Escribe Sofía Durand Fernández | @sofdurfer
“A mí me gusta cantar de todo, yo no canto solo heavy metal, yo empecé cantando tangos en mi vida”, dice Adrián Barilari.
Es la voz detrás de canciones como “Mujer Amante” y “La Leyenda Del Hada Y Del Mago” de la banda argentina Rata Blanca. Habla sin pudor sobre la variedad de influencias que ha recibido de diferentes géneros. En su disco Canciones Doradas (2007), un tributo a los artistas que lo acompañaron a lo largo de su vida, conviven –entre otros– Sinatra, Robbie Williams y Kiss. “Si comparamos esa música con la música actual, la verdad es que por lejos me sigo quedando con los 80”, afirma. Pero también asume que puede haber algo en lo que se escucha ahora que “los chicos necesiten”.
El sincretismo musical de Barilari no es nuevo. Rata Blanca pertenece al género heavy metal, pero ha incorporado elementos de la música clásica. Sin embargo, el artista separa los tantos entre lo que es su trayectoria en la banda y su carrera solista: “Yo hago una música totalmente distinta con mis dos otras opciones, que es la banda de metal con los hermanos Barrett y Nico Polo, en la que hago también heavy metal y tengo cuatro discos”.
Grabar discos y salir de gira forman parte de una necesidad y también la oportunidad de ponerse objetivos que lo desafíen. Entre ellos se incluye presentarse en ciudades por primera vez. En su gira por Uruguay, hay fechas en Punta del Este y Salto. Su carrera musical es un trabajo que incluye exigencias, pero que hace “con mucho cariño y mucha gana”.
Es por esto, tal vez, que tiene una postura crítica ante las repercusiones de la muerte de Ricardo Iorio, uno de los colosos del rock pesado en Argentina. “Después de fallecidos hacemos monumentos y reconocimientos, la verdad es que eso le sirve al fan, al artista que se fue ya no le sirve”.
Adrián Barilari se estará presentando, con su show Canciones Doradas, durante diciembre en Montevideo y el interior del país. El 13 se presentará en Salto, en el Teatro Larrañaga, el 15 en el Montevideo Music Box y el 16 en el Centro de Convenciones de Punta del Este. Las entradas se adquieren acá.
Es muy llamativo cómo no solamente pasa en Argentina, como vos decís, sino que internacionalmente cuando fallece un músico vuelve a salir en la radio y vende más discos.
Sí, y salen las bandas tributos y salen todos. A mí me da la sensación de que pareciera más que todos quisieran hacer leña del árbol caído y no realmente reconocerlo en el momento. Ricardo tenía mucha exposición mediática a través de la televisión, de los medios. Era convocado siempre por su forma, por su ideología, por sus dichos. Guste o no, no lo voy a comparar con un Facundo Cabral, pero creo que tenía una impronta donde él, con sus pensamientos, arrastraba a un montón de gente que por ahí estaba de acuerdo con él. Tenía que ver con sus canciones, su música y esta argentinidad al palo que tenía, que fue reconocida por muchos amigos y seguidores. Ya está, ya se murió Ricardo y hoy podemos hacer un monumento, podemos hacer homenajes, pero me parece que siempre nos pasa lo mismo, nos acordamos tarde.
¿Sentís que hay un porqué, o es algo que se da solo?
Supongo que los argentinos somos muy mediáticos y nos llama mucho la atención siempre lo que viene de afuera. Le damos mucha importancia a los shows que se hacen en River, en Vélez. A las bandas que vienen y muestran una parafernalia. Nos gusta y nos olvidamos un poco de las bandas nacionales. Yo acabo de tocar con Orcas y con Animal en un lugar en Palermo este fin de semana, tres bandas de metal gigantes.
La verdad es que la convocatoria fue buena, pero podría haber sido mucho mejor. Personalmente, creo que lo que pasa es que los argentinos elegimos mucho gastar la plata en otra cosa y no en apoyar a las bandas nacionales. Cada uno con su dinero hace lo que quiere y con la música que le gusta también. Pero, después, cuando se va un héroe del rock o se va un referente importante del rock, “uy, qué cagada, se nos fue Iorio”. Parece que habría que haberlo pensado u homenajeado antes. Yo sé que Iorio siempre fue un luchador, como muchos de la época de él, y me incluyo porque somos de la misma época. Hay un montón de artistas nacionales que vienen desde los 80 peleándola. Pero no tienen cabida en el mainstream. Parece que el rock pesado no vende lo que vende el trap, entonces siempre queda un poquito relegado. Mucho tiene que ver también el negocio del rock, que en realidad ya casi no existe.
En los 80 y los 90 el rock argentino estaba muy ligado al under.
Hubo que pelearla para poder ser reconocidos. Un músico no se sostiene solo por el hecho de tocar en un teatrito. El músico tiene que comprar equipos, cuerdas, guitarras, baterías, tiene que tocar y trabajar. Los músicos vivimos de nuestros shows. Se acabaron los discos, se acabaron las regalías y los adelantos de regalías que siempre fueron como una migaja para nosotros. Con la era digital, a través del teléfono, la gente escucha música por acá y, si lo pienso mucho, digo que es una locura. Yo grabo un disco con el mejor sonido que puedo, para que después alguien lo escuche por el teléfono.