"El gran protagonista ha sido el pueblo que derrotó al poder invencible del hombre que había secuestrado a un Gobierno y a un país, que era Néstor Kirchner y que hoy no existe", dijo la dirigente política en declaraciones a Radio América, de Buenos Aires.
Carrió dijo que la lucha agropecuaria contra los impuestos móviles a las exportaciones de granos "fue una revolución en paz y republicana".
El jueves pasado, el Gobierno de Cristina Fernández vivió su mayor derrota política desde el inicio del mandato, hace siete meses, cuando el oficialismo no logró mayoría en el Senado para convalidar el polémico esquema tributario.
La votación en el Senado terminó en paridad y el vicepresidente argentino, Julio Cobos, desempató votando en contra de la iniciativa oficial.
Una decena de senadores del Partido Justicialista (PJ, peronismo), que conduce Kirchner -esposo de la actual mandataria-, también votó en contra de la iniciativa gubernamental.
"Quien tenía el poder real era Kirchner y eso debilitaba el poder institucional de la presidenta, lo vaciaba. Desapareció el poder real de Kirchner y puede irse, aún con gotas, recuperándose el poder institucional de Cristina, en la medida en que ella se respalde en el diálogo y el consenso", opinó Carrió.
La dirigente opositora, que compitió con Cristina Fernández en los comicios presidenciales de octubre pasado, señaló que la mandataria "nunca más va a poder respaldarse en Kirchner porque es cenizas".
Consideró que la presidenta "tiene una gran oportunidad para relanzar su Gobierno" y, junto con el vicepresidente, "tienen el deber de tener una relación racional".
El viernes el Jefe del Gabinete argentino, Alberto Fernández, anunció la suspensión del polémico decreto de las retenciones que fue rechazada por el Senado.
El anuncio fue realizado por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, después de la polémica desatada por el veto a la medida en el Senado con el voto decisivo del vicepresidente, Julio Cobos.
La subida de impuestos a la exportación de granos fue decretada por el Gobierno de Cristina Fernández el pasado marzo, lo que desencadenó una ola de movilizaciones y protestas del sector agropecuario que han provocado pérdidas millonarias al país y un severo desgaste de la presidenta.
El nuevo decreto, que entrará en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado el próximo lunes, establece que los niveles impositivos para las exportaciones de soja, trigo, maíz y girasol vuelvan a ser los establecidos en noviembre último.
Por lo tanto, en lugar del esquema de retenciones móviles que regía desde marzo, para las exportaciones de soja volverá a aplicarse un impuesto fijo del 35 por ciento; del 28 para las del trigo; 25 para el maíz; y 23 por ciento para las de girasol.
El primer artículo del decreto que leyó ante periodistas el jefe de Gabinete en la Casa de Gobierno instruye al ministro de Economía, Carlos Fernández, "para que limite la vigencia de resoluciones" que a partir de marzo modificaron el esquema impositivo.
El texto de la medida, que lleva la firma de la presidenta Fernández, defiende la decisión del Ejecutivo de aplicar las retenciones móviles y cuestiona las protestas que llevaron a cabo las entidades del campo a partir de su puesta en marcha.
En este sentido, señala que la decisión sobre la subida impositiva tomada mediante el "uso legítimo de facultades constitucionales y legales fue el pretexto para un violento 'lock out' que dio inicio a una escalada de cortes de rutas, desabastecimiento y agresiones".
A todo esto el vicepresidente argentino, Julio Cobos, rechazó las versiones que circulan entre sectores oficialistas sobre una supuesta conspiración contra el Gobierno y abogó por "pasar página" al conflicto que enfrenta al Ejecutivo con el campo y buscar una salida consensuada.
Cobos, también presidente del Senado, se ha convertido en uno de los personajes más populares de Argentina tras emitir un voto decisivo en la Cámara Alta contra la iniciativa gubernamental de subir los impuestos a las exportaciones de granos, detonante del conflicto entre el Ejecutivo y los productores rurales.
"Ha sido un momento difícil, pero creo que era necesario que se agregara por algo que tuviera un consenso mayor", explicó hoy Cobos a una cadena local de televisión desde la ciudad de Mendoza, donde descansa tras su polémica decisión.
A su juicio, el rechazo de la iniciativa gubernamental en el Senado gracias a su voto "ha producido cierta tranquilidad y una moderada alegría" entre los argentinos sobre un tema que "ha dividido al país".
A partir de ahora, hay que buscar consensos para elaborar una nueva ley que satisfaga a las partes y concentrarse en otros objetivos de gobierno, apuntó Cobos.
El político fue expulsado del Partido Radical tras aceptar la vicepresidencia en el Gobierno peronista de Cristina Fernández, en el marco de una iniciativa de concertación impulsada por el ex presidente Néstor Kirchner para buscar alianzas entre la oposición.
El funcionario rechazó como "carentes de sentido común" las versiones que circulan entre sectores radicales del oficialismo sobre supuestas conspiraciones contra el Gobierno y aseguró que no tiene planes políticos para las elecciones de 2011, aunque no cerró totalmente la puerta: "el futuro dirá", comentó.
El vicepresidente, que ratificó su intención de mantenerse en el cargo, admitió que no ha hablado con Cristina Fernández desde el pasado 7 de julio y consideró que sería deseable mantener una buena relación institucional con la presidenta, "como corresponde".
A su juicio, los comentarios sobre "deslealtad" que realizó anoche la mandataria, sin aludirle directamente, no tienen relación con él porque "formamos parte de un proceso que se llamó concertación, donde la pluralidad era parte del paraguas de esta nueva propuesta y he actuado en consecuencia".
"Seguiré cumpliendo con mis funciones como vicepresidente que es presidir el Senado, en la medida que se requiera de algo más de mí no depende", concluyó.
El rechazo de la propuesta gubernamental en el Senado, con el voto decisivo de Cobos, ha puesto de manifiesto la fractura interna del oficialismo y la debilidad del Gobierno de Cristina Fernández, que acusa un grave desgaste tras cuatro meses de conflicto con los productores agrarios. (EFE)