En su visita a Israel, el presidente George Bush tuvo un par de actitudes de las que le dieron fama mundial. En este caso, y según publica el periódico español El Mundo, durante una cena con varios miembros del gabinete israelí, el presidente estadounidense comenzó a opinar sobre la política interna de Israel.
Bush dijo que la política israelí "es como karate, cuando crees que has salvado el primer golpe, te llega otro inesperado. Sobrevivir es casi imposible". Más tarde, agregó que "no me quiero inmiscuir en vuestras cosas pero debo decir que Olmert es un líder fuerte al que aprecio mucho. Debéis de garantizar que siga en el poder para que el proceso de paz siga adelante. Protegerle."
A los pocos segundos, Rice le envió un papelito, que Bush leyó en voz. "Ella me dice que me calle. Que cierre la boca", lo que desató las carcajadas de los presentes, con excepción de Condoleeza.
En otra ocasión, Bush se acercó a saludar a la ministra de Asuntos Interiores, Tzipi Livni, quien le tendió la mano. El presidente de Estados Unidos se salió del protocolo y le estampó sendos besos, uno por mejilla, lo que, según destacan las crónicas, no cayó nada bien entre las personalidades asistentes a la recepción.