Ché, venime a buscar
Valijas avisan a su dueño en Telaviv
Cansado e incómodo tras horas de vuelo, el exhausto pasajero tiene todavía una última prueba: esperar la maleta de pie frente a la cinta transportadora; pero un nuevo invento israelí pretende poner fin a esta odisea por todos conocida.
29.10.2008 07:55
La situación puede ser una fuente inagotable de tensión y confusiones en los aeropuertos por el apelotonamiento ante el carrusel de equipajes, los anuncios erróneos de cinta de recogida y la similitud entre maletas.
Por ello, Zvi Kanor, empleado de American Express Travel de Tel Aviv, decidió hace dos años crear con el inventor Yoav Ben-David un mecanismo "pequeño y atractivo" que anunciase al viajero la aparición de su maleta en la cinta transportadora, explicó a Efe en conversación telefónica.
El ingenio, bautizado "Easy-2-Pick" (Fácil de recoger, en inglés), consiste en dos artefactos con células foto-eléctricas: un receptor en forma de llavero y un emisor que se une a la maleta e imita las tarjetas cuadrangulares con los datos personales del pasajero.
Cuando el equipaje se acerca a unos quince metros del receptor, éste suena, vibra y se ilumina a la vez para indicar el fin de la espera, sin empujones para coger sitio ni riesgos de equivocación. El ingenio incluye dos emisores para otras tantas maletas.
Kanor y Ben-David tuvieron que crear un algoritmo especial para que el emisor active sólo sus correspondientes receptores, de forma que la sala de recogida de equipajes no se convierta en una sinfonía de pitidos y luces en el caso de que el invento se popularice.
"Nos llevó dos años poner a punto el sistema para asegurarnos de que el cliente no recibiría alertas ajenas. Las posibilidades de recibir un falso aviso es de una entre un millón", se jacta Kanor. Además, la frecuencia de emisión se mantiene en niveles bajos para evitar interferencias con los sistemas de seguridad de los aeropuertos.
Los promotores del invento sólo han querido hasta ahora comercializar unos miles de unidades en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv para ver la respuesta inicial de los consumidores. Convencidos de su potencial, Kanor y Ben-David quieren aumentar su distribución a partir de este otoño. De momento, el artefacto está a disposición del público por unos 130 shekels (25 euros ó 34 dólares).
La tecnología que emplea podría dar respuesta a otros problemas cotidianos, como la vigilancia parental de sus hijos pequeños en playas y centros comerciales o la de ancianos por el personal de residencias geriátricas, cree Kanor. Israel introdujo en el mercado otras máquinas destinadas a aeropuertos, en su mayoría de alta tecnología de seguridad, en la que es un país puntero.
Algunos de estos inventos buscan suavizar los engorrosos controles de seguridad, aunque paradójicamente los exhaustivos chequeos e interrogatorios en las fronteras de Israel originan no pocas quejas.
Uno de estos artefactos es un escáner de zapatos con rayos X que ahorra el trámite -obligatorio en algunos aeropuertos- de descalzarse ante el personal de seguridad. El aparato se usa ya en una veintena de países y parte del mismo concepto, aunque sea un modelo diferente, con respecto al que se está probando desde este mes en el aeropuerto de El Prat de Barcelona (España). En un par de segundos, el escáner detecta eventuales armas blancas escondidas en un zapato o calcetín, aunque no la presencia de explosivos, algo que causó gran alarma a finales de 2001, cuando un pasajero embarcó en un avión con destino a Miami (Florida) con explosivos ocultos en la suela de sus botas.
Cuatro años después de este incidente, otra firma israelí creó una especie de prueba del polígrafo en tres minutos para "identificar" a los terroristas cuando tratan de entrar en el país. Para ello, el pasajero tiene que colocar su pasaporte en un escáner y la palma de una mano sobre un sensor. La máquina le lanza entonces por escrito (o con unos auriculares, si lo pide el usuario) una serie de preguntas en la lengua que indique el pasaporte y analiza cómo responde su organismo a este interrogatorio exprés.
Fuente: EFE
Por ello, Zvi Kanor, empleado de American Express Travel de Tel Aviv, decidió hace dos años crear con el inventor Yoav Ben-David un mecanismo "pequeño y atractivo" que anunciase al viajero la aparición de su maleta en la cinta transportadora, explicó a Efe en conversación telefónica.
El ingenio, bautizado "Easy-2-Pick" (Fácil de recoger, en inglés), consiste en dos artefactos con células foto-eléctricas: un receptor en forma de llavero y un emisor que se une a la maleta e imita las tarjetas cuadrangulares con los datos personales del pasajero.
Cuando el equipaje se acerca a unos quince metros del receptor, éste suena, vibra y se ilumina a la vez para indicar el fin de la espera, sin empujones para coger sitio ni riesgos de equivocación. El ingenio incluye dos emisores para otras tantas maletas.
Kanor y Ben-David tuvieron que crear un algoritmo especial para que el emisor active sólo sus correspondientes receptores, de forma que la sala de recogida de equipajes no se convierta en una sinfonía de pitidos y luces en el caso de que el invento se popularice.
"Nos llevó dos años poner a punto el sistema para asegurarnos de que el cliente no recibiría alertas ajenas. Las posibilidades de recibir un falso aviso es de una entre un millón", se jacta Kanor. Además, la frecuencia de emisión se mantiene en niveles bajos para evitar interferencias con los sistemas de seguridad de los aeropuertos.
Los promotores del invento sólo han querido hasta ahora comercializar unos miles de unidades en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv para ver la respuesta inicial de los consumidores. Convencidos de su potencial, Kanor y Ben-David quieren aumentar su distribución a partir de este otoño. De momento, el artefacto está a disposición del público por unos 130 shekels (25 euros ó 34 dólares).
La tecnología que emplea podría dar respuesta a otros problemas cotidianos, como la vigilancia parental de sus hijos pequeños en playas y centros comerciales o la de ancianos por el personal de residencias geriátricas, cree Kanor. Israel introdujo en el mercado otras máquinas destinadas a aeropuertos, en su mayoría de alta tecnología de seguridad, en la que es un país puntero.
Algunos de estos inventos buscan suavizar los engorrosos controles de seguridad, aunque paradójicamente los exhaustivos chequeos e interrogatorios en las fronteras de Israel originan no pocas quejas.
Uno de estos artefactos es un escáner de zapatos con rayos X que ahorra el trámite -obligatorio en algunos aeropuertos- de descalzarse ante el personal de seguridad. El aparato se usa ya en una veintena de países y parte del mismo concepto, aunque sea un modelo diferente, con respecto al que se está probando desde este mes en el aeropuerto de El Prat de Barcelona (España). En un par de segundos, el escáner detecta eventuales armas blancas escondidas en un zapato o calcetín, aunque no la presencia de explosivos, algo que causó gran alarma a finales de 2001, cuando un pasajero embarcó en un avión con destino a Miami (Florida) con explosivos ocultos en la suela de sus botas.
Cuatro años después de este incidente, otra firma israelí creó una especie de prueba del polígrafo en tres minutos para "identificar" a los terroristas cuando tratan de entrar en el país. Para ello, el pasajero tiene que colocar su pasaporte en un escáner y la palma de una mano sobre un sensor. La máquina le lanza entonces por escrito (o con unos auriculares, si lo pide el usuario) una serie de preguntas en la lengua que indique el pasaporte y analiza cómo responde su organismo a este interrogatorio exprés.
Fuente: EFE
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