Durante este Mundial, nuestro columnista musical Andrés Torrón no escapa del embrujo del fútbol y analiza los distintos rivales de Uruguay a través de su música.
Las cosas se complicaron y para hacerla más difícil, todas nuestras chances se juegan ante el que quizás sea el rival más difícil de todos. En este Mundial solo Brasil o Estados Unidos podrían ser más cuesta arriba que Inglaterra en materia musical.
No es solo una cuestión de poderío industrial -la industria musical británica sigue estando entre las cuatro más poderosas del planeta- nos enfrentamos al país de los Beatles, los Rolling Stones, Pink Floyd, Led Zeppelin, David Bowie, Nick Drake, King Crimson, Black Sabbath, Joy Division, the Police, Portishead, Massive Attack, Damon Albarn, Franz Ferdinand, James Blake y una larguísimo etcétera de nombres que podrían llenar varios artículos.
¿Cómo fue que los ingleses se convirtieron en los referentes principales de la cultura rock?
Los británicos han tenido una relación muy especial con la música popular estadounidense, por lo menos desde la década de 1950, que tiene a la vez componentes de distancia y pertenencia. No se puede hablar de imitación. Han hecho suyos géneros musicales nacidos al otro lado del Atlántico, dándoles un toque personal, que a la vez han sabido exportar a su ex colonia y al resto del mundo.
"Quién iba a decir que los ingleses conquistarían nuestra música. Quién iba a decir que nuestra música conquistaría el mundo"- escribió alguna vez el escritor (y actor) estadounidense Sam Shepard en su juventud.
Es muy extraño e irónico que fueran los ingleses quienes le enseñaran a los jóvenes blancos norteamericanos acerca del blues, por medio de los Rolling Stones o que muchos se enteraran de Little Richard y Chuck Berry gracias a los Beatles, por ejemplo.
El racismo y la segregación racial existente en Estados Unidos jugaron obviamente un papel fundamental. Lo que en Estados Unidos no trascendía las barreras étnicas fue recibido en el Reino Unido sin prejuicios y trasformado sin ninguna carga cultural.
Algo que sigue sucediendo hoy convertido ya en tradición, con el agregado de varias corrientes migratorias que han hecho aun más amplio y multicultural el panorama musical inglés.
Hay otro detalle, que se ha señalado más de una vez, que tiene que ver con el comienzo de esta historia: las escuelas de arte públicas surgidas en la posguerra europea que permitieron que muchos adolescentes de clase media trabajadora tuvieran una excelente educación artística. John Lennon y Paul McCartney se conocieron en una institución de ese tipo en Liverpool, lo mismo sucedió décadas después con Damon Albarn y Graham Coxon.
Quienes piensen que Inglaterra está muy lejos del poderío artístico que tuvo en la década de 1960, podrán tener algo de razón, pero a la vez estarán subvalorando al rival. Las islas siguen siendo una increíble usina de música.
¿Cómo podemos enfrentar a un rival tan difícil?
De una manera mucho más humilde nosotros también sabemos de invasiones culturales.
En la década del 60, al mismo tiempo que los Beatles y los Rolling Stones invadían culturalmente Estados Unidos, en Uruguay se daba une extraño fenómeno espejo: los grupos uruguayos de rock tomaban por asalto a la mucho más grande y poderosa Argentina. Era, claro, un fenómeno que intentaba calcar lo que sucedía en el Norte. Los Shakers, creados imagen y semejanza de los Beatles y, en menor medida Los Mockers inspirados en los Rolling Stones ,además de grupos como los Malditos o Los Bulldogs, coparon el mercado musical argentino, con una música que en ese entonces era fresca, novedosa y contracultural.
Una de las cosas más interesantes de los primeros intentos de hacer rock en Uruguay en la década de 1960 fue que, basándose muy directamente en los modelos anglosajones, los grupos de adolescentes que fueron surgiendo se propusieron, no versionar a sus ídolos, sino componer material propio "a la manera de".
Clones de Beatles y Rolling Stones hubo y hay cientos en el mundo, grupos como Los Shakers y Los Mockers no hay demasiados y esto es lo que los ha convertido en un pequeño fenómeno de culto global, y lo que ayudó a que estas bandas sirvieran de puntapié inicial a una movida musical que iría teniendo cada vez más rasgos propios. Y hoy mismo estamos de nuevo ante un fenómeno parecido; las mejores bandas de rock argentinas son uruguayas.
Nada de esto nos da ninguna ventaja ni deportiva ni cultural, claro está.
Pero en ambos casos y en momentos difíciles debemos confiar en nuestros rasgos y particularidades, usando lo que nos hace distintos a nuestro favor.
Por Andrés Torrón
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