El jurado de Estados Unidos en el juicio contra el empresario venezolano Franklin Durán, acusado en el llamado "caso del maletín", seguirá deliberando mañana viernes después de que en la sesión del jueves no logró un veredicto.

El jurado comunicó el miércoles a la jueza Joan Lenard que, tras cuatro días de deliberaciones, no había podido alcanzar un veredicto unánime, pero tras consultar con la fiscalía y la defensa, la jueza solicitó que deben seguir liberando para tratar de llegar a un consenso.

Si el jurado falla nuevamente en emitir una decisión se anularía el juicio de ocho semanas, en el que declaró casi una veintena de testigos, dijo a Efe Marc Seitles, abogado estadounidense especializado en casos federales.

Durán está acusado de conspirar y actuar como un agente de un Gobierno extranjero, el venezolano, para ocultar el origen y destino de un maletín con 800.000 dólares confiscado al venezolano-estadounidense Guido Alejandro Antonini Wilson en Argentina en 2007.

Los fondos presuntamente eran para la campaña electoral de la actual presidenta de Argentina, Cristina Fernández, y provenían de las arcas de la estatal Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA).

El letrado Seitles, no relacionado con el caso, dijo que se esperaba que el jurado tuviera dificultades en llegar a una pronta resolución por la naturaleza de las acusaciones que afronta Durán, de 41 años.

"Sabía que esto iba a pasar por el tipo de cargos que enfrenta. Por lo general son presentados en casos de espionaje y él no está acusado de ser espía. Es posible que algunos jurados estén pensado que no es culpable de ese cargo, independientemente de si se trata de un delito o no", comentó.

Otros integrantes del jurado, añadió, tal vez estén considerando que Durán trabaja para el Gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez y "lo consideran culpable. Me imagino que hay una pelea fuerte entre el jurado por esos dos puntos".

Si en uno o dos días el jurado decide de nuevo que no puede lograr un acuerdo, la jueza Lenard posiblemente les comunique una instrucción final conocida en el campo jurídico como "Allen charge".

El propósito de esa instrucción es alentar al jurado a examinar de nuevo sus opiniones y que intenta alcanzar un veredicto unánime, bajo la advertencia de que el juicio ha sido costoso para ambas partes, incluso a nivel emocional.

En la instrucción de la jueza se señala que si una "mayoría sustancial" del jurado está a favor de una condena, aquellos que estén en desacuerdo deben reconsiderar si su duda es una razonable porque al parecer no está haciendo una "impresión efectiva en la mente de los otros".

"Por otra parte, si un mayor o menor número de ustedes está a favor de una absolución, el resto debe preguntarse otra vez, y más cuidadosamente, si deben aceptar la cantidad de pruebas presentadas más allá de una duda razonable", se indica en el texto.

Seitles dijo a Efe que cuando se presenta esta instrucción al jurado, "es tan fuerte que se siente como obligado a tomar una decisión. Los abogados tenemos problemas porque se les presiona demasiado".

Detalló que debido a ello, el jurado puede emitir un veredicto bien sea de inocencia en ambos cargos, de culpabilidad en las dos acusaciones o un tercero mixto: culpabilidad en uno e inocencia en el otro.

En el caso de Durán, según el experto legal, la tercera opción no se puede emitir porque las acusaciones son muy parecidas.

El juicio sería anulado si después de agotarse los pasos anteriores, el jurado todavía llega a la conclusión de que no puede lograr un consenso.

Una vez desestimado el juicio, la misma jueza convocaría la selección de un nuevo jurado y comenzaría de nuevo el proceso judicial.

De llegar a ese punto, el escenario legal podría ser más complicado para la defensa.

"Siempre los segundos juicios son mejores para los fiscales, favorecen al Gobierno porque ya ha escuchado la estrategia de la defensa y esa ventaja perjudica mucho al acusado. Por esa razón el abogado de Durán pidió que el jurado siga deliberando", dijo Seitles.

Durán está acusado de seguir órdenes del Gobierno del presidente Chávez, junto con otros tres venezolanos y un uruguayo, para intentar en territorio estadounidense presionar a Antonini Wilson para que no revelara información sobre el dinero.

La defensa alega que solo trató de ayudar a Antonini Wilson, con quien mantuvo una amistad de 20 años, y este con el FBI le montó una trampa a su cliente para "incitarlo a delinquir".

(Fuente: EFE)