Si hay algo que Gonzalo Deniz busca evitar, es la monotonía. Esto se observa en varias aristas: su manera de hacer música, su incursión en proyectos musicales diversos, sus referencias artísticas, e incluso su nombre. Alejado del "Gonzalo Deniz" que figura en su cédula de identidad, el artista comenzaba a desarrollar su carrera musical en los tempranos 2000 bajo un nombre artístico que provenía de un libro que leía. Franny y Zooey (1961) de Salinger marcaría, sin que él lo supiera, el punto central de toda su carrera.
Sin embargo, una pandemia que traía más preguntas que respuestas, lo llevó a una crisis de identidad. ¿No debería, quizás, dejar el seudónimo y usar su nombre? Esta duda se transformaba en certeza en 2021, y en 2022 lanzaba Mientras tanto, en Montevideo bajo el nombre de Gonzalo Deniz. Hoy, dos años después, reconoce las posibilidades que ofrece esta línea divisoria. Vuelve a subirse al barco de Franny Glass, un nombre artístico que, según explica, le proporciona mayores libertades creativas.
Los patrones de cambio identitarios también se escuchan en su música. Inspirado por la música popular uruguaya, pero con influencias que van desde Bob Dylan hasta melodías provenientes de Mali, Gonzalo Deniz ha experimentado constantemente y en todas direcciones con un único objetivo: romper la canción y hacerle preguntas. Unas preguntas que él mismo intenta responder.
Después de idas y venidas, se presenta este viernes 5 de noviembre en el Teatro Solís, bajo su antiguo pero característico nombre de Franny Glass. El show tendrá lugar a las 21.00 h, y las entradas pueden adquirirse aquí.
¿De dónde surge el nombre?
A nivel de las letras, hoy mi foco está en encontrar expresiones que tengan un sentido cotidiano y coloquial, que usemos muy a menudo, pero que si te detenés y las empezás a analizar, tienen un significado más profundo o filosófico. El "ahora después" tiene esa cosa de desfasaje temporal, y lo usamos todo el tiempo para referirnos a que no vamos a hacer ahora. Es una especie de espacio en el tiempo, porque no es después y no es ahora. Es reuruguayo decir eso, pero si lo pensás tiene una cosa de un posible desfasaje temporal. Me gusta encontrar eso, expresiones que son recomunes, y resignificarlas. Es como el "andá viniendo".
¿Esto tiene relación con lo que explicabas de romper con lo establecido en términos de composición?
Sí, se relaciona con el contenido. El título es una síntesis de algunas cuestiones que aparecen bajo otros signos dentro del álbum, a nivel musical.
¿Qué dirías que le falta al panorama musical uruguayo de hoy? ¿Qué podría enriquecerlo?
Un amigo periodista me decía, y creo que tenía algo de razón, que él sentía que lo que estaba pasando hoy en día con la música era que todos estaban pateando al medio del arco. Yendo a lo seguro. Estoy hablando de impresiones y de cosas que me han dicho otras personas, porque sería injusto decir que en la música nadie se arriesga a hacer nada. Conozco muchos proyectos que sí lo hacen, que quizás no tienen tanta visibilidad. Pero de hablar con algunas personas que son observadoras de lo que está pasando musicalmente, entiendo que hay una tendencia a lo homogéneo, al no arriesgarse. Si uno consigue un poquito de atención, no quiere soltarla. Si esto tuvo más "Me gusta" o más reproducciones, vamos a agarrarlo y potenciarlo.
Por otro lado, siento que siempre que hablamos del quehacer musical terminamos hablando más de cómo hacer para subir mi música, qué es mejor, cómo hago para que más personas la escuchen. Si es mejor subirla un martes o un viernes, cómo sostener mi personalidad artística en Instagram sin convertirme en un entertainer. Estamos medio atomizados. Uno podría pensar que hay más posibilidades, hoy cualquiera puede publicar su música y eso es excelente. Pero creo que estamos atomizados por un montón de cosas que rodean lo musical, y que hay menos discusión sobre lo musical justamente. Yo creo que hay una energía puesta en eso y es entendible, porque hacer música lleva un montón de esfuerzo y de dinero, y a veces queda en una publicación: "Salió mi disco".
La gente se está aglomerando tras las propuestas más mainstream. Lo llevo a los escenarios, está redifícil vender entradas en los escenarios medianos, es difícil fijar una entrada que te permita pagar los gastos. Si es más cara significa que va a ir menos gente, pero todos los fines de semana se llena el Antel Arena con espectáculos internacionales y entradas de $2.000. Por un lado está lo que se dice de la música uruguaya. Al no haber expectativas de volverte megamillonario, la gente termina haciendo lo que se le antoja, y por eso hay tanta música interesante en nuestra historia. Porque no era gente apuntando a ser famosa. Era gente que hacía música por placer. Pero por otro lado, hay una cuestión de no arriesgarme si tengo una ventana de atención, por miedo a hacer algo que pueda disgustar. Creo que la música puede servir para confortar y dar alegría a las personas, pero que no solamente tiene que ser para agradar. Es una de las cosas que pueden suceder dentro de la propuesta artística. Me parece que falta un poco de discusión y de riesgo, porque quizás estamos atomizados por otro montón de trabajos que tenemos que hacer, que antes no teníamos.