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Contenido creado por Sofia Durand
Literatura
Entre Poirot y Miss Marple

El crimen como juego: por qué seguimos leyendo a Agatha Christie

A 50 años del fallecimiento de la reina del crimen, su obra continúa vigente a través de diversas adaptaciones.

13.01.2026 18:35

Lectura: 6'

2026-01-13T18:35:00-03:00
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Por Sofía Durand Fernández
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Sea por curiosidad, por entretenimiento o por las ansias de comprender qué es lo que desencadena conductas despiadadas en ciertos individuos, contar historias de crimen es lucrativo.

En la actualidad, el true crime es un género sumamente exitoso, sin importar el formato o la plataforma en la que se consuma. Hay personalidades en internet dedicadas a desentrañar cada ínfimo detalle de casos policiales, semana a semana, con millones de espectadores atentos. En el terreno de la ficción, estos relatos históricamente han cautivado y aún cautivan a muchos, sea en el cine o en la literatura, como el género de la novela negra.

En este último, Agatha Christie se consagró como su máxima referente: 66 novelas policiales, más de 2.000 millones de ejemplares vendidos, traducciones a 55 idiomas y La ratonera, la obra teatral que más tiempo ha permanecido en cartelera de manera ininterrumpida, con 68 años sobre las tablas. Es la autora más leída del siglo XX según la Unesco en 1961 y disputa el podio histórico con obras y artistas como la Biblia y Shakespeare.

Las circunstancias que llevaron a Christie a convertirse en la reina del crimen fueron azarosas. Con la imaginación como virtud desde que era niña, primero soñó con ser concertista de piano o soprano, algo que su timidez frustró. Sufrió el rechazo de más de una editorial con sus primeros poemas y novelas, y luego aprendió sobre venenos durante su paso como enfermera en un hospital. Fue allí donde nació el protagonista imbatible de sus historias: Hércules Poirot.

De baja estatura, elegante y con un bigote puntiagudo, Poirot se esfuerza en mantener su orden y método hasta lograr desentrañar los crímenes que se le presentan. Una vez que lo logra, reúne a todos los involucrados y los guía cronológicamente hasta señalar quién es el culpable. El francés intercalado en sus oraciones, el hecho de que se mencione a sí mismo en tercera persona y su cortesía lo convirtieron en un personaje entrañable.

Poirot aparece en la primera novela que Christie logra publicar: El misterioso caso de Styles (1920). Seis años más tarde, la escritora se convirtió en la protagonista de un caso que superó a la ficción, orquestado por ella misma.

Una maleta, la libreta de conducir, una foto de su hija menor y dinero: esto fue lo que Agatha Christie eligió para llevar en su auto la noche del 3 de diciembre de 1926. Durante los 11 días que siguieron, nadie supo de su paradero.

Al otro día, el coche fue encontrado. La maleta y su abrigo se encontraban dentro, pero no había rastros de Christie. La noticia recorrió el mundo y la búsqueda se hizo cada vez más intensa, con 500 policías y 2.000 ciudadanos voluntarios trabajando.

El 15 de diciembre, la escritora fue encontrada hospedada en un hotel de Yorkshire, a 350 kilómetros de su residencia en Berkshire. Parecía tener amnesia y no reconoció a Archibald, su esposo. Las teorías sobre el motivo de su desaparición oscilaban entre una venganza contra su marido, con quien estaba casada desde hacía 12 años y que la engañaba con una mujer más joven que ella. También se manejó que quisiera suicidarse o que realmente estuviera sufriendo un caso de amnesia. Por último, muchos sostuvieron que se trataba de una movida publicitaria con el fin de obtener mayores ventas en su próximo lanzamiento. Nunca quedó claro cuál fue el motivo detrás de este incidente.

En un viaje a Bagdad y a regiones arqueológicas como el sur de Mesopotamia conoció a Max Mallowan, su segundo esposo, con quien viajó a diversos destinos que inspiraron varias de sus obras más exitosas, como Asesinato en el Orient Express (1934) y Muerte en el Nilo (1937).

Por ese entonces aparece por primera vez, en Asesinato en la vicaría (1930), Miss Jane Marple: su segunda investigadora. Marple protagonizó 12 novelas, a diferencia de Poirot, que estuvo presente en 33.

Christie también escribió seis novelas románticas bajo el seudónimo de Mary Westmacott, que no tuvieron tanto éxito hasta que se descubrió quién era la verdadera autora.

Aunque la reina del crimen falleció hace 50 años, su obra sigue siendo descubierta y traída al presente. Hay incontables adaptaciones de sus libros a la pantalla grande y también a la pantalla chica. Sin ir más lejos, este 15 de enero se estrena en Netflix Agatha Christie: Las siete esferas, una miniserie de tres episodios basada en la novela El misterio de las siete esferas. En 2024, la novelista Sophie Hannah publicó Los crímenes del monograma y “revivió” a Hércules Poirot. La trama se sitúa en Londres durante 1929, año en el que no se publicó ninguna entrega de Christie.

Por otro lado, ha habido casos absurdos como el de HarperCollins —editorial de la autora—, que en 2023 reescribió algunas de sus obras para eliminar referencias étnicas, insultos y lenguaje ofensivo con el fin de adaptarlas a “sensibilidades modernas”.

Este año, la plataforma BBC Maestro lanzó un curso online con una recreación digital de Agatha Christie que promete enseñar a novelistas del género policiaco a mejorar sus textos. Los desarrolladores combinaron imágenes de archivo y grabaciones de audio restauradas para llevar a cabo las lecciones en video.

La vigencia de Christie reside en que revolucionó el género. Llevó el crimen a círculos internos y burgueses, sirviéndose de giros argumentales poco convencionales y usando recursos psicológicos. Pero, sobre todas las cosas, no subestimó al lector. Escribió con el fin de poner a trabajar a quien lee sus textos, haciéndolo jugar y sospechar de todos y cada uno de los personajes para llegar al final con ansias de saber si la teoría que armó fue la correcta. Sentarse a leer una novela de Agatha Christie es adentrarse en un laberinto, resolver un crucigrama, tener la oportunidad de ser un detective.

Por Sofía Durand Fernández
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