Jeanette Skaluba vive en Decatur, Illinois, donde divide su tiempo entre impartir clases de yoga y colaborar con un refugio para mininos abandonados.
La idea surgió luego de que ella publicara una foto en las redes sociales, donde uno de los gatos que protege posaba encima de su hombro, según informa Elite Daily. Ante el éxito de la imagen, Jeanette pensó en la conveniencia del "yoga gatuno". Y dio resultado.
La primera sesión de yoga con gatos, realizada a beneficio del hogar para gatos abandonados, fue todo un éxito: se recaudaron 500 dólares, pero lo mejor no fue el dinero, sino que uno de los gatos participantes fue adoptado por una de las yoguis. Para Skaluba, esta adopción sienta un precedente alentador para repetir la experiencia.
Para la inventora del método, las aulas de yoga dan a los gatos la oportunidad de "lucirse" en toda su belleza y ternura, y los potenciales nuevos dueños pueden verlos en un ambiente más atractivo que el del refugio.