Casi a las 16:20 de nuestro país, en las pantallas gigantes del estadio de Londres comenzó a emitirse un largo y emotivo clip, que repasó día por día lo más importante de los Juegos Olímpicos, la emoción de los ganadores y los logros de Michael Phelps en natación y de Usain Bolt en atletismo, dos leyendas vivas que el mundo tuvo el privilegio de ver en su máximo esplendor durante estos Juegos Olímpicos.
La cuenta regresiva, al sonido de "Baba O'riley" de los Who, dio inicio a la ceremonia. Nuevamente, Emeli Sandé, como en la apertura, entonó una canción, para que luego una banda internacional de percusión interpretara "Because", de los Beatles.
Winston Churchill fue personificado y dio un discurso que comenzó a mostrar el funcionamiento de Londres, con sus ciudadanos, los diarios, el tráfico y demás. En representación de la realeza, ante la ausencia de la reina Isabel, fue el príncipe Harry, el hijo de Carlos y de Lady Di, quien apareció junto al presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, para cantar el himno nacional británico, "God save the queen".
La primera banda que apareció en escena fue Madness, con su clásico hit "Our house", formando parte de un segmento de la ceremonia llamado "Fiesta callejera". Sonó "Parklife" Blur y "West end girls" de los Pet Shop Boys, y otro camión apareció, esta vez con la banda adolescente que es sensación en Gran Bretaña, One Direction. De un taxi bajó luego Ray Davies, fundador de los Kinks, para cantar "Waterloo Sunset", como se le denominó a otro tramo de la celebración que cierra a los Juegos Olímpicos de Londres.
Emeli Sandé volvió a escena, y después de su aparición ingresaron los abanderados, con Alejandro Foglia como representante de Uruguay por ser el de actuación más destacada, trayéndose un diploma olímpico, y luego los deportistas, quienes ingresaron entre el público, muchos de ellos con sus medallas, mientras sonaba "Desfile de atletas" en vivo, un tema compuesto explícitamente para esta ocasión.
Cuando todos los atletas estuvieron instalados, ingresaron 303 cajas, una por cada prueba realizada en la competencia, que formaron una pirámide. Primero se entregaron las medallas correspondientes a la maratón, prueba que cerró los Juegos y que es sin dudas la más significativa e histórica en este tipo de competencias. Luego, las banderas dejaron las instalaciones y se reconoció sobre la construcción hecha a los miles de voluntarios que hicieron posible la realización de estos Juegos, así como al grupo de atletas que formó parte de la comisión del COI, quienes cumplen la función representativa de todos los deportistas.
Allí mismo, en torno al pebetero, un coro de sordomudos entonó "Imagine", probablemente el momento más emotivo de toda la ceremonia, que fue alternado con imágenes de John Lennon cantándola en su piano blanco, y que permitió además sentir las voces de los miles de espectadores que no contuvieron sus ganas de cantar. En el centro del estadio se formó la cara del cantante, y de allí se liberaron después decenas de globos blancos, que se fueron al cielo.
El ritmo volvió con George Michael, quien recuperado de una neumonía que lo tuvo internado varias semanas interpretó su clásico "Freedom", y luego un tema de su repertorio actual. Siguiendo con el desfile de música británica, la banda indie Kaiser Chiefs interpretó un tema de los Who, y luego vino el homenaje a David Bowie y al mundo de la moda, con el desfile de Katie Moss y Naomi Cambpell, entre otro selecto grupo de legendarias modelos.
Annie Lenox y todo su histrionismo aparecieron en escena para seguir la fiesta. La interpretación del clásico de Pink Floyd, "Wish you were here", con la presencia de su baterista Nick Mason y de un ex Genesis, Mike Rutheford, continuó el hilo musical.
El cómico Russell Brand llegó en un ómnibus psicodélico, y los Beatles volvieron a aparecer con su entonación, megáfono en mano, de "I'm the walrus", recreando una escena que mezcló a Willie Wonka, de "Charlie y la fábrica de chocolate", con el mundo de 1960. La música en vivo le dio paso a Fat Boy Slim. Jessie J cantó a bordo de un convertible su hit "Price Tag", y alentó al público a que la acompañaran, cosa que consiguió. El rapero B.o.B cantó con ella, Taio Cruz levantó la fiesta con "Dynamite", y los tres interpretaron "You should be dancing", de los Bee Gees.
Las Spice Girls y su regreso rompieron todo con "Wannabe" en uno de los momentos más esperados de la noche, y le dieron paso al ex Oasis Liam Gallagher y su banda Beady Eye para entonar el clásico "Wonderwall".Muse y "Survival" le siguieron a Eric Idle, ex Monty Python, quien enloqueció a la gente. Freddy Mercury apareció en una pantalla gigante e "interactuó" con el público, y Brian May se paró en el escenario con una canosa melena y un exquisito solo de guitarra. Después, con Queen en su formación actual y la cantante Jessie J, más las palmas de los presentes, cumplió con su objetivo "We will rock you".
Tras tanto rock and roll, se entonó el himno de Grecia, país creador de los Juegos Olímpicos. Luego sonó el himno olímpico y después de eso se le pasó la posta a Rio de Janeiro, sede de los próximos Juegos, en 2016. La ceremonia le dedicó un espacio a los norteños a modo de presentación de lo que será la edición siguiente del evento polideportivo. El carnaval, la diosa Iemanja, la capoeira y la presencia en vivo de Seu Jorge, la modelo Alessandra Ambrosio y el propio Pelé, sirvieron para la presentación del logo de los JJOO de Rio.
"Hemos visto en estos días lo que puede hacer la tenacidad y la ambición", dijo Sebastian Coe, presidente del Comité Organizador de los Juegos, en su discurso. Llenó de agradecimientos a todo el mundo y manifestó su completa satisfacción por el desarrollo del evento. Jacques Rogge, mandatario del COI, calificó a éstos como "felices y gloriosos Juegos".
Cuando se dio por cerrada la ceremonia de manera oficial, el pebetero comenzó a abrirse, al tiempo que la banda Take That hacía su aparición. De rojo aparecieron 200 bailarinas a hacer un número espectacular, mezcla de danza clásica y moderna, que bailaron hasta que la llama olímpica se apagó. Claro que faltaba el broche de oro, y lo pusieron nada menos que los Who, en gran estado, haciendo "Baba O'Riley" y cerrando en medio de los fuegos artificiales con "My Generation". Simplemente excepcional.