Un poco de ayuda

Organizaciones humanitarias se desesperan por ayudar en Gaza

Las organizaciones humanitarias que tratan a contrarreloj de socorrer a los civiles en la franja de Gaza se encuentran bloqueadas desde hace días en la frontera con Israel, mientras en el interior, sus actividades están prácticamente paralizadas por los bombardeos.

11.01.2009 10:28

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"La gente tiene hambre y mucho frío. No hay electricidad, calefacción, ni agua", declara a la AFP Robin Lodge, portavoz en Jerusalén del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, al explicar las consecuencias humanitarias de la guerra entre Israel y Hamas para los 1,5 millones de palestinos de la franja.

Miles de toneladas de ayuda aguardan en el paso de Kerem Shalom, el único habilitado por Israel para material humanitario, en el sur del territorio palestino. Su envío inmediato es imperativo porque las reservas almacenadas en Gaza se agotarán en dos, o máximo, tres semanas.

Pero Kerem Shalom "no tiene horarios de apertura fijos. El sábado estuvo cerrado por el Shabbat (día festivo para los judíos) y, en cualquier caso, no tiene la capacidad suficiente para que ingresen todos los camiones que están esperando entrar", afirma a la AFP un portavoz de la ONG Save the Children, Benedict Dempsey.

Los escollos logísticos, detrás de los que a menudo se esconden razones políticas, convierten la labor de las organizaciones en un desafío descomunal. "La ayuda llega a la frontera con un camión israelí. Allí hay que descargar manualmente, con palés, 30 toneladas, que volvemos a cargar en un camión palestino. Esto lleva mucho tiempo", explica Lodge.

Otras organizaciones intentan por todos los medios enviar a su personal extranjero por el paso de Erez (norte). "Nuestro personal palestino no da abasto. Desde el inicio de la guerra, el 27 de diciembre, tratamos de hacer entrar seis extranjeros, entre anestesistas y cirujanos. Pero todavía no hemos obtenido garantías de seguridad" de ambas partes en conflicto, afirma a la AFP el coordinador de la misión de Médicos del Mundo en la franja de Gaza, Marc van der Mullen.

El alto el fuego diario aplicado en la franja de Gaza durante tres horas no alivió a las organizaciones, especialmente después de la muerte en un ataque israelí de un conductor palestino de la UNRWA, la agencia de ayuda a los refugiados palestinos de la ONU.

"Ha habido disparos contra las organizaciones. Poco nos importa de qué bando. Las carreteras no son seguras", se lamenta Van der Mullen. Al menos, "lo que hemos conseguido" con la pausa de tres horas, es que los civiles han "ganado confianza. Ahora se atreven a salir de sus casas para venir a los puntos de distribución de comida", explica Lodge.

Los desplazamientos del PMA y la UNRWA cesaron el jueves en protesta contra la muerte del conductor y la consiguiente huelga de la empresa transportista palestina empleada por la ONU. Los movimientos interiores de camiones, "empezaron a reanudarse" el sábado, pero la entrada de ayuda sigue bloqueada, afirma el portavoz del PMA, que sólo dispone de 'stocks' en el territorio para un máximo de tres semanas. Y en el mercado local "las reservas están disminuyendo vertiginosamente y los precios se han disparado", asegura Dempsey. "Estamos preocupados porque pronto no habrá nada en el mercado local", afirma el portavoz de Save the Children, que ha alimentado a 14.000 civiles desde el 27 de diciembre. "Nos quedan reservas para alimentar a 7.500 personas durante dos semanas", señala.

Los palestinos de la franja de Gaza, de los que más del 50% ya vivía bajo el umbral de la pobreza antes del estallido de la guerra, "se están alimentando a base de pan y agua", de dudosa calidad, dice Lodge. "Los depósitos de agua están secos. No hay distribución de los camiones cisterna porque la aviación israelí ataca a los grandes vehículos. La gente no se ha lavado durante días", agrega el portavoz del PMA, que admite el riesgo de "enfermedades y epidemias" inminentes. El PMA, al que le quedan reservas únicamente para tres semanas, ha distribuido desde el 27 de diciembre alimentos a 96.000 civiles, incluidos 6.000 heridos. "No es nada comparado con nuestro objetivo de llegar a 360.000 palestinos", subraya.

Según datos de la ONU, un millón de personas vive en Gaza sin electricidad y 750.000 no tienen agua corriente desde el inicio de la ofensiva israelí contra Hamas, que ha dejado casi 900 muertos palestinos.

Fuente: AFP