La polémica por el uso de inteligencia artificial en las matemáticas sumó un nuevo capítulo luego de que 25 ganadores de la Medalla Fields, considerada el “Nobel de las matemáticas”, encabezaran un manifiesto contra el accionar de las empresas tecnológicas.

El pronunciamiento surgió después de que OpenAI anunciara avances sobre las ecuaciones de Navier-Stokes. El resultado se apoyó en una investigación de los matemáticos españoles Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa, quienes no fueron mencionados en la primera versión del artículo publicado por la compañía.

Los firmantes advirtieron que “los objetivos de las empresas de IA y los de la comunidad matemática están profundamente desalineados”. Además, sostuvieron que la resolución de problemas debe ser una herramienta para alcanzar “la comprensión conceptual y la introspección”, según consignó El Confidencial. 

El documento señala que la investigación en esta disciplina no se limita a encontrar respuestas, sino que también busca desarrollar métodos, generar ideas y abrir nuevas preguntas. En ese sentido, los matemáticos cuestionaron la carrera de las compañías de inteligencia artificial por exhibir resultados y utilizar esos avances como referencia de sus modelos.

La controversia también puso el foco en la atribución de los trabajos y el reconocimiento de sus autores. “Estamos presenciando una amenaza generalizada para el trabajo intelectual, con una falta de alineación entre el resultado del uso de la IA y su propósito inicial”, afirmaron los impulsores del manifiesto, que ya reunió más de 3.000 adhesiones.

El catedrático de la Universidad de Murcia Luis Alias expresó su inquietud por el futuro de la actividad y consideró que estas herramientas “van a cambiar” la forma de trabajar. “Está claro que las ideas son de Martínez-Zoroa y de Córdoba, así que nos inquieta a quién se le va a reconocer el mérito”, planteó.

Por su parte, el catedrático de Álgebra Ángel del Río comparó el avance con un equipo de robots que gana un Mundial y cuestionó la competencia entre las empresas. “Hacer matemáticas no va de decir si una cosa es verdad o no; va de desarrollar las ideas, la mente, pensar”, afirmó. Además, sostuvo que las compañías “usan el prestigio de las matemáticas para una competencia comercial” y alertó que esta dinámica genera secretismo dentro de la comunidad científica.