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Peke 77: “Cometí mis errores, pero hoy estoy intentando hacer las cosas bien”

Luego de un año en el sistema carcelario, el trapero uruguayo quiere volver a la música y cuestiona el egoísmo en la sociedad.

11.01.2026 13:00

Lectura: 5'

2026-01-11T13:00:00-03:00
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Por Sofía Durand Fernández
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Facundo Cedrés llega y se sienta en una silla a contestar preguntas. Afirma que para 2026 está preparando un disco de diez canciones que hablarán de su vida; que la religión tuvo un rol importante para él en los últimos tiempos y que piensa abordarlo en su música; que sí, que ha estado escribiendo muchas canciones; que el sistema carcelario es “patético” porque no apunta a la reinserción; que se ha cruzado con “gurises” con condenas de 30, 40, 50 años y que eso “lo chocó”; que le gustaría colaborar con Neo Pistea, L-Gante y con Juliano Sosa.

Pero él no vino por eso.

— No tengo nada ganado, ni nadie me regala nada. La estoy luchando. Cometí mis errores, pero hoy en día estoy intentando hacer las cosas bien.

Cedrés nació en Montes de Solymar y creció viendo videoclips de Eminem y Tupac, soñando con hacer los suyos. En 2018, bajo el apodo de “Peke 77”, comenzó a lanzar su música, traspasó fronteras y logró hitos como su colaboración con el argentino Bizarrap en 2019 y con Duki en 2021. Empezó en el trap y probó incursionar en géneros como el reguetón.

En una entrevista con LatidoBEAT en 2023, afirmó que se había alejado de la música para reencontrarse con él mismo. En febrero de ese mismo año se presentó en el festival “Canelones suena bien” junto a Trueno y Clipper; en agosto, fue imputado en Argentina por robo agravado. Tres casas del country El Lauquen, ubicado en San Vicente, Buenos Aires, fueron asaltadas y Cedrés fue el único detenido.

— En Uruguay, en vez de tratar de hundir al otro, hay que tratar de apoyarlo.

En 2025, una nota de Montevideo Portal informó que, luego de un año en presidio, Peke 77 estaba trabajando en una heladería de su familia en San Carlos. Minutos antes, al ser consultado por el manejo de los medios alrededor de su situación carcelaria, Cedrés contestó que se viralizó, pero que no le dio tanta cabida: “uno no puede estar pendiente a todo eso”.

Sin embargo, Facundo decidió hacer esta entrevista porque le molestó esa nota: sintió que era malintencionada.

Se siente orgulloso de trabajar con su familia, algo que haría “hoy, mañana o el día que sea”: “Uno trata de progresar por la familia que tiene”.

“Te puedo dar una imagen de que voy para adelante, pero la verdad es que yo no soy un pibe que esté bien. No tengo la plata que quiero, no me ingresa una plata mensualmente para invertir. Yo hago las cosas a huevo, me levanto y voy a laburar, hago un show y le meto a mi música. Me tengo fe y siento que me va a ir bien porque soy guerrero. Adentro de la cárcel no me tiré al abandono, salí adelante”, dice.

Según él, para muchos jóvenes en contextos carenciados, la música es una manera de buscar salir de ahí: “no vienen papá o mamá a darles plata”. Afirma que la desigualdad de clases es un factor que afecta, “porque hay mucha gente que nace con ciertos privilegios y otros no”.

— No creo que la gran mayoría de la gente que está bien sea porque labura; en muchos de los casos ya vienen de familia. No compro con ninguno porque nadie me va a llevar un plato de comida a mi casa, soy yo el que salgo todos los días a hacer las cosas.

Más allá de este caso puntual, Facundo cree que el problema que aqueja a toda la sociedad es el egoísmo.

“No estamos pensando en el prójimo. El otro día dije que la cárcel es un centro de mierda que no recupera a nadie. Leía los comentarios y mucha gente decía que hay que matarlos. No, compa, no hay que matar a nadie, los problemas no se solucionan así. Tenés que saber la historia de la persona, las cosas que le pasaron, por qué está dolido con la vida, por qué hace lo que hace. Hay casos que son irrecuperables, pero hay otros que hay que tratarlos con otra cabeza”, sostiene el trapero.

Cedrés afirma que la sociedad es algo que se construye de manera colectiva y que hoy él opta por hacer las cosas bien, ya que “recapacitó”. Se arrepiente de lo que hizo por su familia, porque cada uno da su ejemplo y no se puede apelar a seguir empeorando las cosas.

“Pero, en sí, no me arrepiento porque lo que veo hoy en día es que cada uno quiere tirar para su lado y, si no te la enchufan por un lado, te la están enchufando por el otro. No siento ningún tipo de culpa por haber tirado de mi lado una vez”, concluye. 

Hoy en día, dice que le gustaría colaborar en el sistema carcelario como exrecluso, porque con que uno o dos que lo escuchen, ya se sentiría feliz. Está enfocado en volver a la música y poder vivir de ella. Sostiene que es su sueño y que siente que lo va a poder volver a lograr. Le gusta convertir sus sentimientos en canciones, pero también quiere dar un buen mensaje a través de ellas.

— Ya aporté lo malo, ahora quiero aportar algo bueno.

Por Sofía Durand Fernández
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