Contenido creado por Inés Nogueiras
Noticias Carnaval

De Muchachos a Señores

Nueva etapa de la Liguilla

Parodistas "Los Muchachos" brindaron uno de los mejores espectáculos del Carnaval 2011 en la noche del viernes. La comparsa C1080 realizó un vistoso espectáculo y La Gran Siete presentó su loca actuación.

05.03.2011 09:39

Lectura: 6'

2011-03-05T09:39:00-03:00
Compartir en
%%BannerEspecialesDentroContenido%%

El conjunto, que tiene como directores responsables a Gustavo Pérez y Marcel Yern, plantea, a partir de un personaje identificado como el cromañón, que el amor no existe. En el comienzo del espectáculo aparecen vestidos como monos-hombres y durante seis minutos deleitan a la platea con su canto, baile, ritmo y coreografías.

La primera parodia se trata de un niño que es abandonado y lo adoptan 12 frailes, si bien aparece una monja (Petru Valensky) que "se equivoca" de parodia y, ya que está, se queda. Aldo Martínez, que es el pequeño abandonado, desempeña una actuación descollante. El reglamento indica que se debe llevar adelante una "imitación burlesca, realizada en tono jocoso, pudiendo, en determinados pasajes del espectáculo, tener matices dramáticos, según la propuesta de cada conjunto". Y Los Muchachos hacen reír y tienen esos momentos dramáticos que dejan a los espectadores casi sin respirar.

Es impactante ver a miles de personas que se concentran durante varios segundos en la actuación de los actores. Uno de esos momentos es cuando el niño (Martínez) dialoga con Jesús, si bien en la parodia se lo pone como dios. Mientras el niño le solicita al hijo del todopoderoso poder conocer a su madre que lo abandonó, en lo alto del escenario y con la cruz de fondo, la gente está encantada.

En el marco de la historia, que es sobre el amor y el desamor, se presenta un cuadro que recuerda la película La sombra del amor. Petru representa a la médium de la película y desde la platea incorpora en su cuerpo al personaje masculino asesinado. Pero, antes de ello, tiene un contacto directo con varias personas de la platea. Incluso, se sienta en la falda de Guzmán Ramos (periodista de carnaval de radio y diario) y dialoga con él. Además, le dice que le va a dar un "piquito", cosa que no hace.

La médium logra que los enamorados se encuentren y a partir de ahí se puede apreciar una danza, entre clásica y moderna, que conmueve a los presentes. Un cuadro que tal vez podría obtener una mención del jurado.

Pero Los Muchachos tenían una sorpresa. Ya que en un pasaje de la actuación se corre un telón secundario que llena el cono del Ramón Collazo con la reproducción del óleo sobre la batalla de Las Piedras del 18 de mayo de 1811 que realizaran Juan Luis y Juan Manuel Blanes. En la obra se representa la rendición del capitán de fragata José de Posadas, cuando le entrega su espada al padre (sacerdote) Valentín Gómez.

La segunda parodia es la de un padre que se separa de su esposa y para ver a sus hijos se disfraza de mujer y logra entrar en el hogar como niñera. Martínez y Valensky tienen una actuación muy buena. El espectáculo cuenta con muchas acciones. Están los cinco componentes que realizan piruetas en las telas colgadas de lo más alto de cono del Teatro de Verano y la participación activa durante la actuación de todos los integrantes del grupo.

Como si fuera poco, a esto hay que sumarle las buenas voces que tienen Los Muchachos. Las distintas interpretaciones de los temas tienen como protagonistas a Martínez. Gabriel Morgade, Sergio Hernández y Roberto Díaz. Realmente estamos ante un show que se puede ver más de una vez y que confirma que está para pelear el primer lugar en su categoría.

Ya sé que estoy piantao

Las nochecitas de carnaval, tienen ese qué se yo. Parafraseando a "Balada para un loco", cuya letra es de Horacio Ferrer y la música de Astor Piazzolla, se puede decir que La Gran Siete está piantada. Y, ello lo reconoce el propio director responsable (¿respondable?) cuando durante la actuación, con mucho humor, afirma que "no somos locos psiquiátricos".

Ya desde el principio la ironía estuvo a la orden del día. En la primera rueda se presentó el espectáculo como "El sueño de lamparitas". Cansado Lamolle de que le pregunten cómo se llama el espectáculo inventó ese nombre, ya que estaba aburrido de decir que se llamaba Roberto. En la segunda rueda el nombre fue "Me galopa la palanca" y en la liguilla es "La gente come".

Esta murga casi no tiene términos medios, puede gustar o no. Apunta a un humor que se puede asimilar al de Leo Maslíah.

Durante la actuación se juega con los números primos, la notas musicales (se dice que en invierno no hay sol y hay fa sostenido) y con las cosas que no habían en 1973 (fecha del inicio de la dictadura cívico militar). En 1973, se dice, "las casas de masajes de llamaban quilombos".

A tal grado llegó la excitación de Lamolle arriba del escenario que durante la retirada se puso a saltar y en determinado momento cayó sobre su guitarra. Esta locura tiene muchos adeptos y fueron los que festejaron las distintas salidas del director de La Gran Siete. El conjunto actuó bien, tiene buenas voces y mucho ritmo.

Candomrevista

La sociedad de negros y lubolos C1080 basa su actuación en los pecados capitales. Durante los primeros 10 minutos el escenario está colmado de integrantes y los tamboriles suenan a pleno. Cuenta con una buena cuerda de tamboriles, que a lo largo de la actuación realizan estupendas coreografías, con mucha dinámica y ritmo. El cuerpo de baile participa activamente de la función y de muy buena manera.

El espectáculo que presentó es prolijo y vistoso, por momentos creativo. Sin embargo en determinados pasajes se parece más a una revista que a una comparsa de negros y lubolos. Se puede decir que se está innovando la categoría. Pero el reglamento fija ciertos parámetros que deben ser cumplidos y deben ser tenidos en cuenta a la hora de la puntuación.

El reglamento establece, entre otras cosas, que en la categoría revistas se "armonizará coreografías, vestimenta, bailes, música, orquestaciones, canciones y parlamentos con marcada alegría, en una sucesión de cuadros enlazados que eviten la interrupción del espectáculo, dotándolo de continuidad y dinamismo. Estos cuadros alternarán lo artístico con lo divertido dentro de un clima alegre y colorido, así como una fina técnica revisteril".

En la categoría de sociedad de negros y lubolos se indica que "constituye una recreación en sus orígenes en la época colonial, con sus trajes, cantos y bailes típicos, pudiendo recrear los orígenes africanos y una evolución natural y acompasada a la actualidad en vestimenta, coreografía, escenografía y temática sin perder la esencia conceptual de la categoría". También se señala que deberá tener dos estrellas y una medialuna. Sin embargo ayer la comparsa salió solo con una estrella.

Los paradigmas están siempre presentes. Por ello habrá que ver si el reglamento está equivocado y hay que cambiarlo o que en algunos casos no se está cumpliendo con lo establecido.

Textos: Miguel Flores