El etnomusicólogo uruguayo Carlos Blanco Fadol, fundador de dos museos de música étnica en el este de España, se postula al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia con una trayectoria dedicada a recuperar instrumentos arcanos y tender puentes musicales a colectivos marginados.
Oriundo de Paysandú, Blanco Fadol se aproximó a través de la música a etnias de los cinco continentes y les ayudó a recuperar instrumentos "desplazados por las nuevas tecnologías y tendencias", afirma en una entrevista con Efe.
Fruto de esa peregrinación, Blanco Fadol tiene en su haber la mayor colección "conocida" de instrumentos étnicos del mundo, compuesta de "cerca de 4.000 piezas" procedentes de "150 países" que van del siglo III antes de Cristo en adelante.
Parte de ese tesoro antropológico y cultural se exhibe en los museos de música étnica fundados por el uruguayo en las ciudades españolas de Alicante y Barranda, a los que a finales de este año se sumará un tercer museo en su ciudad de origen, Paysandú.
Aunque hace más de cuarenta años que abandonó Uruguay, Blanco Fadol reivindica sus raíces y destaca "el orgullo" de que el Gobierno de su país auspicie su candidatura al Premio Príncipe de Asturias en la categoría de la "Concordia", entregado el pasado año a Ingrid Betancourt y que se fallará el próximo 10 de septiembre.
Es la segunda vez que el uruguayo figura entre los candidatos a este prestigioso galardón, al que estuvo nominado en la categoría de las "Artes" en 2006.
"No es muy corriente ser candidato por segunda vez", reconoce.
Son muchos los episodios que destacan en la larga trayectoria de Blanco Fadol, como su colaboración en los años ochenta con el cooperante español Vicente Ferrer, fallecido el pasado junio.
Con él creó un taller para enseñar a niños huérfanos a fabricar y tocar sus propios instrumentos en la localidad india de Anantapur.
"Conocer a Vicente Ferrer cambió mi vida", asegura el uruguayo, a quien el filántropo español bautizó cariñosamente como "el mago de la música".
Además de rescatar instrumentos perdidos, Blanco Fadol se preocupó por reinsertarlos en sus culturas de origen.
Así lo hizo el pasado año en una expedición a la etnia amazónica Yagua, para la que reprodujo dos piezas que formaban parte de su colección y que la etnia había perdido, fruto del desuso.
Como subraya, su forma de aproximarse a los pueblos indígenas pasa por "no llevar jamás cámara de fotos" y presentarse "tocando una melodía de su tradición musical".
Blanco Fadol presume de ser la "única persona" que reprodujo instrumentos diseñados por Leonardo da Vinci, además de poseer más de cien piezas de su propia invención creadas en base a los cuatro elementos: agua, fuego, aire y tierra.
De hecho, uno de sus próximos proyectos es la construcción de una gran escultura instalada en el mar, frente a las costas de Galicia, que, mediante los cambios de marea, hará repicar campanas, en señal de duelo por el hundimiento del petrolero Prestige en 2002.
Firme defensor de la música como mecanismo de "inclusión", Blanco Fadol también diseñó instrumentos para minusválidos físicos y psíquicos y difundió las bondades del "anglung", instrumento de origen asiático que es "el único que puede tocar cualquier persona sin necesidad de saber música", asegura.
Uno de sus sueños es reunir a jóvenes de Palestina e Israel para que toquen juntos el "anglung" y surja entre ellos la "solidaridad" y la conciencia de que "si no estamos unidos no vamos a lograr nada".
No en vano, la música constituye una "filosofía de vida" para el uruguayo, convencido de que los instrumentos étnicos forman parte de lo más primigenio del ser humano, del "origen de las cosas en su estado más virginal".
Pasaron varias décadas desde que construyese su primer instrumento, un artilugio a base de botellas y agua con el que tocó a su hermana "cumpleaños feliz" cuando tenía sólo 7 años.
Sin embargo, su confianza en el poder de la música "allí donde la palabra fracasa" permanece intacto, y asegura que seguirá predicándolo en su condición de eterno "caminante" con un único rumbo: "los olvidados".
(con información de EFE)