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Contenido creado por Catalina Zabala
Historias
En el ADN

Daniela Montesano, la artista plástica que retrata a los pilotos de la Fórmula 1

La pintora se destacó por su expresividad y su uso del color y recibió encargos de Hamilton y Ferrari.

22.10.2025 14:05

Lectura: 12'

2025-10-22T14:05:00-03:00
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Por Catalina Zabala
catazabalaa

Nació en una casa de motores. Tanto sus hermanos como su padre corrían autos en diferentes categorías, y eso definió una impronta. La Daniela de seis años pasaba sus tardes pintando los autitos de juguete que tenían sus hermanos. También sabía que quería dedicarse a la pintura y viajar por el mundo. Lo que no se imaginaba era que ambas aficiones terminarían siendo parte de un mismo relato. 

Oriunda de la ciudad de Azul, Buenos Aires, estudió Diseño Gráfico y Artes Plásticas en la Universidad Nacional de La Plata. Dice que conoció a Matías Rossi por una colaboración con Adidas, y que ese fue apenas el primer paso de una carrera que describe como una "locura". Su obra se expone en el Museo Fangio y en eventos de Miami. Ayrton Senna, Lewis Hamilton y su compatriota Colapinto son algunos de los pilotos que gozan de sus obras personalizadas. 

Según entiende Daniela, su obra se destacó en el mundo de los autos porque no persigue el realismo absoluto de la fotografía. Porque sus manchas y su trabajo del color marcaron a los pilotos, quienes se sienten leídos por sus ojos. Ven la esencia capturada en el lienzo. En conversación con LatidoBEAT, habló sobre cómo descubrió su vocación, a dónde las llevaron sus cuadros y cómo es el mundo de la Fórmula 1 desde adentro, con su competencia y su exotismo. 

Foto: Javier Noceti

Foto: Javier Noceti

¿Cómo descubriste tu vocación por la pintura?

Yo pinto desde que soy chiquita, desde que tengo uso de razón. Empecé pintando los autitos de juguete de mi hermano, porque mi familia siempre tuvo una relación con el automovilismo. Mis hermanos corrían y mi papá también, en rally, y yo me crie junto a Cacho Franco. Uno de los que corrieron los Torino junto a Fangio. Siempre tuve relación con este mundo. Lo que nunca se me ocurrió, hasta hacerme más grande, fue fusionar esos dos mundos en el plano real. Desde que iba al jardín yo sabía que iba a ser artista, que iba a pintar por el mundo, que no me iba a casar ni a tener hijos. Pero todavía no lo había unido a mi otra pasión, que era el automovilismo. Antes no había gente que hiciera lo que yo hago. Había artistas que representaban el mundo de los autos, pero de una manera muy realista, que no es la mía, una mucho más desprolija. No le había prestado atención hasta me fui a estudiar a la Universidad de La Plata, pero en realidad yo siempre pinté. Hasta que una vez hice una exposición, y pinté un cuadro de Senna. Me vio un amigo de mi hermano que también corría autos, y ahí empezó todo.

¿Qué despierta en vos el mundo del automovilismo? 

Siempre me gustaron los autos: la decoración, los colores, la estética, y desde niña los pinté. Iba a las carreras de mi hermano y me encantaban, me fascinaba ver los autos. Sentir el ruido. Miraba la Fórmula 1 y a Senna, y creo que siempre lo tuve incorporado. Lo tenía en el ADN.

¿Cómo fue el proceso de integrar la pintura y los autos, dos mundos aparentemente tan dispares? ¿Cómo encontraste el punto medio?

La pintura de autos siempre existió, pero mi estilo es diferente. Yo siempre lo defino como un "prolijo desprolijo". Logré encontrar un punto clave entre la mancha y lo que a mí me gusta del automovilismo, y fue posible porque conozco ese universo. El mundo piloto se ve reflejado en mis cuadros. Con la mancha transmito la velocidad, la adrenalina, el minuto antes de ponerse el casco. Y los propios pilotos se sintieron atraídos por ese tipo de arte en movimiento, no tan estático como una fotografía. Quise capturar la adrenalina que siente el piloto cuando está arriba del auto, y siento que pude transmitirlo con mi arte. Algo habré tocado en los pilotos, y a partir de ahí empecé a pintar. Me empezaron a llamar de todos lados, y no podía creer estar pintando autos y viajando sin parar.

Foto: Matías Montesano 

Foto: Matías Montesano 

¿Cómo recordás esos primeros llamados del mundo del automovilismo?

Lo loco fue eso. Yo los miraba desde la televisión de mi casa, y de la noche a la mañana estaba con los pilotos comiendo un asado. Era una más de su grupo. No podía ser su fan, tenía que comportarme; pero yo por dentro gritaba de la emoción. Los veía correr y de un momento a otro me estaban llamando porque querían una obra, que fuera a conocerlos a sus casas, que fuera a las carreras. Y así me fui volviendo parte de ese mundo. Lo primero fue con mi hermano, él era fanático de Matías Rossi y Adidas nos invitó a una promoción de fotos con él. El día de la producción, Matías Rossi le firmó una remera de la colección y se la regaló a mi hermano. Y yo al otro día, que era la carrera, fui con mi hermano y le regalamos un cuadro. Se volvió loco, no lo quería dejar en el motorhome, lo agarró y salió corriendo para guardarlo en el auto. Hay fotos de ese día en las que aparece corriendo y llevando el cuadro, y tuvo la obra de foto de perfil durante años. Otra cosa que me impactó fue ser artista del Museo Fangio y del Instituto Ayrton Senna. Me invitó a pintar en la Fórmula 1, en el primer tributo que se hizo. Hace un mes atrás estuve con ellos, porque armaron una muestra con objetos personales de Senna y cuadros míos. También estuve en las oficinas de Pagani, y todas estas cosas son muy locas.

También tuviste encargos de Lewis Hamilton. ¿Eso cómo fue? 

Fue cuando él llegó a los cinco títulos iguales que Fangio. A mí me invitó Senna a la Fórmula 1, entonces también fuimos con Fangio. Le entregamos una escultura y Senna le dio el casco. Después de eso, él me encargó otro cuadro: una imagen de él abrazando el casco de Senna.

La historia de Gonchi Rodríguez siempre te cautivó, y tenés vínculo con su familia. 

Sí. Tengo relación con Nani, su hermana, desde 2019, y he pintado para ella. Obvio que soy fanática de Gonchi, su historia me impactó un montón y siempre quise pintar algo para su familia. Me había llegado un contacto de ella y me lo había guardado, pero me daba mucha vergüenza escribirle. Nunca me animé. Lo que pasó fue que en 2019 se cumplieron los 20 años del fallecimiento de Gonchi, y, al final, fue Nani la que me escribió para decirme que le gustaría que pintara algo de su hermano en su evento. Imaginate lo que fue para mí, no podía creer que me estuviera llamando la hermana de Gonchi para pintar. Por supuesto fue todo ad honorem, empecé a tener una linda relación que persiste hasta hoy. Somos íntimas amigas. Es muy lindo; yo me quedo en la casa de ella, hemos hecho viajes juntas y demás. Tenemos muchas anécdotas y cosas que hemos vivido juntas, y generamos una linda conexión realmente. Todos los años voy y hago una acción junto a Nani en la fecha de aniversario de Gonchi, que es el 11 de setiembre.

Foto: Matías Montesano 

Foto: Matías Montesano 

¿Cuáles fueron aquellos logros que más te impactó conseguir en tu carrera? 

Pintar para Senna es una locura. Si te ponés a pensar en lo que es automovilismo, soy la única persona que le pintó a Senna, a Fangio y a Pagani. Dentro de ese mundo, es una locura. Y no es que les pinté una vez, me siguen eligiendo. Para Ferrari pinté en los track days, y después pinté en Miami en una presentación de un Maserati. Durante el evento, yo estaba ahí pintando el auto que presentaban en vivo. Fue una locura. Después para Moto GP, para Valentino Rossi, Fernando Alonso, Colapinto también. De Uruguay le pinté a Santi Urrutia.

¿Cómo es la Fórmula 1 desde dentro? ¿Cómo describirías ese mundo para quienes lo miran desde afuera? 

Es diferente, porque a mí me tratan como artista. De parte de ellos hay algo de admiración. A mí lo que me llama la atención, y está muy bien, es que ningún varón me faltó el respeto, y es un mundo de hombres. Desilusiones no tuve, porque yo siempre digo que sigo siendo la Dani de seis años que cambió los dibujitos por experiencias. Estoy junto a mis ídolos a la par, conozco su lado humano y no el competitivo del piloto. Desde afuera se ve mucho glamour y fachada artificial, pero yo veo el otro, un lado más humano. Eso hace que conecte más con ellos, y mis obras también.

También estuve en la serie de Ayrton Senna, como extra. Le preguntamos al instituto con mis hermanos si podíamos participar como extras y que nos quedara el recuerdo, y estamos en los capítulos uno y dos. Mis hermanos hacen de pilotos e ingenieros y yo de periodista. Fue divertidísimo.

¿Cómo son tu técnica pictórica y tu proceso creativo? 

Generalmente el piloto se contacta y me envía una foto. Detrás de esa foto hay una historia que yo quiero que me cuenten, para poder captar lo que a él le llevó a elegir esa foto, sea quien sea. Hay muchos sentimientos en las imágenes que ellos me pasan, entonces yo ahí trato de hablar con la persona para que me lo pueda transmitir. A partir de ahí, me caracterizo mucho por los colores. El flúor y mucha invasión de color, pero a la vez hay un control y un equilibrio. Hay saturación, pero dentro de ella hay un balance de color. Al principio yo pinto todo muy prolijo, y después viene la parte de la mancha y la expresión. De alguna manera son dos obras en una. Otra cosa que tiene mi pintura es que brilla en la oscuridad, entonces siempre va mutando. Absorbe la luz de donde vos la colocás y va cambiando, entonces siempre la vas a ver diferente. Eso es lo divertido.

¿Representás esa misma foto que te dan, o es un disparador para luego hacer otra cosa?

Hago las dos cosas. Cuando recibo la foto les aclaro que no la voy a hacer con un estilo realista, llevo la imagen a mi estilo.

Foto: @mk_bauer

Foto: @mk_bauer

Supongo que tiene que ver con ceder entre lo que te piden y lo que a vos te gustaría hacer. ¿Cómo encontrás un punto medio en ese sentido? 

Lo que no hago es naturaleza muerta. Pero después, por suerte, siempre me dan la libertad. Es como que confían en lo que yo voy a pintar, solo me mandan la foto y cuentan la historia. Después, no ven la obra hasta que queda terminada. Quizás les mando una foto con zoom de un detalle, pero no les voy pasando los avances. Me gusta que sea sorpresa cuando lo reciban. Por ahora nadie se quejó, así que siempre trabajo así. Pero la carga emocional de la foto es importante, porque a veces son regalos de las novias a los pilotos, o ganan un campeonato y el sponsor le encarga el cuadro. Los sponsors y la gente que se mueve en este medio tienen mucha plata, entonces siempre es así. ¿Qué le regalás a alguien que tiene de todo? Arte. Es algo personal, y hay una en el mundo que fue hecha para él.

¿Cómo se revaluó tu obra luego de moverte en este mundo? 

Cambió mucho. Es lo que siempre pasa, yo al principio no sabía cómo vender. Entonces quizás mis cuadros me parecían caros y eran baratos. Tampoco los podés vender muy baratos, porque al que tiene plata no le da buena señal. Es muy raro todo, pero, por ejemplo, en la subasta de Pagani, los cuadros se vendían en US$50.000. Llegamos a recaudar un montón. En Miami el valor no es el mismo que en Argentina, es una locura. Entrás a la galería en la que estoy y hay obras por US$10.000. En ciertos lugares no podés bajar el valor, porque es bajar el prestigio. Pero yo pinto porque me gusta, entonces lo hago desde el cariño y la pasión. Mi hermano es el que ve el lado monetario, pero yo por mí pinto y regalo. También hago muchas subastas para ayudar a chicos. Hice una subasta con Messi, por ejemplo: él me firmó un cuadro y lo llevamos a una ONG. Poder ayudar con lo que más amo es lo más lindo, y la gente también me conoce por esas cosas.

Si pudieras decirle algo a la Daniela Montesano de seis años que pintaba los autitos de su hermano, ¿qué le dirías?

Que es lindo soñar, que está bueno permitírselo y que los sueños se hacen realidad. Que siga creando desde su mundo mágico, porque es increíble hasta dónde uno puede llegar cuando se hacen las cosas desde el corazón.

¿Cuáles son tus próximos proyectos? 

Ahora me voy a la Fórmula 1 de Brasil. Voy a estar ahí junto a la familia de Senna pintando, y creo que eso es lo más lindo que me puede pasar. Lo lindo de mi vida es que yo no sé lo que voy a hacer mañana, voy viajando. Pero la Fórmula 1 seguro, Moto GP seguro. Ahora está cerrando el año y recién estoy armando el cronograma de 2026. Diseños de cascos para pilotos seguramente también aparezca algún Montesano por ahí, algo con Senna, algo con Fangio. Seguramente se vengan cosas, pero por el momento la Fórmula 1.

Por Catalina Zabala
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