“Jamás se escuchó a mi padre en casa”, dice. “Para mí, sus canciones tienen el reverb de un escenario, en mi cabeza las imagino de esa forma, nunca escuché los discos de estudio”, también dice.
Veinticuatro años tiene Pablo. Nació en Madrid, es hijo de Jorge Drexler y Ana Laan. En junio publicó su disco homónimo, PabloPablo, porque eligió que ese sea su nombre artístico. Él siente que lo representa muy bien, que se trata de una insistencia, como si fuera alguien que lo está llamando.
—Para mí es algo estético, porque alejarme de mi viejo no es posible, ni tiene sentido. Al criarme yendo de gira con mi padre, al apellido Drexler lo veo como una cuestión estética: ver las letras juntas formando la palabra me lleva a un tipo de sonido que no es mío y no me apetece que se me vincule con eso. No es un tema de esconder que soy su hijo, porque eso no va a pasar. Es crear un concepto nuevo, que sea fresco; es un lienzo en blanco que quiero poder rellenar como quiera.
La elección del nombre fue lo último. Primero hizo la música y, cuando se acercaba la salida del disco, su mánager le preguntó cuál sería su nombre artístico. ¿Pablo Drexler? No, PabloPablo. Sus amigos le habían dado el visto bueno. Entonces, lo eligió y lo abrazó como si fuera una parte de sí mismo que tomaba forma.
Mi escudo es de cristal
Me lo hicieron a mano
Pero tu maza es de hierro
Y mis caricias en vano
“Agua y Arena”
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Un álbum que por mucho tiempo no pudo sacarse de la cabeza fue Circa 1968 de El Kinto, aquella banda uruguaya surgida en la década del 60 y formada por íconos como Eduardo Mateo y Rubén Rada. “Me volvía loco. Esa época de Uruguay era increíble, tenían un estilo muy propio”.
Lo que se pregunta es qué seguirá. Para él, Argentina encontró la siguiente fase en lo urbano, pero en Uruguay no ve el camino tan claro.
—El tema es que es difícil. Cuando tenés el peso tan grande de algo tan bueno es complicado hacer algo nuevo. Todo lo que hagas lo van a comparar y van a decir: “Ah, pero no es Mateo” o “Ah, pero no es Drexler”.
Y Pablo es Drexler, pero no en términos musicales.