"/>
Contenido creado por Martín Otheguy
Sonido Mundial

No hay partidos fáciles

Sonido Mundial: Costa Rica

"Costa Rica y su música: no hay partidos fáciles": nuestro columnista Andrés Torrón analiza el Mundial desde la óptica musical, comenzando con nuestro primer rival.

13.06.2014 08:51

Lectura: 4'

2014-06-13T08:51:00-03:00
Compartir en

Durante este Mundial, nuestro columnista musical Andrés Torrón no escapa del embrujo del fútbol y analiza los distintos rivales de Uruguay y nuestras chances, exclusivamente a través de su música si nos enfrentáramos a ellos en ese rubro.

Desde hace muchos meses somos conscientes de que a la selección uruguaya de fútbol le tocó un grupo dificilísimo en este mundial que acaba de comenzar.

Si hacemos una traslación absurda y nos imaginamos una Copa del Mundo musical las cosas tampoco serían muy sencillas.

A primera vista, el partido debut de los celestes es el más accesible. Costa Rica no tiene una gran tradición futbolera, no hay demasiados jugadores con destaque internacional que se puedan nombrar y su liga está lejísimo de la alta competencia.

Extrañamente pasa lo mismo a nivel de su música.

Para ser un país centroamericano con costa sobre el Caribe, la música costarricense no tiene ni el reconocimiento, ni el destaque que pueden ostentar sus vecinos. Digamos que si nos tocara enfrentarnos musicalmente con Cuba, Jamaica, Puerto Rico o República Dominicana estaríamos en evidente inferioridad de condiciones.

Siendo un país modelo en una cantidad de aspectos, que más de una vez se ha comparado con Uruguay por su estabilidad y su progresismo, Costa Rica está muy lejos de ser una potencia musical, como sí puede considerarse a los otros países nombrados.

Tal vez la explicación de esto esté en la poca población negra (apenas un uno por ciento) -que es indiscutiblemente uno de los factores principales de la increíble diversidad musical caribeña- y la relativamente escasa migración que se dio en el país.

Costa Rica tiene sus cantautores, sus estrellas pop, varias bandas de rock (generalmente influenciadas por el rock argentino, como sucede en buena parte de Centroamérica) y sus grupos bailables, pero es difícil encontrar el toque costarricense, eso que hace que una música más allá de sus orígenes o influencias aporte algo distinto y personal.

Pero, como ese delantero desconocido que justo se destapa contra nuestro cuadro y se convierte en estrella, Costa Rica tiene sus secretos musicales a los que habría que estar atento.
Uno de ellos es su particular versión del calipso (el ritmo originado en Trinidad y Tobago) cantado generalmente en un inglés con toques de patois y algo de español, y con la particular formación de banjo, bajo de cajón (un bajo de una sola cuerda, hecho con un palo de escoba y un cajón que sirve de caja amplificadora) y percusión. Esta música se desarrolló en la costa caribeña, por inmigrantes jamaiquinos, trinitarios y panameños, que tocando con los instrumentos que tenían a mano le fueron dando un carácter único y distinto al género.

La joya de este equipo es Walter "Gavitt" Ferguson, un músico que se hizo conocido a los 80 años de edad y que ahora tiene 95, nacido en Panamá, pero que desde su infancia nunca salió de Cahuita, un pueblo de pescadores de la provincia de Limón y que vende casetes personalizados con su música a los turistas.

Este contador de historias entre trágicas y cómicas que se acompaña solo con su guitarra es el que hace la diferencia y un rival más que difícil. Escuchen "Cabin in The Wata", "Carnaval day" o "Carolyne" para hacerse una idea.

¿Cuáles son las fortalezas musicales de Uruguay ante Costa Rica? Como en el fútbol, Uruguay tiene una cantidad de particularidades, pese a su escasa población y su inexistente industria, que lo hacen un caso único.

La música uruguaya ha sabido incorporar de manera muy especial las influencias de sus dos vecinos gigantes. ¿En qué otro país se ha mezclado el tango con la bossa nova por ejemplo?
Montevideo, ciudad portuaria desde su fundación, vivió el trasiego de culturas y gente muy diversa, en distintas etapas de su vida. Acá se mezcló el toque de los tambores africano con el pasodoble español y con el rock and roll, la chirigota gaditana se hizo murga uruguaya y la melancolía del tango impregnó casi todos los géneros musicales.

Pero, además de tener la riqueza de un ritmo afroamericano como el candombe y de poseer una tradición carnavalera que se convirtió en género musical, la mejor música uruguaya ha sido siempre cosmopolita y abierta a las influencias externas, tomando cosas de todos lados, transformándolas en propias.

No hay rivales fáciles, eso lo sabemos hace rato. Pero en este momento en que el nombre Uruguay suena por el mundo no solo por el fútbol y en el que la música de Eduardo Mateo se descubre en puntos insospechados, sabemos que, sin creérnosla, tenemos con qué.

Por Andrés Torrón