Bush estaba acompañado por el presidente israelí Shimon Peres, el primer ministro Ehud Olmert y el presidente de Yad Vashem, Tommy Lapid. La ministra israelí de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, y la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, también tomaron parte en la visita.
"Enfrentados a crímenes indescriptibles contra la humanidad, espíritus valientes, jóvenes y viejos, se mantuvieron firmes en sus convicciones. Es un honor estar aquí, es una experiencia conmovedora, es una memoria viva importante", afirmó el presidente estadounidense.
Después de haber visitado las galerías del memorial que documentan las etapas del genocidio de los judíos por los nazis, Bush, vestido con traje azul marino y con la cabeza cubierta por una kipá, escuchó a una coral que cantó un poema escrito por Hanna Senech, víctima de la Gestapo en Hungría.
Cabizbajo y con lágrimas en los ojos, Bush puso una ofrenda floral, traída por dos marines en uniforme de gala, junto a la llama eterna en memoria de los seis millones de víctimas judías del Holocausto.
Yad Vashem es un monumento a la memoria de los seis millones de judíos exterminados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. El memorial es habitualmente visitado por todos los dignatarios extranjeros que viajan a Israel.
Este viernes finaliza el viaje de tres días de Bush a Israel y Cisjordania, su primer viaje a Tierra Santa desde que llegó a la Casa Blanca en 2001. Después viajará a países del Golfo Pérsico.
Con información de AFP