La presidenta chilena, Michelle Bachelet, fue captada por las cámaras de un fotógrafo de la agencia EFE cuando se bañaba en las playas de Costa de Sauípe, en un descanso de la Cumbre de América Latina y el Caribe.

La presidenta chilena, vistiendo riguroso traje de baño negro, estaba acompañada por la directora de Programación de Chile, María Angélica Álvarez. La serie de fotos fue tomada sin el consentimiento de Bachelet, quien en una sola de las imágenes parece haberse dado cuenta de la presencia de un paparazzi, en una zona, supuestamente, controlada por el Ejército brasileño.

Las fotografías llegaron casi de inmediato a Chile, donde la opinión pública y la prensa se dividieron a la hora de opinar: algunos entendieron que la presidenta estaba en su derecho, y otros criticaron duramente la actitud de la mandataria.

Francisco Vidal, vocero de la presidenta, preguntó "¿qué problema hay con que la presidenta vaya y se pegue un chapuzón?", y agregó que "cuando uno se levanta en la mañana tiene tres opciones: seguir revolcándose en las sábanas, bostezando; otros salen a correr, y a la presidenta le gusta bañarse si hay playa. La verdad es que los hombres y mujeres públicos tienen muy poca privacidad".

Los diputados chilenos también condenaron la circulación de las imágenes. Las fotos se publicaron el mismo día en que una encuesta de opinión marcaba un aumento de popularidad de la presidenta, del 46,9% al 56,8%.