“No más natación a nivel competitivo. No más reuniones de club”, dijo Michael Phelps hace un par de días, luego de lograr su 20ª medalla olímpica, y sus fanáticos empezaron a disfrutar sus últimas brazadas sabiendo que serían las últimas. El nadador de 27 años ya había anunciado meses atrás su intención de retirarse una vez terminados los Juegos Olímpicos, y la decisión parece lógica. ¿Para qué quedarse cuando ya lo logro todo?

En el último día de natación en Londres, formó parte del equipo estadounidense de 4x100 combinados, y contribuyó a la victoria para llegar a 22 medallas y 18 de oro. Junto a Nathan Adrian, Brendan Hasen y Matthew Grevers, registró un tiempo de tres minutos, 29 segundos y 35 décimas, quedando apenas una décima por encima del récord olímpico. Japón y Australia completaron ese histórico podio al que por última vez se subió quien más veces lo pisó.

Las preseas de Phelps se dividen en; seis de oro y dos de bronce en Atenas 2004, ocho de oro en Beijing 2008, cuatro de oro y dos de plata en Londres 2012. En estos JJOO, superó las expectativas y ganó medalla en seis de las siete pruebas en las que se presentó. La primera, 400 metros combinados, fue la única donde no entró entre los tres primeros y acabó cuarto, por culpa de un mal arranque. Esa prueba fue para Ryan Lochte, a quien catalogó como el mejor rival de su carrera, y a quien también superó esta vez en cosechas (dos de oro, dos de plata y una de bronce logró Lochte).

Llegaba Phelps a Londres como el elegido para romper la historia, con dos medallas menos (16) que Larissa Latynina (18), máxima ganadora hasta el pasado martes, y el estadounidense no sólo superó las 18 sino que puso el nuevo record en 22. Sus medallas en Londres fueron cuatro de oro (4x200 libres, 200 combinados, 100 mariposa y 4x100 combinados) y dos de plata (4x100 libres y 200 mariposa).