El escenario de los fertilizantes es el más complejo de los últimos 15 años de cara a los cultivos de invierno: los precios están en niveles récord y hay poca disponibilidad como consecuencia de la invasión de Rusia a Ucrania y las posteriores sanciones financieras del mundo occidental que trancan los negocios con Moscú.

Hasta el 18 de marzo Uruguay importó 22.695 toneladas de urea, el 86% de Nigeria y 13% de Omán a un promedio de US$ 670 la tonelada, según los datos de Aduanas, cuando en marzo de 2021 estaba a US$ 393 y en enero de 2022 se pagó a un promedio de US$ 571.

Según Roberto Lingeri, responsable comercial de Grupo Macció, uno de los principales importadores del sector, en los últimos días la urea llegó a precios de US$ 1.300 la tonelada pero “el mercado se ha enfriado porque la gente está esperando a ver qué hace, si mejora la ecuación; los precios no bajan, pero no han seguido subiendo”.

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El sulfato de amonio se disparó en marzo a US$ 1.820 la tonelada, en una única compra a Bélgica de Perrín SA. Desde enero se han importado solo 536 toneladas de este producto cuando entre enero y marzo de 2021 fueron 14.919 toneladas a un promedio de US$ 186 la tonelada, casi 10 veces menos que el precio actual.

El otro producto cuyo precio se disparó es el fosfato monoamónico: el valor de la tonelada se multiplicó por cuatro en el último año, de US$ 396 en marzo de 2021 a US$ 1.663 en el presente. En noviembre estaba a la mitad, menos de US$ 800. Uruguay importa unas 85.000 toneladas anuales de este fertilizante.

Para el fosfato diamónico no hay datos de importación en los últimos cuatro meses, desde noviembre de 2021, cuando se pagó un promedio de US$ 759 la tonelada, casi el doble del valor que tenía a principios del año pasado.

Desde el principio del conflicto en Ucrania “teníamos claro que en los potásicos íbamos a tener los mayores problemas, porque Rusia, Bielorrusia y Ucrania en su conjunto reúnen más o menos 50% de la oferta mundial, como consecuencia lo que estamos viendo ahora es poca disponibilidad y precios altos del producto”, dijo Lingeri en Tiempo de Cambio de radio Rural.

Con los fosfatados y nitrogenados “estamos viendo dificultades para conseguir, pero poniendo dólares arriba de la mesa se consiguen; el problema es decidir si traerlos o no, si el mercado está dispuesto a pagarlos a estos precios tan altos”.

Las demoras en las decisiones de compras se suman a los tiempos de navegación -30 a 40 días- y los tiempos corren para la siembra de los cultivos de invierno.

“Parte del mercado ha decidido sus compras y su producto ya viene en camino y con un seguro bastante firme, pero una parte importantísima del mercado no lo ha definido aún y las empresas que estamos en este rubro compramos corto, para tener y vender, pero no grandes stocks”, dijo Lingeri.

En 2008 y 2009 con el fosfato de amonio a US$ 1.500 la tonelada, quienes tenían stock comprado caro incurrieron en pérdidas importantes cuando cayó estrepitosamente el precio.

En este escenario, el gobierno “lo que ha hecho es tener la disposición de allanar caminos para buscar puntos de suministro que puedan aparecer, pero es un tema comercial. El gobierno tiene mecanismos para hacer algo, que los puede aplicar o no. Esperemos ver algún fruto. Estamos siguiendo los carriles comerciales normales y los tiempos van pasando; a medida que demoran los embarques aumentan las demoras”.

Lingeri afirmó que “en estos niveles de precios es muy riesgoso traer mercadería en volumen, con 30 o 40 días de navegación, por lo que pueda pasar en ese periodo, por eso no se toma posición. Si un comprador pide cotización y cierra un acuerdo le podemos sacar el negocio, pero sin prevender es muy riesgoso para nosotros”.

Por Javier Lyonnet, para Blasina y Asociados y Montevideo Portal