En setiembre de 2013, el Ministerio del Interior y el Instituto Nacional de Rehabilitación firmaron un acuerdo marco con el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional, que apunta a la capacitación laboral de personas privadas de libertad. Con proyectos específicos para formar a 180 detenidos, uno de esos planes consistía en preparar a 21 mujeres de la Unidad Nº 5 Femenino del INR en la técnica del patchwork.
Este taller, que había comenzado a dar sus primeros pasos en 2010, tuvo el lunes pasado una primera instancia de vinculación con el interior de la cárcel y el mundo exterior, a través de una charla que brindó la argentina Cecilia Koppman, especialista en este arte textil. Koppman les dio una clase a las internas, quienes generaron un telar a partir de trozos de tela llevados por la docente, y también hizo una demostración de quiltiar (acolchar).
Sobre el surgimiento de este proyecto, sus líneas de trabajo y los objetivos a los que apunta, Montevideo Portal dialogó con la coordinadora general, Marianna Díaz.
Una idea, algo que hacer
Marianna se acercó a la Cárcel de Canelones en 2010, a través de una práctica de la Facultad de Psicología, donde estudiaba. Por esos días se le ocurrió comenzar a trabajar en un taller de patchwork, técnica que conocía gracias a su madre, y que decidió volcar a una penitenciaría motivada por una brasileña que hacía lo mismo pero con hombres privados de libertad. A mediados de 2011 ya había llegado la hora de presentar el proyecto formalmente.
A través de la Cooperativa de Docentes para una Formación Integral (CODOF) fue que se pudo darle forma a esta iniciativa, que logró ser vehiculizada por INEFOP, gracias a su acuerdo con el INR, y que encontró su lugar en el Centro 5 del instituto, con tres líneas de trabajo de educación no formal: el aprendizaje de la técnica del patchwork; la conformación de grupos de trabajo a futuro, haciendo un acompañamiento individual; y la orientación en competencias laborales.
En ese sentido, además de enseñarles cómo se realiza esta tarea textil, se las educa a estas 21 mujeres en cosas como la seguridad ocupacional, el cómo hacer un currículum, los componentes de un recibo de sueldo, etcétera. El mencionado acompañamiento individual, por otra parte, tiene que ver con ayudarlas a solucionar sus problemas de accesibilidad, que las lleva a, por ejemplo, no atenderse con un ginecólogo, algo que cualquier mujer de clase media-baja puede acceder, apunta Marianna en diálogo con Montevideo Portal.
En paralelo, además, se trabaja en el marco del Proyecto L, en apoyo a la reforma de las instituciones para personas privadas de libertad, con el pabellón femenino de Canelones.

Lo que ocurre
El taller comenzó a funcionar oficialmente en diciembre de 2013, y hasta ahora han pasado muchas mujeres. Son 21 las que trabajan, las que se han interesado verdaderamente, compartiendo el gusto por el diseño y estando aptas para la tarea (de la que no pueden participar, por ejemplo, personas con problemas de columna).
Marianna explica que eligió el patchwork porque "veía que ellas se inclinaban por cuestiones bien femeninas, y la idea era dignificar las tareas que hacían, no hacer manualidades de porquería". El problema era que en ese entonces, cuando nació la idea inicial, hace cuatro años, las cárceles no tenían estructuras para hacer proyectos productivos. Las cosas han mejorado, aunque tampoco se alcanzó la optimización.
"El arte textil no es valorado porque lo hacen las mujeres en sus casas", afirma la coordinadora, que conoció a la docente Cecilia Koppman a través de Utilísima y decidió invitarla. Esta argentina es una emprendedora que viaja por el mundo, que realizó una demostración gratis con donaciones de telas y luego, junto a una amiga suya, bordadora, dio una clase para las internas.
"Fue una muy buena experiencia para todas, para ellas y para la profesora Graciela", asegura Marianna, que no se olvida de resaltar el apoyo de la empresa Manzanal, que les brindó las máquinas para llevar a cabo estas tareas.
Con Cecilia, iniciaron el camino a la elaboración de un tapiz colectivo, un quilt comunitario, que sirviera para darle visibilidad al proyecto y que además simbolizara la primera vinculación entre el adentro y el afuera. "Parece que la vida de las personas privadas de libertad está entre paréntesis", asegura Marianna, porque adentro la perspectiva de la vida cambia.
Por eso, "tratamos de que el taller sea un espacio distinto, donde puedan pensar, ser críticas, tratar de solucionar problemas". "Las interesadas vienen sosteniendo el espacio en un muy buen proceso", asegura la coordinadora, y "se les nota el compromiso, la esperanza, la energía y el proceso técnico". "A muchas les cambió la vida".
Montevideo Portal | Belén Fourment
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]