Por Gerónimo Pose | @geronimo.pose

"I seem to sink lower
Gazing in the rays of the solar"

Así empieza The Ooz (2017), probablemente el mejor disco del poeta, pintor y músico Archy Marshall, escudado bajo el nombre de King Krule.

Un álbum que puede describirse como una extraña sensación ajena al cuerpo, donde aterrizamos en una ciudad en la que el tiempo no transcurre con normalidad y todo está cerrado. Hay personajes que deambulan con sombreros y sangre saliendo disparada de sus narices. El punk, el jazz y el trip hop funcionan como cortinas artesanalmente confeccionadas, que dan aliento a la poesía cruda y surrealista del pelirrojo artista oriundo de la ciudad de Londres. Las barreras se abren y dan paso a que despeine el viento, la espalda rota, poniéndose a un costado donde nadie logra verlo.

"I´m alone, I´m alone, in deep isolation", declara con cierto estoicismo en su voz, con un río de sintetizadores, reverb, un bajo que repite la misma línea y un deslizamiento de la púa sobre la guitarra, generando pequeños estupores demoníacos que rápidamente se adueñan por un instante fugaz de la canción y que son merecedores de aparecer en Suspiria de Dario Argento.

Hay sangre, como siempre la hubo dentro de nosotros, pero en este disco la sangre se desata de su maldad y se junta con la niebla y la desesperanza, que parecen rondar en la cabeza del poeta admirador de WH Lawrence y de Bukowski, como declaró en varias entrevistas, al igual que del cine animado de los 70 y la música de Gill Scott Heron. Uno de los tantos proyectos de Archy, donde pareciese ser este el que se logra sostener en el tiempo. Aunque esporádicamente recurra al alias de Edgar the Beatmaker, otros parecen olvidados y detenidos en el tiempo, como The Return of the Pimp Shrimp o la formación de Zoo Kid.

"You were so fine, the moonlight
Head aligned with your eyes in my sight
Caught everything
Simple soft thoughts
Simples soft thoughts
Become menacing"

Hay un aire de violencia que se respira en esta última parte del disco. Una intemperie solitaria de cruda adrenalina y peligro que persigue al protagonista por las calles de Londres y que se refleja en el campo misantrópico de The Ooz. Esa noche cerrada escapa en Man Alive!, en el que dedica canciones a su hija y opta por las atmósferas más relajadas como en "Airport Antenatal Airplane" o "Slinky", aunque sigue presente el espesor, pero con vistas de que se va a ir disipando con el paso de las horas. 

‘’Brother, brother
I've only got two fighting hands’’

Da la sensación de que este oleaje de peleas callejeras que fueron parte de la adolescencia del cantante, se desata tardíamente. Aunque algunos podrían argumentar que la violencia se huele en los gritos característicos del cantante, estos usualmente tienen más presencia cuando son ejecutados en vivo. En las versiones de estudio, estos gritos parecen atados a su raíz sin lograr despegar del todo. Es un factor que, si bien tuvo su espacio y su lugar, se pierde luego de que entra "The Cadet Leaps", esa pieza instrumental que alguien debería usar ya para un mediometraje nocturno, con voces distantes y ajenas a las melodías que surgen de dedos largos y pálidos. Junto al río.

 Al rezo de ‘’Is there anybody out there’’, Archy vuelca un pedido de ayuda que solo parecen escuchar los habitantes del lugar. Una ciudad bañada en líquidos complejos e indefinidos bajo la luz rebajada de la luna, en tiempos oscuros que se ahogan y difícilmente vuelvan a la superficie. Eso y más es este lugar al que Archy le dio forma en 19 canciones. Gracias al trabajo que podría perfectamente ser el de un escultor. Partiendo de una idea sobre la nada, que termina deformándose hasta generar sus propias imágenes, conceptos, voces y escenarios. Donde las cosas son malvadas, la luna vive y las horas son azules, todos se alejan, nadie puede completar a nadie, los pecados se tragan, todo se está perdiendo a un ritmo exasperante y no hay otra forma de afrontar la presión que no sea nadar en un río azul de poesía y desesperación.

Space Heavy fue una búsqueda más pop, según Archy. Las ofertas millonarias en su momento, cuando estábamos en 2013 y "Easy Easy" sonaba en todas las estaciones de radio habidas y por haber, fueron rechazadas por una convicción que a día de hoy no tiene. Entonces, quiso amigarse de una vez por todas con el mainstream. Queda a juicio de cada uno si el sonido del disco puede acercarse a estar en el top 10 de Billboard o es simplemente un deseo expresado del cantautor. Será "Seaforth" el intento más claro de la creación adrede de un hit que capte la atención de otro público distinto.