Contenido creado por Laura Meléndez
Mujer

Ni un pelo de tonta

Se cansó de pelear contra el vello facial y se dejó la barba

Los problemas con el vello facial de Rose Geil comenzaron a los 13 años. Luego de luchar contra él decidió dejarlo crecer. A los 39 se siente más femenina.

11.06.2016 13:03

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2016-06-11T13:03:00-03:00
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Rose Geil tiene 39 años y luce, con orgullo, una frondosa barba. Como le ocurre a muchas mujeres que tienen exceso de vellos en la cara, Rose batalló durante años contra eso, pero se cansó y decidió seguir los designios de la naturaleza.

Dejó que sus vellos fueran creciendo naturalmente, porque estaba cansada de esconderlos y de buscar nuevas técnicas de depilación que le permitieran disimularlo, consigna el portal Belelu.

Para Rose, esconder sus vellos coartaba más su vida social que dejarlos crecer. Como declaró a Metro UK, ella se siente más sexy así, aceptando su belleza natural y su barba.

Al comenzar la pubertad, Rose comenzó a rasurarse, pero cada vez su vello se volvía más grueso.

"Me despertaba temprano para rasurarme", asegura. No podía dormir en casa de sus amigas, ya que al despertar el vello había vuelto. Su vida fue una constante prueba de métodos: afeitadas, depilaciones, tratamientos láser entre otras técnicas.

La situación afectó su vida social y sentimental, hasta que decidió no salir más de su casa, así que decidió terminar radicalmente con el problema.

Las mujeres barbudas como "show"

Entre 1856 y 1860, una mujer india mexicana llamada Julia Pastrana era exhibida en Estados Unidos como parte del elenco de rarezas que se mostraban en las "ferias de monstruos" tan populares en esa época.

Manuel Moros cuenta en su libro Seres extraordinarios: Anomalías, deformidades y rarezas humanas, que a los 20 años Julia comenzó su carrera como "fenómeno profesional".

"La Mujer Oso" -como la llamaba Theodore Lent, el empresario que se casó con ella y la explotó sin escrúpulos- medía 1,37 cms., tenía una gran barba y bigotes, y una condición llamada hipertrofia gingival que hacía que sus encías fueran protuberantes.

Claramente, ella no fue la única "mujer barbuda" que era exhibida en circos y ferias, y de hecho, muchas personas con defectos de nacimiento eran recurso de lucro para personas sin moral.

El caso de Rose Geil ha derribado esos viejos paradigmas y ella misma comenta que hay gente que celebra su barba y que la admira por su actitud.