Por Catalina Zabala
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"Me impacta esta idea de ser capturado en tu país, de que te metan en un barco, todo atravesado por el mar, salir de una costa de arena roja para llegar a otra costa de arena blanca, separado de tu familia", dijo Laura Charlone en entrevista con LatidoBEAT. El tono era amargo, pero principalmente reflexivo. Como sumergido en una imagen mientras se pronunciaba.
Su proyecto quizás se sale de lo habitual, porque responde intrínsecamente a su experiencia de vida. Cuenta que todo comenzó cuando exiliaron a sus padres y se convirtió en ciudadana del mundo. Vivió breves períodos en Argentina, México y Portugal, para luego asentarse durante 14 años en Angola. A la hora de relatar tanto su vida personal como su proyecto, su perspectiva responde a todos estos años de intercambio.
Su compañero de dúo, Santiago Lema, venía del mundo del rock. Fundó Dikanza junto a Laura desde su experiencia como músico, productor y técnico de sonido, apostando al presente proyecto multicultural.
Atlántico (2025), el primer álbum del dúo musical Dikanza, no parte esencialmente de un sonido, sino de una vivencia cultural. Aboga por la independencia y la vuelta al país de origen, y ubica el epicentro de su imaginario en el océano Atlántico. Construido con versiones de canciones típicas de Angola, Cabo Verde y Portugal, la propuesta es unir pueblos distantes y generar intercambio. Las ilustraciones y el diseño visual del álbum estuvieron a cargo de Nicolás Barcia, y su presentación en vivo tendrá lugar el 16 de octubre en el Teatro AGADU. Las entradas se encuentran disponibles y pueden adquirirse aquí.
Viviste muchos años en Angola. ¿Cómo recordás que fue tu contacto con su música y cómo decidiste dedicarte a ella?
Yo viví 14 años en Angola, concretamente en Luanda, la capital. Fue por el exilio de mis padres; primero vivimos un año y medio en Argentina, después cinco años y medio en México y 14 en Angola. En la transición de México a Angola pasé por Portugal, tenía siete años y quedé flechada, digamos. Me gustó todo del país —aunque estuve poco tiempo—, y luego me fui a Angola. Volví a Uruguay a los 21 y sigo yendo a Angola, mi madre y su marido viven ahí. Yo hice la escuela, el liceo y la facultad allá, entonces tengo todos los contactos. Tengo amigos, sé sobre su cocina. Tuve un restaurante acá que se llamaba Madredeus, que fue el primero de cocina portuguesa en Uruguay. Luego lo que hice fue mudarme para Atlántida, y ahí incorporé lo que es la cocina del Río de la Plata. Y trabajando al final de temporada del 2023, que quedás sobregirado, una de esas noches las canciones no paraban de sonar en mi cabeza. Me venían diferentes letras, tanto las vinculadas a Portugal como a las de Cabo Verde y Angola o Sudáfrica. Ahí entendí que tenía que grabar un disco y me contacté con Santiago Lema, que ya había trabajado con él.
¿Qué diferencias encontraste en las idiosincrasias de todos estos países? ¿Cómo creés que la mezcla de estas pudo haber enriquecido tu trabajo musical?
Creo que el gran desafío de estas canciones y de hacer este disco, que se llama Atlántico (2025), es la interpretación. A mí siempre me gustó interpretar, lo mismo me sucede con la cocina. Me parece que podés hacer un cover y te puede salir bien, pero la interpretación tiene que pasar por un filtro en el que también se jueguen otras cosas como la propia vivencia, la historia de cada uno. El primer desafío fue intentar transmitirle a Santiago las idiosincrasias de todos esos lugares, de Portugal, de Angola y de Cabo Verde, que no lo conozco, pero sí a su música y su sonoridad. El segundo desafío fue ver cómo esas canciones entraban en cada uno para poder hacerlas propias.
Foto: Javier Noceti
Santiago venía desde un lugar muy diferente de la música. ¿Cómo recordás su primer encuentro con estos sonidos? ¿Qué le llamó más la atención?
Sí, él es del palo del rock. A él le encantó; igual, ya la conocía sin haber entrado en mucha profundidad. Este es un disco de interpretación de canciones de Portugal, de Cabo Verde y de Angola. Lo que tienen en común —además de que todos estos países son regados por el Atlántico como Uruguay— es el idioma portugués, que tiene una sonoridad muy distinta del brasileño. En Cabo Verde el idioma oficial también es el kriolu. Luego en Angola hay siete dialectos, y yo elegí cantar en kimbundu, que es uno de los dialectos del centro de Luanda. El norte tiene otros dialectos, el sur también, y nosotros cantamos en portugués, kimbundu y en kriolu.
¿Qué aporta o qué permite esta variedad en los idiomas desde lo creativo?
Me parece más desafiante cantar en estos idiomas y lograr que suenen como deberían sonar. Pero no me es difícil, me gusta cantar y me siento supercómoda. Aunque, por ejemplo, si voy a escribir, me es más fácil hacer un texto en español. Sueño en portugués, lo hablo desde que tengo siete años.
Foto: Javier Noceti
El proyecto tiene una intención de dar a conocer la cultura africana en el Uruguay. ¿Falta ahondar en esta cuestión? ¿Nos llega poco de la cultura africana?
A mí me parece que es muy poco, lo que llega a nivel de África es muy escueto. Lo que ya hay acá me parece superrico y es alucinante, y está bueno que no solo se escuche de diciembre a febrero. Pero me parece que es importante que se difunda más, porque acá hay una comunidad afro importante. A mí ese tema es de los que más me impactan. Estando en Angola conocí números y cifras que son abismales. El número que se conoce de esclavos que salieron de África para estos lados es de 12 millones desde el 1500 al 1800. Es mucha gente. Solamente en Uruguay y en España fueron 1,5 millones. Hay una canción en el disco que se llama "Atlántico" que es la única que tiene mi texto, el resto son todas interpretaciones. Ahí dejo traslucir esto que me sucede. Siempre que aparece el tema mi cabeza va para ahí, lo vivo. Me impacta esta idea de ser capturado en tu país, que te metan adentro de un barco, todo atravesado por el mar, salir de una costa de arena roja para llegar a otra costa de arena blanca, separado de tu familia. Me parece muy fuerte.
¿Qué historia cuenta Atlántico?
Encierra varias historias; la mía, la de Santiago y la de un montón de gente. La de quienes escribieron y cantaron sus canciones. Eso por un lado, y luego creo que lo que quiero contar —y voy a hablar por mí— es el tema de la independencia. Todas las canciones tienen esta cuota de hablar sobre la independencia, y también están muy atravesadas por el exilio. Sobre cómo es volver al país de origen, cómo encontrás ese país al que dejaste. Estas canciones cuentan eso; hablan sobre comer en comunidad, tocar esa música, sobre reírse, sobre el amor. Las tres canciones que canto de fado —que es la música tradicional portuguesa— son fados muy clásicos: están Marisa, Ana Moura y Madredeus. Todas tienen esa melancolía y esta cosa con el mar, que siempre está por ahí.
Foto: Javier Noceti
¿Cuál fue el criterio a la hora de elegir las canciones a versionar?
Siempre te da cierta pena por las canciones que quedan afuera, pero creo que estoy muy segura en relación a todas las que elegí. El punto en común que buscaba era esta idea de la independencia, la vuelta, el idioma, la sonoridad. Sus versiones originales me encantan, laten dentro de mí y por eso las canto. Creo que eso es lo lindo de interpretar.
El exilio está presente en tu historia familiar. ¿Cómo creés que determinó tu perspectiva para hacer este álbum? ¿Creés que podrías haberlo hecho con otra experiencia de vida?
Yo creo que no. Me es imposible saber qué habría hecho desde otra experiencia de vida, pero creo que estoy muy influenciada por el exilio. No desde un lado social o de reivindicación, ese no es mi plan. Tiene que ver más con traer esa cultura, traer las cosas que aprendí, la apertura hacia los corazones.
¿Lo van a presentar en vivo?
Sí, lo vamos a presentar el 16 de octubre en el teatro AGADU, en la Sala Blanca Podestá a las 20:30. Ahí vamos a estar Santiago y yo, nos va a acompañar Lucas Vidal en teclado y guitarra, y Daniel Yaffé en batería. De artista invitada estará Mariana Lucía, que es una cantautora uruguaya y brasileña con quien tenemos mucha afinidad, sobre todo en el lenguaje y esta cosa de su sonoridad. Va a estar uno de mis primos, acompañándome, tocando en el texto de "Atlántico", y van a estar un par de bailarinas de danza contemporánea que se llaman Julia Yaffé y Juana Buscaglia. Van a estar bailando tres canciones. La coreografía es de Mariana Pais, que también es bailarina de danza contemporánea.
Por Catalina Zabala
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