Aquel luminoso y lúcido agujero creativo en el que David Bowie e Iggy Pop se encontraron para construir algunas de sus mejores piezas. Los viajes de Bourdain en los que evitaba a toda costa ser un turista, y se metía a fondo de cada cultura y cada plato. La fuerza en las manos de John Bonham que le permitieron convertirse en "Bonzo", y la cadencia que sus compañeros nunca volvieron a encontrar una vez que partió hacia la eternidad.
Hacer de lo terrible algo hermoso, hacerlo con poco y que sea suficiente. Ganarse la eternidad como Jerry West lo hizo con tan solo su silueta. Como todas las semanas, recopilamos la música que acompañó a nuestras historias en Instagram y, como resultado, nace un nuevo universo. Un mapa que marca los lugares que visitamos.
Entre fotografías, teatro, estrofas y golpes de batería nos situamos en primera fila para asistir a una cultura que parece no dejar de latir.
David Bowie e Iggy Pop en Berlín: sobre aquel luminoso y lúcido agujero creativo
Era el Berlín de 1976, más parecido a los Estados Unidos de finales de los 40 y principios de los 50: Todo parecía estar pausado, no había guita, los edificios estaban vacíos. Tocaban suelo alemán en uno de los momentos más caldeados de la Guerra Fría. Alemania estaba dividida por un muro de concreto y alambre de púas: por un lado, el bloque capitalista en el lado oeste y en el Este el bloque soviético. La "cortina de acero" separó la ciudad desde 1961 hasta 1989. Nuestros marineros aterrizaron en el lado oeste.
Sonaron "Lust For Life" y "The Passenger" de Iggy Pop y "Speed of Life" de David Bowie.