ciencias naturales (no su invalidez, aclaro, sino su deficiencia metodológica) para acomodarlos a su propio túnel panorámico en lugar de reflexionar sobre la validez de los preceptos de su jihad de la guerrilla social.

En aquella oportunidad, publicó un artículo titulado: "Transgredir los límites: Hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica" lleno de disparates, citas absurdas y lenguaje enrevesado en la revista "SOCIAL TEXT".

Más recientemente, Peter Boyle y James Lindsey publicaron un maravilloso "ataque Sokal" en la revista "Cogent social studies" llamado "el pene conceptual como constructo social", del que reproducimos un fragmento imperdible:

"...En ninguna parte las consecuencias de la identificación hipermasculina machismo bragadoccio isomórfica con el pene conceptual es más preocupante que en el problema del cambio climático. El cambio climático está causado por nada más que ciertos temas dañinos en la hipermasculinidad que pueden entenderse mejor a través de la rapaz aproximación a la ecología climática identificable con el pene conceptual. Nuestro planeta está aproximándose rápidamente al umbral de 2º de cambio largo tiempo advertido, y debido a las dinámicas del poder patriarcal que mantienen las presentes estructuras capitalistas, especialmente con respecto a la industria de combustibles fósiles, la conexión entre el dominio hipermasculino de los discursos políticos y económicos y el daño irreparable a nuestro ecosistema que se hace patente..."

El concepto de "ataque Sokal" es una medida de la honestidad conceptual y solvencia de una disciplina, y si bien para muestra basta un botón, veamos los siguientes:

La eyaculación refuerza la hegemonía masculina

¿Por qué la lactancia y dar el pecho se consideran actividades femeninas?

El embarazo ha sido asignado al género social femenino

El doping en el deporte promueve la lesbofobia

El sesgo es obvio pero invisible para quien lo manifiesta. Recomendamos el magnífico "Imposturas Intelectuales" de Alan Sokal y Jack Bricmont para ampliar este tema.

¿CÓMO SE LLEGÓ A ESTO?

Llegamos así a Steven Pinker, el famoso filósofo y divulgador que en su libro "La tabla rasa" expresa con meridiana claridad cómo las ciencias sociales tienen incrustadas en lo que se llama su "modelo estándar" tres hipótesis que las anquilosan y dirigen, y que cuando son cooptadas por los guerrilleros sociales (el término es de Wright) generan lo que la derecha llama "ideología de género".

Estas tres hipótesis son (las citaremos apenas, nos remitimos a la lectura del libro).

- La tabula rasa - una tabla rasa en la Edad Media era una tablilla de escribir que había sido raspada para escribir sobre ella nuevamente. En biología implica que los seres humanos nacemos con un cerebro en blanco y que todos los contenidos que lo van a ocupar son socialmente construidos. Esto se llama técnicamente "constructivismo" y llevado a su límite, particularmente por los negadores de la biología niega todo tipo de contenido mental propio o instintivo.

- El buen salvaje - tomado de Rousseau, esta hipótesis plantea que los seres humanos (todos) son esencialmente buenos y que los apartamientos de esta característica son culpa de la sociedad que les ha fallado. (Técnicamente, esto es el romanticismo). El problema es la conceptualización de la sociedad como un ente punible, algo que se materializó en la polémica que tiene como objeto de ataque las ideas del sociólogo Gustavo Leal acerca de que con educación solamente no se puede resolver el tema de la delincuencia. La hipótesis del buen salvaje ha hecho que se lo atacara por esto.

- El fantasma en la máquina - o dualismo cartesiano, plantea que los seres humanos somos mentes (en algunas ideologías espíritus) habitando cuerpos, pero con naturaleza separada, en conjunción con las otras dos, ha llevado a planteos de victimización y a una tematización del cuerpo como entidad separada y abusada, lo que fragmenta la persona y aumenta el peso de la sociedad en los hechos.

EN SUMA

Estamos ante un caso en que la ciencia ha sido abusada desde su propia estructura. No se trata de pseudociencia, ya que no son los conceptos de partida los fallidos, sino la propia industria de producción la que ha sido manipulada. Estamos ante verdadera ciencia falsa (en ambos lados del debate, pero en particular de la izquierda que es la que al menos tiene ciencia de su lado).

Como consecuencia, la visión de túnel ha creado verdaderos guerrilleros que imponen, por la razón de la fuerza sus puntos de vista y sus métodos, como el "lenguaje inclusivo" con metodologías de verdadera ingeniería social, ya que instituciones como el MIDES son rápidamente cooptadas por la jihad.

El problema mayor es que solamente se puede predicar a los conversos de esta manera, y el poder de captar a la gente no "adoctrinable" es escaso y cuestionable.

Quien más sufre es la valiosísima agenda de derechos de las minorías vulnerables y de las mujeres (que son vulnerables, pero no minorías) porque los argumentos ideológicos son fácilmente contrarrestados por otros argumentos del mismo tenor y la discusión seria, como dijimos, se imposibilita.

Mientras tanto, los fundamentalismos acechan, y la propia visión de túnel de la izquierda no le permite ni siquiera percibir el tordo que le ha puesto huevos en el nido.

Bernardo Borkenztain
@berbork
[email protected]